La isla de Tabarca vista desde el agua
Rebelión vecinal contra la independencia de la isla habitada más pequeña de España
Un movimiento asociativo presenta firmas para frenar la iniciativa que busca convertir a Tabarca en una entidad local menor y exige mantener sus históricos vínculos administrativos con Alicante
La isla de Tabarca se encuentra inmersa en una encrucijada administrativa que ha dividido a su población. Frente a la reciente iniciativa de un sector vecinal que aboga por dotar al territorio de autonomía política, ha surgido una contundente respuesta ciudadana. La histórica asociación Nueva Tabarca-La Protegida ha resurgido con fuerza este mes de septiembre para registrar ante el Ayuntamiento de Alicante su total oposición a cualquier proyecto de escisión, argumentando que un cambio en el modelo de gestión amenazaría gravemente la convivencia en este frágil enclave mediterráneo.
El conflicto institucional, que comenzó a tomar forma la pasada primavera, ha alcanzado su punto álgido en los últimos días. A través de un documento remitido por vía telemática la pasada semana, la agrupación vecinal presidida por María José Zapata ha aportado 151 rúbricas en contra de la autonomía.
Esta movilización contrasta de manera significativa con los 33 apoyos que presentó en su momento la Asociación de Vecinos Isla de Tabarca, la entidad promotora de la conversión de la isla en una entidad local menor dotada de órganos propios.
Viviendas de la isla de Tabarca
Alcanzar ese volumen de firmas en un territorio con un censo oficial de apenas 59 habitantes empadronados tiene una explicación demográfica que sus organizadores han querido aclarar. Según Cayetano García, vicepresidente de la plataforma opositora, el respaldo proviene no solo de los residentes censados, sino también de una amplia mayoría de personas que mantienen un arraigo profundo con la isla y residen en ella de forma prolongada, generalmente abarcando la temporada de mayo a noviembre.
«Incapacidad de autogestión»
En su escrito oficial, fechado el 24 de septiembre, la entidad argumenta que el territorio insular carece de la infraestructura y la capacidad logística necesarias para asumir en solitario las competencias que derivarían de un nuevo estatus jurídico.
Imagen de la isla de Tabarca
Apelando a motivos históricos, antropológicos y socioeconómicos, los firmantes defienden que la isla debe mantenerse bajo el paraguas jurisdiccional de Alicante a todos los efectos, cumpliendo así con los estatutos de la propia organización -fundada en 1992-, que vela por la protección del patrimonio y la reserva marina.
A pesar de la profunda fractura respecto al modelo político y de gobernanza, ambas facciones vecinales comparten un diagnóstico claro sobre las deficiencias estructurales que sufre el territorio. Desde Nueva Tabarca-La Protegida reconocen estar plenamente de acuerdo con los independentistas en la urgencia de exigir mejoras.
La falta de limpieza, los problemas con el suministro eléctrico, la compleja conectividad del transporte y el deterioro de los bienes patrimoniales son asignaturas pendientes por las que aseguran estar dispuestos a hacer un frente común ante la Administración.
Pradera de posidonia de Tabarca
Por su parte, el Consistorio alicantino ya había mostrado su escepticismo frente a la vía autonomista. El pasado mes de agosto, el Gobierno local, a través del vicealcalde Manuel Villar, sentenció que la petición de autogobierno carecía de fundamento y defendió la gestión municipal actual.
Ahora, con el peso de esta nueva y mayoritaria movilización vecinal que clama por la unidad, el Ayuntamiento cuenta con un aval ciudadano directo para mantener intacta la relación administrativa con la isla más pequeña del país.