La legión desembarca por primera vez en Huelva para procesionar con el Cristo de la Vera Cruz,

La legión desembarca por primera vez en Huelva para procesionar con el Cristo de la Vera Cruz,A.PEREZ

28 de enero de 1920: nace La Legión

A pesar de los múltiples escenarios en los que ha participado, los cambios orgánicos y la evolución en su armamento, material y equipo, hay algo que permanece inmutable en ella: su espíritu

El 28 de enero se conmemora la promulgación en 1920 del Real Decreto de fundación de La Legión, con la denominación de Tercio de Extranjeros, firmado por el Rey Alfonso XIII; inmediatamente, el 29 de enero, en el Diario Oficial nº 22 del Ministerio de la Guerra, se publicaba el mismo en los siguientes términos:

«Artículo único. Con la denominación de Tercio de Extranjeros, se creará una unidad militar armada, cuyos efectivos, haberes y reglamento por los que ha de regirse, serán fijados por el Ministro de la Guerra. Dado en Palacio a veintiocho de enero de mil novecientos veinte. Alfonso. El Ministro de la Guerra, José Villalba».

La creación de La Legión es una de las obras más sublimes de la historia militar contemporánea. Es un dechado de oportunidad, visión de futuro, moral, sensibilidad humana, originalidad, innovación, valor, entrega, sacrificio, espíritu de servicio, ejemplaridad y eficacia.

Tras el desastre que motivó la pérdida de las últimas posesiones del imperio colonial español, Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898, España se ve arrastrada por Francia a hacerse cargo de la parte más conflictiva del territorio marroquí bajo la figura de un Protectorado, circunstancia para la que no estaba preparada ni social, ni económica, ni políticamente y, como se comprobará posteriormente, tampoco militarmente.

Cuando surge La Legión, la situación del Ejército español era verdaderamente precaria, la oficialidad estaba claramente decantada por las Juntas de Defensa, verdadero cáncer del Ejército, que entre otros objetivos perseguían la preminencia de los ascensos por antigüedad en detrimento de los de por méritos de guerra, condenando así a los destinos a Marruecos a ser poco solicitados y a cubrirse la mayoría de ellos con carácter forzoso, a lo que había que añadir un sistema de reclutamiento en el que todavía subsistía la posibilidad de la redención del cumplimiento del servicio militar mediante el abono de unas cuotas, que hacían de las clases más desfavorecidas el núcleo principal del que se nutrían las unidades; los efectivos eran claramente insuficientes, al haberse suprimido el tercer año de servicio militar en África y no haber sido sustituidos los correspondientes reemplazos; la moral era muy baja; las unidades estaban mal equipadas, mal instruidas, carentes de armamento moderno y municiones adecuadas; las operaciones estaban regidas por una doctrina claramente defensiva inspirada en la francesa resultante de la Primera Guerra Mundial con una marcada vocación de ocupación de posiciones defensivas jalonadas por posiciones menores denominadas blocaos, que buscaban mostrar el dominio sobre el terreno en lo militar, para apoyar la acción política.

La Legión conmemora el Combate de Edchera y el Día del Veterano de La Legión

La Legión conmemora el Combate de Edchera y el Día del Veterano de La LegiónEjército de Tierra

Esta alarmante situación en Marruecos, había llevado al Teniente Coronel Millán-Astray a proponer al Ministerio de la Guerra la creación de una unidad armada, formada por personal voluntario español y extranjero que paliara las enormes carencias que el Ejército de África presentaba en motivación, moral, preparación, armamento, material y equipo y que sustituyese, además en un escenario tan demandante como el Marroquí, a los soldados de recluta obligatoria.

En ese contexto, y tras no pocas dificultades, el 28 de enero de 1920 se promulga el Real Decreto fundacional de la nueva unidad, pero no es hasta el 20 de septiembre de ese mismo año cuando se alista el primer legionario, tomándose desde entonces ésta como la fecha fundacional del cuerpo.

