Imagen de la entrada principal de la finca donde se cometieron el robo y los dos asesinatos
«Parecía que habíamos entrado en una carnicería»: el brutal crimen de los Beresaluze que conmocionó Novelda
Francisco Berezaluze, uno de los empresarios históricos del mármol alicantino, y su esposa Susanne Brensing fueron asesinados en su finca de La Serreta en 2010 durante un violento asalto
La mañana del 13 de abril de 2010, una mujer encargada de la limpieza llegó a trabajar a una finca situada a los pies de La Serreta, en Novelda, y se encontró con una escena que marcaría para siempre a esta localidad alicantina. En el interior estaban los cadáveres de Francisco «Paco» Beresaluze Gálbis y su esposa, Susanne Brensing Hall. Él tenía 77 años; ella, 70. Ambos habían sido asesinados durante la noche anterior.
No se trataba de una familia desconocida de Novelda. Paco Beresaluze había fundado junto a sus hermanos Luis y Daniel la empresa Bermármol, una firma estrechamente ligada durante décadas al desarrollo de la industria de la piedra natural de la comarca. Tres años antes del crimen, en 2007, Bermármol había sido adquirida por el Grupo Levantina. En aquel momento, alrededor del 90 % de sus ventas se realizaban fuera de España, y la compañía controlaba una de las principales canteras de Crema Marfil de Monte Coto, en Pinoso.
El matrimonio llevaba ya una vida retirada en la finca familiar. El propio hermano de la víctima, Luis Beresaluze Gálbis, describiría pocos días después a Paco como un empresario que había alcanzado el éxito sin grandes alardes públicos. «Discreción y prudencia. Éxito y tranquilidad privadísima», escribió en una emotiva despedida publicada tras el asesinato. La conmoción en Novelda fue enorme y cientos de vecinos acompañaron posteriormente a la familia en el último adiós a la pareja.
Lo que encontraron los investigadores dentro de la vivienda explicaba aquella conmoción. La casa estaba completamente revuelta, había muebles destrozados y la caja fuerte había quedado abierta y vacía. En uno de los grandes ventanales del salón existía además un agujero que la Guardia Civil consideró como un posible punto utilizado por los asaltantes para acceder al interior. Mariano Beltrà, alcalde de Novelda entre 2007 y 2011, acompañó a la Policía hasta la finca y años después todavía recordaba aquellas imágenes. Según relató en L’Hora Fosca, la impresión al entrar en el salón fue «dantesca»: «Parecía que habíamos entrado en una carnicería».
Imagen del documental de L'Hora Fosca de À Punt que muestra el ventanal por donde entraron los asaltantes
Una violencia difícil de explicar por dinero
La autopsia permitió reconstruir parte de lo sucedido. Francisco Beresaluze había sido golpeado repetidamente antes de recibir un disparo de escopeta en una pierna, a la altura de la rodilla. La herida provocó que terminara muriendo desangrado. Susanne Brensing también presentaba diversos golpes y falleció como consecuencia de un fuerte traumatismo en la cabeza producido con un objeto contundente.
Si buscaban dinero no era necesario llegar a estos extremosTeniente de la Unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil de Alicante
La intensidad de la agresión desconcertó desde el principio a quienes investigaban el caso. Juan José Blanco, entonces teniente de la Unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil de Alicante, explicó posteriormente a L’Hora Fosca que en la vivienda apreciaron una situación de «crueldad y violencia con las víctimas». La primera hipótesis era el robo, pero la brutalidad empleada iba mucho más allá de lo necesario para apoderarse del dinero. «Si buscaban dinero no era necesario llegar a estos extremos», resumió Blanco.
Había, además, una circunstancia que convirtió el dinero en una pieza central de la investigación. Los agentes que participaron en el caso explicaron años después a À Punt que la familia disponía habitualmente de cantidades importantes de efectivo en la vivienda y que parte de ese dinero procedía de una cuenta bancaria en Suiza. Es una información aportada por los propios investigadores al programa y no debe confundirse con una conclusión judicial sobre quién conocía ese extremo. Lo acreditado en la escena era que la caja fuerte había quedado abierta y vacía y que distintas estancias habían sido registradas.
