George Washington, primer presidente de los Estados Unidos y su amigo Juan de Miralles

George Washington, primer presidente de los Estados Unidos y su amigo Juan de MirallesEl Debate

Juan de Miralles, el alicantino que ayudó a George Washington a lograr la independencia de Estados Unidos

El comerciante, nacido en Petrel, financió y abasteció a las tropas de las Trece Colonias y estableció una estrecha amistad con el futuro primer presidente estadounidense

La independencia de Estados Unidos también tiene una conexión con Alicante. Juan de Miralles y Trayllon, nacido en Petrel en 1713, fue un comerciante español que desempeñó un papel relevante en las relaciones entre la Corona española y los insurgentes de las Trece Colonias. Su fortuna, sus contactos comerciales y su labor diplomática contribuyeron a apoyar la lucha contra Gran Bretaña, en un conflicto en el que España también perseguía sus propios intereses estratégicos.

Miralles no fue uno de los dirigentes que proclamaron la independencia estadounidense, ni España reconoció oficialmente a las colonias durante su misión. Su importancia reside en haber actuado como intermediario entre la monarquía española y los revolucionarios, además de facilitar recursos para su causa.

Su estrecha relación con George Washington, comandante del Ejército Continental y futuro primer presidente del país, convirtió al alicantino en una figura singular de aquel periodo.

Nació el 23 de julio de 1713 en Petrel, hijo de Juan de Miralles, capitán de Infantería, y de Gracia Trayllon, de origen francés. En 1728 se trasladó con su familia a Francia, donde permaneció hasta 1732, antes de regresar a España. Ocho años después se estableció en La Habana con un capital de 8.500 pesos, iniciando una trayectoria comercial que le proporcionaría una considerable fortuna.

En 1744 se casó con María Josefa Eligio de la Puente y González-Cabello, perteneciente a una de las familias más acomodadas de Cuba. El matrimonio tuvo ocho hijos. Desde La Habana, Miralles desarrolló negocios marítimos y mantuvo relaciones con distintos puertos de la costa atlántica norteamericana.

De comerciante a agente de la Corona

Su actividad comercial incluyó el transporte de mercancías y operaciones con puertos como Charleston, Filadelfia, Nueva York y Boston. Según las investigaciones del historiador valenciano Vicente Ribes, también participó en el tráfico de esclavos, una faceta que forma parte de su trayectoria y que impide idealizar su figura.

Placa que se conserva en lo que fue la casa del alicantino Juan de Miralles Trayllon, en La Habana

Placa que se conserva en lo que fue la casa del alicantino Juan de Miralles Trayllon, en La HabanaReal Asociación Española de Cronistas Oficiales

Sus conocimientos de inglés y sus contactos resultaron útiles para las autoridades españolas. En 1762 fue enviado a Jamaica para obtener información sobre los movimientos británicos en el Caribe. Años después, en 1776, recibió el encargo de establecer relaciones con los insurgentes norteamericanos y conocer sus planes.

Miralles llegó a Filadelfia el 9 de enero de 1778. España todavía no había reconocido la independencia de las Trece Colonias, pero buscaba debilitar a Gran Bretaña, su rival en América. El comerciante actuó como intermediario en un escenario diplomático delicado, en el que los intereses españoles coincidían parcialmente con los objetivos de los revolucionarios.

Dinero y suministros para los insurgentes

La contribución de Miralles fue más allá de las gestiones políticas. Sus contactos en La Habana facilitaron el acceso a recursos y suministros para las tropas estadounidenses. La ayuda española incluyó ropa de abrigo, uniformes, calzado, armas, pólvora y medicamentos, materiales esenciales para un ejército que afrontaba graves dificultades de abastecimiento.

Los estudios de Ribes recogen la importancia de Cuba como punto de apoyo logístico y financiero. Miralles también participó en la financiación de la flotilla del comodoro estadounidense Alexander Gillon, cuya reparación y aprovisionamiento en La Habana contaron con garantías económicas del comerciante y de su cuñado, Eligio de la Puente.

Grabado en el que se representa a George Washington inspeccionando la inacabada residencia presidencial con el arquitecto James Hoban

Grabado en el que se representa a George Washington inspeccionando la inacabada residencia presidencial con el arquitecto James Hoban

España perseguía objetivos propios: reducir el poder británico y recuperar posiciones en América. La monarquía declaró la guerra a Gran Bretaña en octubre de 1779, dando paso a una implicación militar más directa. Miralles contribuyó a conectar las redes comerciales de la Cuba española con las necesidades de los revolucionarios.

Una amistad más allá de la diplomacia

En Filadelfia, Miralles conoció a George Washington y ambos establecieron una relación que superó las formalidades oficiales. El comerciante organizó un banquete en honor del general, al que acudieron representantes de la política, el ejército y los negocios. Su posición económica y sus contactos ayudaron a consolidar una relación de confianza.

Washington necesitaba apoyos para sostener una guerra costosa, mientras que Miralles buscaba fortalecer los vínculos con los dirigentes insurgentes. La estima mutua quedó reflejada en la correspondencia entre ambos. Su amistad también tuvo detalles personales: el alicantino se comprometió a gestionar el envío desde España de dos asnos sementales para la finca de Washington en Mount Vernon. Los trámites retrasaron la operación y finalmente llegó uno de los animales.

Una muerte en casa de Washington

A finales de 1779, Washington pidió a Miralles que se trasladara desde Filadelfia hasta su cuartel general en Morristown, Nueva Jersey, donde las tropas atravesaban un periodo especialmente difícil. El comerciante emprendió el viaje durante un frío invierno y llegó el 19 de abril de 1780, enfermo y debilitado.

Monedas conmemorativas por el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos

Monedas conmemorativas por el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados UnidosEva García

Washington lo alojó en la mansión Ford, donde residía, y procuró que recibiera atención médica. Martha Washington también participó en sus cuidados, pero Miralles murió de neumonía poco tiempo después, a finales de abril de 1780.

El general dispuso que recibiera honores militares y presidió las ceremonias fúnebres. El homenaje tuvo un significado especial: las colonias aún combatían por su independencia y no eran reconocidas internacionalmente como un Estado soberano. Tras el funeral, los restos del comerciante fueron trasladados a La Habana, donde recibió sepultura.

Una figura recuperada por la historia

El historiador cubano Herminio Portell Vilá contribuyó a recuperar la figura de Miralles tras localizar documentación sobre él en la Biblioteca del Congreso estadounidense en 1931. Posteriormente, Vicente Ribes y otros investigadores profundizaron en su trayectoria comercial y diplomática.

El historiador cubano Salvador Larrúa Guedes también ha reivindicado su papel en el libro Juan de Miralles: biografía de un padre fundador de los Estados Unidos.

La independencia estadounidense fue resultado de numerosos factores, entre ellos la resistencia de las colonias, el liderazgo de Washington y la intervención de Francia y España. Miralles murió en 1780, tres años antes del final de la guerra, por lo que no llegó a conocer el reconocimiento británico de la independencia.

Su historia muestra cómo un comerciante nacido en Petrel llegó a desempeñar una función relevante en un conflicto internacional. Su aportación no explica por sí sola la victoria de los revolucionarios, pero permite recordar el papel de las redes comerciales y diplomáticas españolas en el nacimiento de Estados Unidos.

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