Desde un principio su fundador, la concibió distinta, compuesta por una tropa aguerrida, táctica y técnicamente muy preparada, bien equipada y moralmente fuerte para estar dispuesta al máximo sacrificio, el de la propia vida, sin más recompensa que la de ostentar el título de Caballeros Legionarios, que desde entonces distinguiría a una casta inigualable de guerreros.

Tras no pocas vicisitudes, reticencias y por qué no decirlo, inconvenientes, muchos de ellos surgidos dentro del propio Ejército, tras el Real Decreto fundacional, se designa al Teniente Coronel Millán-Astray como Jefe del Tercio, e inmediatamente se pone manos a la obra para dar forma a su Legión.

Desde entonces hasta nuestros días, La Legión ha sido requerida para participar en los escenarios más demandantes de la historia militar contemporánea española: socorro a Melilla tras el Desastre de Annual, Retirada de Xauen, Desembarco de Alhucemas, Revolución de Asturias, Guerra Civil, Campaña de Ifni, Campaña del Sáhara, y más recientemente las misiones internacionales, donde ha sido punta de lanza en todos los compromisos que, en este ámbito, ha debido afrontar España como consecuencia de sus compromisos. Bosnia-Hercegovina, Kosovo, Macedonia, Iraq, el Congo, Afganistán, Líbano, Mali, y más recientemente Eslovaquia, han sido testigos del valor y el heroísmo de los legionarios, agrandando su aureola de honor, valor y gloria.

Miembros de la Legión portan el Cristo de la Buena Muerte, de la Cofradía de Mena, por las calles de Málaga

Miembros de la Legión portan el Cristo de la Buena Muerte, de la Cofradía de Mena, por las calles de MálagaEFE

A pesar de los múltiples escenarios en los que ha participado, los cambios orgánicos y la evolución en su armamento, material y equipo, hay algo que permanece inmutable en La Legión: su espíritu.

Es algo intangible, difícil de explicar, pero fácil de percibir. Todo lo que rodea a La Legión está empapado de sentimientos y sensaciones que vienen directamente del hecho pasional y sensible con relegamiento de lo racional y lo reflexivo.

La historia de La Legión es, desde su fundación, la consecuencia de un estilo, de una liturgia, que supieron crear sus fundadores. El Teniente Coronel Millán-Astray, buen conocedor de la psicología humana, supo identificar la necesidad de la creación de una unidad de voluntarios que paliara las carencias de un Ejército español en una situación precaria, saliente de la pérdida de las últimas colonias españolas en ultramar, con una moral escasa, mal alimentado, mal dotado, infectado por el cáncer de las Juntas de defensa y con una presión política que en nada favorecía su recuperación.

Ser legionario constituye una manera de ser, de vivir y de pensar, de concebir la milicia como una auténtica religión con su mística, su liturgia y sus símbolos

Frente a estas carencias, Millán-Astray propone una unidad cohesionada, aguerrida, voluntaria para ser empleada en los puestos de mayor riesgo y fatiga, compuesta de hombres rudos y forjados en los mil y un avatares de la vida, con un marcado espíritu de unidad basado en un código ético que les redima de su incierto pasado: el Credo Legionario. Maravilloso catecismo de la liturgia legionaria y que en palabras del propio fundador constituye:

«El Alma espiritual de La Legión, médula y nervio, alma y rito de ella”, en el que se rinde culto al valor, al honor, a la disciplina, al compañerismo, y a la Bandera, enseña sagrada de la Patria, y que recogidos en doce maravillosos espíritus, reflejan la firme voluntad de los legionarios del cumplimiento de su deber en las filas de La Legión, siguiendo sus mandatos».

Ser legionario constituye una manera de ser, de vivir y de pensar, de concebir la milicia como una auténtica religión con su mística, su liturgia y sus símbolos, esos que siempre acompañan y acompañarán a La Legión por muchos cambios que se produzcan en nuestra sociedad.

A pesar de sus ya 106 años de existencia, La Legión sigue manteniendo las esencias de su creación, su mística y su eficacia en combate que la hacen ser referencia, tanto del Ejército español, como de los ejércitos aliados y amigos, y le confiere ese sello de inmortal que únicamente señala a las obras más sublimes.

¡Larga vida a La Legión!

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