Diseño con imágenes de Enric Nomdedéu y Marta Trenzano
La polémica por los trenes de Óscar Puente en Valencia deriva en ataques personales entre PSOE y Compromís
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, está más que acostumbrado a la polémica política. Solo en este verano, a su habitual actividad frenética en la red social X a base de no pocos tuits ha unido las críticas al Rey Felipe VI y los ataques a Castilla y León y la Comunidad de Madrid a cuenta de la gestión de los incendios.
Pero no han sido sus únicas controversias, ya que el anuncio realizado esta misma semana sobre los trenes de Cercanías en Valencia han pinchado en hueso por no tratarse de convoyes nuevos, sino que llevan funcionando 20 años en Madrid. No obstante, hay quien ha salido al rescate del vallisoletano. Se trata de Marta Trenzano, diputada nacional del PSOE.
A través de un mensaje en su perfil oficial de X, la socialista ha rechazado de plano los reproches que en la misma plataforma había expuesto Compromís València al respecto. La defensa comienza de modo irónico hacia los nacionalistas, de quienes dice que «hay que tener mucho talento para convertir 41 trenes, un 30 % más de capacidad y la renovación completa de la flota de tres líneas de Cercanías en un agravio a Valencia».
Y continúa alabando la ejecutoria de Puente: «No son trenes «desechados»: son Civia 465, más modernos, accesibles y de mayor capacidad que los que sustituyen, que en buena parte circulan desde principios de los 90. Madrid recibe trenes de nueva generación porque necesita más capacidad y Renfe redistribuye su flota».
A continuación, la también alcaldesa de Algemesí señala que es «así» como «funciona una red ferroviaria nacional, aquí y en cualquier país serio». Lanzando otro dardo a los catalanistas, socios indispensables en la Cámara Baja: «Pero el guion de Compromís ya nos lo sabemos: Si el Gobierno no invierte en Valencia: centralismo. Si invierte: también centralismo».
El mensaje lo concluye Trenzano indicando que el transporte público «es un derecho, efectivamente», «por eso el Gobierno de España lo mejora» y «el victimismo, en cambio, es solo una estrategia electoral».
Sin embargo, esta defensa no se ha quedado ahí y ha derivado en una más que intensa bronca en X con Enric Nomdedéu, exalto cargo de Compromís. Éste calificó como «lo más grave» el hecho de «defender que los trenes nuevos hayan de ir a Madrid y que aquí vengan los de segunda mano», aludiendo directamente a la diputada del PSOE: «No es responsable por parte de una diputada y alcaldesa valenciana».
El comentario no ha sentado nada bien a la regidora, a tenor de su respuesta: «Lo más grave es tener que inventarse que yo «defiendo que los trenes nuevos tengan que ir a Madrid» para poder después cuestionarme como valenciana. No van a Madrid porque sean nuevos. Van a Madrid porque son trenes de gran capacidad, diseñados para absorber una demanda extraordinaria: Madrid mueve más de 200 millones de viajeros anuales; el núcleo de Valencia, alrededor de 21 millones», añadiendo que eso es «gestionar una flota» y añadiendo otro golpe dialéctico:
«Y ya está bien de esa superioridad moral de Compromís de decidir quién defiende Valencia como toca, quién es una valenciana «responsable» y quién no lo es. Podéis discutirme los trenes, los datos o las decisiones. El carnet de valencianidad, os lo podéis ahorrar. Yo ya vengo valenciana de casa».
Lejos de apaciguarse el ambiente, ha ido subiendo de tono cuando Nomdedéu ha apuntado que Trenzano tiene «un grave problema de comprensión lectora» y una «prevención freudiana». «Comprensión lectora dice quien confunde explicar una decisión con defender un privilegio. Magnífico».
Pero ha agregado: «Y sobre la valencianidad: fuiste tú quien decidió qué era «responsable por parte de una diputada y alcaldesa VALENCIANA». Yo no puse la valencianidad en examen. La pusiste tú. Y ya que invocas a Freud, hagámosle al menos un poquito de justicia: atribuir a una supuesta «prevención» mía a aquello que tú mismo habías introducido explícitamente en el debate tiene más interés como mecanismo de defensa que como test psicoanalítico. Freud escribió mucho sobre la represión y el retorno de lo reprimido, pero aquí no hace falta ni diván ni inconsciente».