Diseño con imágenes de Diana Morant y Joan Baldoví en las Cortes Valencianas

Diseño con imágenes de Diana Morant y Joan Baldoví en las Cortes ValencianasEl Debate

PSOE y Compromís empiezan el curso político a 'navajazos' a ocho meses de las elecciones municipales y autonómicas

Socialistas y nacionalistas chocan de frente por asuntos como la crisis en Ceuta o los trenes de Cercanías anunciados por Óscar Puente

El político y periodista George Clemenceau, que fue presidente de la Tercera República Francesa, dejó escrito en su día que un «traidor es un hombre que dejó su partido para inscribirse en otro» y que un «convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro». No se sabe muy bien cuál será el futuro de Alberto Ibáñez, actual diputado nacional por Sumar en representación de Compromís en el Congreso de los Diputados, pero, quién sabe si en el inmediato o corto plazo algunos de sus socios izquierdistas le proferirán los términos utilizados por el mandatario galo.

El nuevo curso político es ya toda una realidad aunque oficialmente no ha comenzado. Ahora bien, las cartas ya ban descubriéndose. Las encuestas dan que el centro-derecha revalidaría el poder en la Comunidad Valenciana, pero quizás por eso la izquierda a la izquierda quiere quemar sus naves. Movilización y cegar los pozos de agua al PSOE. Esa parece ser la estrategia de Compromís ante la próxima cita electoral, que tendrá lugar el 23 de mayo de 2027.

Con el relato de la dana más que amortizado, toca buscar nuevos graneros de voto. PP y Vox está sólidos y es por eso que los catalanistas se centran en su eventual compañero de coalición, es decir, el Partido Socialista. Para lograrlo hace falta voz nacional es ahí cuando Alberto Ibáñez está tomando notable protagonismo. Con su compañera Àgueda Micó defenestrada en el Grupo Mixto de la Cámara Baja, el nacionalista ha tomado la batuta.

Eso sí, lo está haciendo casi sin piedad contra el Gobierno que él mismo apoya. Una muestra de incoherencia supina, pero, vistos los antecedentes, no se sabe muy bien si Compromís ha mamado alguna vez de ese principio. El lenguaje lo utiliza de una manera más que aseada, de ahí no haya dudado en armar una serie de 'navajazos' dialécticos contra Pedro Sánchez y su Ejecutivo.

Sirva como ejemplo la acusación de padecer el «síndrome de Estocolmo» del Gobierno para con Marruecos como consecuencia de un «ataque híbrido», tal como calificó la invasión de 80.000 inmigrantes ilegales en Ceuta el pasado 30 de julio. De hecho, apuntó directamente al «Rey» del país alauí como culpable del la «clara» responsabilidad de «dicho ataque».

Ibáñez, que también dejó a los pies de los caballos a Ferran Torres en un claro ejemplo de propaganda desesperada en lo electoral, también ha sacudido de lo lindo al Gobierno. Sánchez tiene un Ministerio de Vivienda, a cuyo frente está Isabel Rodríguez. Pero ahora, por lo visto súbitamente, el de Compromís ha decidido sabotearse a si mismo en una estrategia del todo iconoclasta: «Podemos reflexionar sobre para qué sirve un Ministerio de Vivienda», afirmó, nada más y nada menos que en directo en el programa de Cuatro Todor Es Mentira.

Ibáñez a lo suyo, vayan ustedes a saber si es por salvaguardar su escaño en Congreso. Ahora bien, sus compañeros no bajan el tono. Todo lo contrario. Basta como ejemplo el «engaño» del ministro de Transportes, Óscar Puente, a cuenta de los trenes de Cercanías, una polémica que ha derivado, tal como informó El Debate, en ataques personales y a 'cara de perro' entre Compromís y el PSPV-PSOE. Al respecto, una diputada socialista y exalto cargo nacionalista se enzarzaron en redes sociales, acusándose, entre otros términos, de carecer de «comprensión lectora».

Amigos de escrutinio. Eso queda claro. Y, de nuevo, Marruecos. Este caso, sobre la final del Mundial 2030. Sin sacar la bandera nacional ni pintarse la cara con los colores de la enseña patria, Ibáñez sigue a lo suyo y le manda un mensaje particularmente directo a sus compañeros de Gobierno del PSOE ante un inicio de curso «particularmente difícil y doloroso».

De este modo, ya tras denunciar que no tiene «sentido» que Sánchez haya estado prácticamente un mes de vacaciones en el Palacio de La Mareta a la par que Ceuta vive y sigue viviendo su mayor crisis producto de la invasión, el parlamentario nacionalista rechaza de manera frontal que Marruecos no solo organice la final de la Copa del Mundo, sino que insta al Ejecutivo a que el país alauí no albergue ningún partido del campeonato porque sus chantajes «no son tolerables».

El PSPV-PSOE y Compromís están obligados a entenderse. Siempre lo han hecho y siempre lo harán en el poder o en la posición, son tal para cual. La izquierda necesita a la extrema izquierda y la extrema izquierda necesita a una izquierda que se autodenomina socialdemócrata y constitucionalista pero que no duda, en la Comunidad Valenciana y en el conjunto de España, en aliarse con quienes quieren pisotear la Carta Magna.

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