Montaje de la fachada de la Audiencia Provincial de Alicante y una imagen de Aitor compartida por su abuela

Montaje de la fachada de la Audiencia Provincial de Alicante y una imagen de Aitor compartida por su abuelaEl Debate

La familia de Aitor, el niño de Alicante que murió tras cinco visitas a urgencias, sigue reclamando justicia

Seis años después de la tragedia, el proceso en los tribunales sigue en marcha con retraso en los recursos presentados

La familia de Aitor, el niño de ocho años de Petrer que murió en octubre de 2020 tras acudir hasta cinco veces a los servicios de Urgencias por dolor abdominal y vómitos, ha vuelto a concentrarse frente a la Audiencia Provincial de Alicante para reclamar justicia.

La protesta llega mientras siguen pendientes de resolución los recursos presentados contra la sentencia que condenó a dos médicas por homicidio por imprudencia. Casi seis años después del fallecimiento del menor, el procedimiento continúa abierto y sus familiares mantienen su reivindicación para que se determinen definitivamente las responsabilidades por lo ocurrido.

Entre siete y nueve vómitos diarios

La historia de Aitor comenzó el 24 de octubre de 2020. El niño empezó a encontrarse mal en su domicilio de Petrer, con un fuerte dolor abdominal, y sus familiares acudieron con él al centro de salud de la localidad. Desde allí fue derivado al Hospital General de Elda para que fuera valorado. En aquella primera atención se describió un cuadro de dolor abdominal acompañado de vómitos, pero sin signos que hicieran sospechar inicialmente una situación de extrema gravedad, y el menor regresó a casa.

Sin embargo, su estado no mejoró. El lunes 26 de octubre acudieron de nuevo al centro de salud de Petrer y desde allí Aitor fue enviado otra vez al hospital. En Urgencias, según quedó recogido posteriormente en la resolución judicial, el niño presentaba entre siete y nueve vómitos diarios y llevaba varios días consultando por las molestias abdominales.

Aquella nueva visita terminó también con el regreso del menor a su domicilio. La sentencia posteriormente dictada por el Juzgado de lo Penal número 2 de Alicante consideró que en esa atención no se habían realizado algunas de las comprobaciones que, dadas las circunstancias, eran necesarias. En concreto, el fallo señala que no se cuantificó la frecuencia cardiaca del menor ni se solicitaron una analítica de sangre y una ecografía abdominal.

Los síntomas tampoco remitieron. La familia siguió buscando ayuda mientras el estado de Aitor empeoraba. Durante la madrugada del 28 de octubre acudieron nuevamente a un punto de asistencia de urgencias de Petrer. Era ya la quinta ocasión en la que el niño necesitaba atención sanitaria por un cuadro que seguía sin resolverse.

Según los hechos que después consideró acreditados el juzgado, en esa última asistencia tampoco se derivó al menor al hospital de referencia pese a la situación que presentaba. Se le administró medicación para tratar el dolor y la familia tenía previsto trasladarlo por sus propios medios a un centro privado para realizarle una ecografía y conseguir la valoración de un especialista en aparato digestivo, pero Aitor no llegó a completar ese recorrido.

Causa de la muerte: peritonitis

Su estado se agravó horas después en casa de sus abuelos y los servicios de emergencias tuvieron que acudir al domicilio. El menor fue trasladado al hospital, donde falleció el 28 de octubre de 2020. La causa de la muerte fue una peritonitis.

La tragedia llevó a la familia a iniciar un largo proceso judicial para determinar si la asistencia que había recibido Aitor durante esos días había sido adecuada. La investigación puso el foco en la actuación de dos facultativas que habían atendido al menor y, en 2022, ambas fueron llamadas a declarar como investigadas después de que un informe médico apuntara a posibles actuaciones incorrectas durante la atención sanitaria.

El procedimiento no llegó a juicio hasta varios años después del fallecimiento. Durante la vista, las defensas de las dos médicas sostuvieron que habían actuado correctamente como profesionales sanitarias y cuestionaron la responsabilidad que se les atribuía. La familia, por su parte, defendió que las sucesivas atenciones no permitieron identificar a tiempo el problema que sufría el niño y que se habían omitido pruebas y actuaciones que podrían haber cambiado el desenlace.

Homicidio por imprudencia

El juicio terminó con una sentencia condenatoria del Juzgado de lo Penal número 2 de Alicante. El tribunal consideró que la actuación de las dos facultativas constituyó un homicidio por imprudencia y estableció penas de un año de prisión para una de ellas y de dos años para la otra, además de las correspondientes inhabilitaciones para ejercer.

La resolución judicial puso especial énfasis en la ausencia de determinadas pruebas complementarias durante las distintas atenciones y concluyó que se habían infringido normas básicas de la práctica profesional.

La sentencia, sin embargo, no puso punto final al caso. Las dos médicas recurrieron la decisión ante la Audiencia Provincial de Alicante y solicitan su absolución. La familia también decidió recurrir, pero con una pretensión diferente: considera que las condenas impuestas no reflejan suficientemente la gravedad de lo ocurrido y reclama un endurecimiento de las penas, además de una indemnización mayor.

Una lucha todavía sin final

Una de las principales reivindicaciones de Marta Gonzálvez, abuela y tutora legal de Aitor, ha sido precisamente que la justicia ofrezca una respuesta definitiva después de tantos años. Para ella, la sentencia de primera instancia no supone el final de la lucha, ya que todavía queda por conocer qué decisión adoptará el tribunal de apelación.

Los recursos permanecen actualmente pendientes ante la Audiencia Provincial de Alicante. Por ello, la concentración celebrada estos días frente a la sede judicial ha tenido como objetivo volver a reclamar que se resuelvan los recursos y que el procedimiento avance.

La familia denuncia el tiempo que está transcurriendo desde que las partes recurrieron la sentencia y recuerda que, mientras no exista un pronunciamiento definitivo, el caso continúa abierto.

Para los familiares de Aitor, la espera se suma a los años transcurridos desde aquella sucesión de visitas médicas que acabó de la peor manera posible. El niño llegó a ser atendido en cinco ocasiones antes de que se produjera su fallecimiento, y el proceso judicial posterior ha tratado de establecer si las decisiones adoptadas durante esas asistencias tuvieron relación con el desenlace.

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