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Residencia de La Mareta en 2025

Residencia de La Mareta en 2025EFE

De Suárez en Gerona al 'búnker' de Sánchez en La Mareta: así han sido los veraneos de los presidentes

Para los presidentes del Gobierno las vacaciones no son solamente un espacio para descansar, sino un escaparate público donde mostrar un lado más cercano al electorado

Tal y cómo establece el artículo 73.1 de la Constitución Española, el Congreso de los diputados cierra sus puertas los meses de enero, julio y agosto. Sin embargo, no existe una normativa que regule las vacaciones de la figura del presidente del Gobierno, que no se acoge a los 22 días establecidos en el Estatuto de los trabajadores. Esto ha dado lugar a que, si todo transcurre según lo anunciado, Pedro Sánchez dispondrá de 30 días de descanso entre Semana Santa y sus vacaciones de agosto, que no se han visto afectadas ni por los incendios de la península ni por la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta.

Una decisión que no solo ha sido criticada por la oposición, sino también por los medios de comunicación extranjeros: los británicos The Telegraph y The Times hablan de un presidente que «se va de vacaciones mientras los inmigrantes se niegan a abandonar Ceuta» y que hace oídos sordos «lanzando una playlist en medio de una doble crisis»; mientras el medio alemán Bild habla de «una España en el caos» a la vez que «Sánchez está de vacaciones».

Estas vacaciones han sido señaladas por su ostentosidad debido primero al destino: La Mareta, el palacete de Lanzarote que el rey Hussein de Jordania otorgó al Rey emérito Juan Carlos a finales de los años 80; y segundo al dispositivo de 60 agentes –de acuerdo con la entrevista realizada por COPE al inspector jefe de Policía H50, Serafín Giraldo– que ha movilizado para su protección y la de su familia en plena crisis por los casos de corrupción que enfrentan su hermano y su mujer; y tercero, como informó El Debate, la acumulación de 230.000 euros gastados en cinco veranos.

Sin embargo, una de las acciones más polémicas del presidente ha sido publicar una lista de reproducción de música a través de su cuenta de Instagram dos días después de que se produjera la entrada masiva o invasión de inmigrantes venidos desde Marruecos. Este intento de acercarse al electorado a través de una cierta humanización no es una estrategia exclusiva de Sánchez, el resto de presidentes de la España democrática también han tenido su propia versión de «La banda sonora de mi verano».

Adolfo Suárez fue el primer presidente de la historia democrática española en tomarse unas vacaciones en agosto de 1977, cuando viajó a la localidad de Begur en Gerona para disfrutar de la Costa Brava junto a su mujer. A su llegada el día 5, Suárez declaró para los medios que no entendía «las vacaciones sin trabajo», un descanso que finalizó el 17 cuando acudió a Palma de Mallorca para reunirse con el Rey Juan Carlos, mismo día en el que fue frustrado un intento de atentado realizado contra ambos reivindicado por los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO). El de 1977 fue un verano marcado por momentos como este, el asesinato de Javier de Ybarra el 22 de junio a manos de ETA, el apagón de julio que dejo a oscuras a casi toda la península durante más de una hora, y, por supuesto, la redacción de la Constitución que marcaría el futuro del país.

Adolfo Suárez en Begur, Girona, en 1977

Adolfo Suárez en Begur, Girona, en 1977Archivo municipal de Gerona

En sus últimas vacaciones de verano como presidente del Gobierno, en 1980, la situación era distinta. La polémica se había formado en torno a la inestabilidad de la legislatura, que acababa de presenciar la primera moción de censura de la democracia. Suárez volvía a aparecer de manera cercana en revistas como ¡Hola! o Blanco y Negro, donde se señalaba que estaba aprovechando para «olvidar por unos días, frente a la inmensidad del océano, la inmensidad de los problemas que dejó sin resolver al partir y se encuentra al llegar corregidos y aumentados».

La fuerte presencia de los medios se siguió notando durante la legislatura de Felipe González, que recibió reportajes como el de Tiempo durante su estancia en Mallorca en 1985, pero a raíz de la polémica surgida por el uso del yate Azor, construido expresamente para Francisco Franco, buscó más privacidad en Cabo Pinar (Mallorca), una playa propiedad del Ministerio de Defensa.

José María Aznar siguió en cierta medida la estela marcada por Suárez, apareciendo junto a Ana Botella practicando su deporte favorito, el pádel, en sus veranos en Oropesa (Castellón), las Islas Baleares y en 1997 fue el primer presidente en hacer uso del palacete de La Mareta.

La Mareta volvió a ser el destino del siguiente presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, donde pasó los veranos de 2005, 2006 y 2009. La isla de Lanzarote se convertiría en el destino vacacional de la familia, comprándose una vivienda de lujo de la que ya informó El Debate este enero. El último verano de su legislatura, con un adelanto de elecciones ya a la vista, lo pasó en el Palacio de Marismilla del Parque de Doñana, unas vacaciones que tuvo que acortar debido a las reuniones que llevó a cabo con otros líderes europeos por dispararse la prima de riesgo.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante la reunión mantenida en la Delegación del Gobierno en Cataluña sobre el atentando terrorista de 2017

Mariano Rajoy durante la reunión mantenida en la Delegación del Gobierno en Cataluña sobre el atentando terrorista en 2017EFE

Los veraneos de Mariano Rajoy los solía pasar en Galicia, donde los medios le recogían dando paseos. Sin embargo, lo reseñable del penúltimo presidente del Gobierno fue como, ante el atentado terrorista de Barcelona y Cambrils del 17 de agosto de 2017, tomó la decisión de cancelar inmediatamente sus vacaciones. El mismo presidente que en su día fue señalado por Pedro Sánchez por su inactividad, al decir ante los medios «¿Qué coño tiene que pasar en este país para que Rajoy venga a la ribera del Ebro?».

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