Imágenes de los efectos de la dana del 29 de octubre de 2024 en Paiporta (izquierda) y de la dana Adam en Denia el 19 de octubre de 2026.

Imágenes de los efectos de la dana del 29 de octubre de 2024 en Paiporta (izquierda) y de la dana Adam en Denia el 19 de octubre de 2026.Europa Press / EFE

Las diferencias entre la dana de 2024 en Valencia y el 'milagro' tras Adam en 2026

Entre la riada del Poyo y las inundaciones en la zona de Oliva y Gandía han pasado 720 días

Entre la dana mortífera del 29 de octubre de 2024 y la dana Adam del 19 de octubre de 2026 han pasado, exactamente, 720 días, tanto como litros se registraron durante este último temporal en l'Atzúbia. En Turís, aquel aciago día del que pronto se cumplirán dos años, llovieron 771 litros, 600 de ellos en cuatro horas. Aunque en cantidad de lluvia el registro es similar, hay muchas diferencias que explica por qué una tromba de agua acabó con la vida de 233 personas y la última se ha saldado, casi, con un 'milagro'. Previsiones de Aemet, gestión de la emergencia y, especialmente, la ubicación de la zona cero.

En ambos casos la situación meteorológica ha sido provocada por una dana, aunque con un comportamiento diferente. Mientras que la de 2024 penetró hacia el interior de Valencia para quedarse estática, Adam directamente afectó a la fachada litoral.

Avisos de Aemet

Eso sí, en 2024 Aemet activó el aviso rojo cuando ya llovía y en este 2026 la alerta se elevó con una antelación de doce horas, lo que permitió enviar el Es-Alert con indicación de seguridad. Es más, se podría decir que incluso durante el domingo la lluvia fue menor de la esperada, descargando con fuerza durante la madrugada del domingo al lunes.

En ambos casos las situaciones eran ampliamente previstas con suficiente antelación, pero en el primer temporal Aemet fue revisionando los avisos conforme la dana descargada su furia y en este segundo ha habido mayor anticipación. El aviso rojo de Adam se estableció más de 12 horas de que entrara en vigor, lo que permitió el envío del Es-Alert previo al inicio de las horas más críticas.

Otra cosa a tener en cuenta es el propio trabajo de Aemet. Oficialmente no ha cambiado nada, pero sí se aplican ahora técnicas que hace 720 días no se hicieron. Por ejemplo, el mapa de la tragedia de 2024 fue 'acertado' por el modelo francés AROME, que predijo con varios días de antelación y exactitud las zonas que se iban a ver mayormente afectadas por los chubascos de gran intensidad; en esta dana Adam se volvía a repetir la historia, con varios sistemas advirtiendo del peligro potencial. Aemet en este caso sí estimó con antelación una situación peligrosa, acompañada de los respectivos avisos e indicaciones.

700 litros en el interior, 700 en la costa

Además de las particularidades de cada fenómeno, la ubicación de la zona cero de cada dana ha sido el gran elemento diferenciador. No es lo mismo que lluevan 700 litros en el interior, con todo un largo recorrido de cauces y barrancos hasta encontrarse con el mar, que la misma precipitación a escasos kilómetros de la costa.

En 2024 la lluvia de Turís y la similar de Chiva fueron auténtica dinamita para desencadenar la tragedia, ya que cuando llegó a las zonas más planas del Poyo, la voracidad del agua fue imparable. En este caso, y tal como han explicado desde Aemet, las lluvias se han producido prácticamente en el litoral o prelitoral, lo que tampoco ha dado pie a que en los barrancos se desencadenara tal furia.

A las precipitaciones se le ha sumado un temporal marítimo que provocaba «mar gruesa», ello ha implicado que el nivel del agua estuviera más alto de lo normal. Ejerciendo una especia de 'efecto pantalla', «con lo que los ríos, ramblas y barrancos que llegan muy crecidos se encuentran el mar muy alto, con lo que no pueden desaguar y la inundación se expande por las playas».

En el caso de 2024, la crecida transcurrió por un barranco, el del Poyo, con un cauce que no tiene una desembocadura directa al mar, sino a la Albufera de Valencia, y que transita por ubicaciones en las que el lecho ha sido modificado o encorsetado a su paso por los cascos urbanos.

Gestión y colaboración

Después está el tema de la gestión de la emergencia. A todas luces el 29 de octubre de 2024 se acumularon una serie de fallos consecutivos que derivaron en un auténtico descontrol. Así era imposible hacer frente a la que posteriormente depararía como la mayor tragedia natural de España en el siglo XXI.

Con la causa judicial aún en fase de instrucción, justamente la magistrada Nuria Ruiz Tobarra no deja pasar la oportunidad en cada auto para recordarle a la Generalitat Valenciana la responsabilidad penal de aquel día, descargada en este caso sobre los dos máximos representantes al margen del operativo: la que fuera consellera Salomé Pradas y su número dos Emilio Argüeso.

También es verdad que después de una situación como aquella, mejorar la coordinación tampoco es que sea muy complicado. Cada temporal que han sucedido a la tragedia se ha agilizado ese trabajo conjunto entre administraciones. Con esta dana Adam entre Generalitat Valencia y Delegación del Gobierno celebraron varias reuniones de organización del operativo previas al diluvio.

Sólo hay que tener en cuenta que el operativo de rescate tardó días en alcanzar todos los terrenos afectados por la dana del 29 de octubre de 2024, mientras que en este 19 de octubre de 2026 los rescates se han sucedido desde la primera luz del día, conforme la UME ha podido llegar en helicóptero a la zona cero. Aquel día el batallón ya no pudo acceder a Utiel tras los primeros avisos.

720 días después la Comunidad Valenciana se volvió a enfrentar a una furia meteorológica de más de 700 litros. Nada volvió a ser como antes, ni en la alarma previa, ni en la ubicación del durante ni en la agilidad posterior para efectuar los primeros rescates. Seguramente que tal furia meteorológica no haya provocado una nueva catástrofe es lo más parecido a un auténtico 'milagro'.

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