A partir de ahí comenzaron a aparecer las primeras pistas. L’Hora Fosca recoge que los especialistas localizaron un casquillo y sangre de uno de los asaltantes en el escenario del crimen. Varios testimonios situaron además un Mercedes de color gris en los alrededores de La Serreta durante aquella jornada. En las primeras horas ninguna posibilidad podía descartarse y los investigadores examinaron tanto el entorno personal y laboral del matrimonio como cualquier movimiento extraño registrado alrededor de la finca.
La Operación Serreta
Resolver el crimen no fue inmediato. La Guardia Civil puso en marcha la denominada Operación Serreta, una investigación que terminaría prolongándose durante más de año y medio. Los especialistas de Criminalística permanecieron cerca de una semana trabajando minuciosamente en la vivienda para recuperar muestras y evidencias que pudieran conducir hasta los autores.
El volumen del trabajo policial ayuda a entender la complejidad del caso. Los agentes tomaron declaración a numerosos testigos en Alicante, Almería, Jaén y Córdoba, intervinieron diferentes líneas telefónicas, recogieron muestras de ADN, realizaron inspecciones relacionadas con los sospechosos y rastrearon vehículos que podían tener alguna conexión con lo ocurrido. Solo en el apartado telefónico llegaron a analizar cerca de 100.000 comunicaciones potencialmente relacionadas con el crimen.
El gran avance llegó en noviembre de 2011. La Guardia Civil anunció la detención de cuatro ciudadanos rumanos, tres hombres y una mujer, en relación con el doble homicidio. Dos de los hombres estaban ya encarcelados en Córdoba y Jaén por delitos contra el patrimonio, mientras que las otras detenciones se practicaron en Roquetas de Mar y Viator, en Almería. La investigación policial sostenía que los sospechosos formaban parte de un grupo criminal organizado vinculado a delitos violentos cometido en diferentes provincias.
Aquellas detenciones, sin embargo, no podían considerarse todavía una declaración de culpabilidad. La instrucción continuó y el número de personas relacionadas policialmente con el caso aumentó. Entre quienes llegaron a encontrarse bajo sospecha estaba incluso un jardinero que había trabajado en la finca, circunstancia especialmente relevante porque el posterior juicio demostraría que no todos los investigados tenían responsabilidad penal en los asesinatos.
Tres condenados y tres absueltos
Hubo que esperar hasta noviembre de 2014, más de cuatro años después de las muertes de Paco y Susanne, para que seis acusados se sentaran ante la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Alicante. La Fiscalía reclamaba penas de entre 32 y 36 años de prisión por delitos relacionados con los dos homicidios, el robo violento y las armas utilizadas durante el asalto.
Imagen de archivo de unos de los detenidos
La sentencia permitió establecer finalmente una diferencia fundamental entre quienes habían pasado por la investigación. Tres de los seis procesados fueron condenados como autores del asalto y del doble homicidio, mientras que los otros tres resultaron absueltos: el jardinero, la pareja de uno de los condenados y un amigo. Las penas impuestas a los culpables fueron de 30 años y 10 meses de prisión para uno de ellos, 36 años para otro y 35 años y medio para el tercero.
La Audiencia les condenó por delitos de homicidio y robo con violencia, además de los correspondientes a la utilización y posesión ilegal de armas, y fijó una indemnización conjunta de 237.380 euros por las muertes, el dinero sustraído y los daños ocasionados en la propiedad. De este modo terminaba judicialmente, en primera instancia, una causa que había obligado a los investigadores a reconstruir durante años los movimientos de una banda que había entrado en aquella finca buscando dinero y había dejado detrás dos cadáveres.
El crimen dejó una profunda huella en Novelda. No solo por la notoriedad de una de las familias vinculadas históricamente al sector del mármol, sino por la violencia con la que fueron asesinadas dos personas dentro de su propia casa. Un año después, Luis Beresaluze todavía escribía que no conseguía acostumbrarse a la ausencia de su hermano: «Se me han llevado un trozo enorme de mi vida». Más de una década después, el caso sigue formando parte de la memoria criminal de la provincia de Alicante y fue recuperado por L’Hora Fosca en un extenso episodio dedicado a reconstruir la investigación y las incógnitas que rodearon uno de los crímenes más impactantes de Novelda.