Diseño con imágenes de archivo de María José Catalá, Mónica Oltra, Pilar Bernabé y Vicente Barrera
Las encuestas prevén mayoría absoluta para el PP y Vox en el Ayuntamiento de Valencia frente a una izquierda dividida entre Bernabé y Oltra
Mucho se ha hablado desde la dana del 29 de octubre de 2024 de la posibilidad de adelantar las elecciones autonómicas en la Comunidad Valenciana. Finalmente, y salvo sorpresa mayúscula de última hora, se mantiene el calendario previsto y serán el próximo 23 de mayo de 2027. Lo que ya se sabía de antemano y por ley era que ese día se votaría serán las municipales, por lo que ambas citas con las urnas coincidirán de nuevo en el tiempo.
Ya quedan menos de ocho meses para ello y si, tal como informó El Debate este miércoles, el Partido Popular y Vox mantendrían su actual mayoría absoluta y por ende el Palau de la Generalitat, igual escenario se daría en términos locales en lo que al Ayuntamiento de Valencia se refiere.
La última encuesta conocida data del mes de mayo y otorga al PP entre doce y trece escaños (ahora cuenta con trece) y a Vox entre sus cuatro actuales o, incluso, un quinto concejal. Es decir, que entre ambos logarían la codiciada cifra de 17 ediles que significa la absoluta. En cuanto a la izquierda, PSPV-PSOE y Compromís empatarían a ocho actas, con lo que les sería imposible volver a gobernar la capital del Turia tal como hicieron en coalición entre 2015 y 2023.
Esa distribución del Pleno municipal viene siendo una tendencia a lo largo de la legislatura, por lo que no sería descabellado afirmar que si no lo ha hecho ya, estaría muy cerca de convertirse en dinámica. Y es que, según ha podido saber este periódico de fuentes de total solvencia, el panorama político en el Consistorio levantino de cara al 23 de mayo estaría dibujando otro gobierno de los de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.
Más en detalle, las cifras que se manejan son que el PP obtendría trece o catorce escaños, Vox cuatro o cinco. Dicho de otra manera, mayoría absoluta cómodamente y la 'popular' María José Catalá seguiría ostentando la vara de mando. La cruz volvería a recaer en la oposición, que no cambiaría de colores dado que tanto nacionalistas como socialistas podrían bajar su representación: Compromís se dejaría un concejal por el camino de sus nueve con los que hoy cuenta hasta ocho o se mantendría, mientras que el PSPV-PSOE aspiraría a no perder sus siete asientos en el Ayuntamiento, nada descartable.
Vox, todavía sin candidato
Las razones que explican este contexto son varias. En cuanto al centro-derecha, una significativa parte de los valencianos aprueba la gestión de PP y Vox, que ha tenido como claves de bóveda la bajada de impuestos, impulsar un ambicioso plan de limpieza y darle la vuelta como un calcetín a la política de movilidad y tráfico llevada a cabo por Joan Ribó de la mano de Giuseppe Grezzi.
Poco parece que vaya a tener importancia a la hora de votar alguna discrepancia o polémica surgida a lo largo de estos casi cuatro años entre los socios del Ejecutivo local. Más aún cuando Vox alcanzaría los resultados mencionados sin todavía haber designado a su candidato a la alcaldía de Valencia. Si bien todo apuntaría a que el aspirante conservador sería el exvicepresidente primero del Consell Vicente Barrera, fuentes del partido son cautos en cuanto a la fecha de nominación oficial.
Así, se decantan por que el 9 d'Octubre, Día de la Comunidad Valenciana, la designación no se habrá realizado, a la par que recuerdan que ha habido elecciones en las que el candidato de Vox «se ha conocido dos meses antes» de los comicios. En esta línea, las mismas fuentes hacen hincapié en que para la formación 'verde' «lo importante es el proyecto», no tanto las personas.
Como se ha explicado, el panorama en la izquierda es mucho más desolador. Respecto al PSPV-PSOE, su candidata es la actual delegada del Gobierno, Pilar Bernabé. Con ese cargo y con su actitud de fidelidad y sumisión a partes iguales hacia el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no resultaría raro no solo que no subiera en escaños, sino que hasta pudiera bajar. Ceuta, corrupción, independentismo y el binomio Sánchez-dana no es el mejor cartel.
Si a todo ello se le une que Bernabé es la cuatro del PSOE, precisamente tras la riada, desde esas responsabilidades ha guardado silencio sobre los casos de presuntos abusos sexuales y laborales de algunos de sus compañeros, al igual que no ha dicho palabra mala alguna sobre José Luis Rodríguez Zapatero sobre el rescate de Plus Ultra y sus famosas joyas, las opciones de mejorar languidecen por sí solas.
Oltra, la peor aliada de Bernabé
El colmo es que, tras no censurar en ningún momento que Diana Morant acudiera a las últimas elecciones generales con José Luis Ábalos como número dos, este mismo miércoles hizo bandera en un acto de partido por abolir la prostitución.
Si quiere un señuelo de por dónde es probable que puedan ir los tiros, Morant puede hacerle llegar a la todavía delegada una encuesta interna en la que la ministra retrocedería en intención de votos y escaños. Los nervios son una realidad en los socialistas valencianos. Y no solo por el lastre que supone Sánchez en términos electorales, sino también porque a su izquierda, Mónica Oltra es la peor aliada de Bernabé y los suyos.
La intención de la nacionalista es la de aglutinar los apoyos a la izquierda del PSPV-PSOE y, por qué no, robarle todos los que sean posibles mediante una lista única de este tipo de organizaciones. Ahora bien, Oltra también tiene un hándicap y no es en absoluto pequeño. Está a la espera de juicio por, supuestamente, haber encubierto los abusos sexuales de su exmarido a una niña de catorce años cuya tutela tenía encomendada la Conselleria que ella misma lideraba.
La previsión es que la vista no se celebre hasta pasada la cita con las urnas, pero el estigma estará ahí cuando se abran los colegios electorales. Mientras tanto, la izquierda sigue dividida y todo apunta a que Oltra y Bernabé se medirán en su particular competición de quién lanza el mensaje o la propuesta más radical para cautivar a los suyos y a los de la otra.