NR.05 Predator B del Ejército del Aire y del Espacio
El dron militar Predator B de España ya no solo tiene ojos, ahora también escucha
Ha efectuado su primer vuelo equipado con el POD SOAR (Scalable Open Architecture Reconnaissance) de Inteligencia de Señales
El Ejército del Aire y del Espacio ha dado un paso relevante en la modernización de sus capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR). El pasado 8 de febrero, un NR.05 Predator B del Ejército del Aire y del Espacio, encuadrado en el Ala 23, realizó en la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz) su primer vuelo equipado con el POD SOAR (Scalable Open Architecture Reconnaissance) de Inteligencia de Señales (SIGINT). Con el POD SOAR, el Predator B español deja de ser exclusivamente un «ojo en el cielo» para convertirse también en un «oído» avanzado del espectro electromagnético
El hito marca el inicio visible de la integración operativa de esta nueva capacidad, que se está desarrollando durante los meses de enero y febrero en las instalaciones del Ala 23 y que implica el retrofit completo de la flota de NR.05. El proceso no se limita a la adaptación física de la aeronave, sino que incluye una batería de vuelos de validación y comprobación para garantizar la plena operatividad del sistema.
Gracias a esta integración, el NR.05 podrá no solo captar imágenes de alta resolución y datos de radar, sino también interceptar, analizar y geolocalizar emisiones electrónicas y comunicaciones. Esto multiplica el valor de la plataforma en escenarios donde la conciencia situacional depende tanto de lo que se ve como de lo que se escucha en el espectro radioeléctrico.
Dron MQ-9 Predator B
En esta primera misión, se validó la compatibilidad aerodinámica del NR.05 equipado con el nuevo contenedor, así como sus características de vuelo. Este paso es esencial para certificar que la incorporación del POD no altera negativamente el rendimiento de la aeronave, especialmente en parámetros como la capacidad de inteligencia de señales del POD SOAR.
Además, se probaron los sistemas de enlace de datos del POD y se verificó el funcionamiento de los sistemas de misión del elemento terrestre. Esta fase es clave en plataformas no tripuladas como el Predator B, donde la arquitectura de comunicaciones y la integración con las estaciones en tierra determinan la eficacia real del sistema.
Los nuevos NQ-9 Predator B utilizados en Inteligencia fueron entregados al Ejército del Aire a partir de febrero de 2021
Los siguientes vuelos del proceso de integración incluyen pruebas específicas de las capacidades ELINT (Electronic Intelligence) y COMINT (Communications Intelligence), las dos vertientes principales de la inteligencia de señales que incorpora el SOAR.
Hasta ahora, el NR.05 Predator B del Ala 23 destacaba por su capacidad IMINT (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento basada en imágenes), apoyándose en sensores electroópticos y radar de apertura sintética. Con la incorporación del POD SOAR, la plataforma amplía su espectro de recolección al ámbito SIGINT
El SOAR es un contenedor de misión de arquitectura abierta, lo que permite su evolución y adaptación a nuevos sensores o requisitos operativos. Esta filosofía tecnológica resulta especialmente relevante en un entorno estratégico caracterizado por la rápida transformación de las amenazas y el espectro electromagnético.
Las misiones asignadas al NR.05 son planeadas de manera conjunta por personal del Ala 23 y del Centro de Inteligencia y Targeting Aeroespacial (CINTAER), ubicado en la Base Aérea de Torrejón. Esta coordinación es uno de los elementos diferenciales del modelo español de explotación ISR.
Por parte del Ala 23, se aporta la tripulación operativa que pilota remotamente la aeronave y gestiona los sensores electro-ópticos y el radar SAR. Desde tierra, los operadores controlan en tiempo real la plataforma y ejecutan el perfil de misión previsto.
El CINTAER, por su parte, despliega el equipo PED (Procesamiento, Explotación y Diseminación), encargado de analizar la información obtenida por los sensores, transformarla en productos de inteligencia y distribuirla a los mandos correspondientes. Con la llegada del POD SOAR, los especialistas en señales del CINTAER asumirán además la operación remota de los sensores ELINT y COMINT desde sus propias instalaciones.
Este esquema permite que la aeronave actúe como nodo recolector avanzado, mientras el procesamiento especializado se concentra en un entorno seguro y altamente capacitado, optimizando recursos y reduciendo la huella desplegada.
La integración del POD SOAR en la flota NR.05 no es solo una mejora técnica, sino un multiplicador de fuerza en el dominio del espectro electromagnético. En conflictos contemporáneos, la capacidad de detectar radares adversarios, identificar patrones de comunicación o localizar emisores resulta determinante para la planificación operativa.
La combinación de IMINT y SIGINT en una misma plataforma no tripulada ofrece ventajas tácticas evidentes: persistencia en zona, reducción de riesgo para tripulaciones y capacidad de obtención de inteligencia multidisciplinar en una sola misión.
Además, el carácter de arquitectura abierta del SOAR facilita futuras actualizaciones, alineándose con la necesidad de mantener sistemas adaptables frente a amenazas cambiantes. En un entorno donde la guerra electrónica y la ciberguerra adquieren protagonismo creciente, disponer de plataformas capaces de operar de forma integrada en ese dominio es una ventaja estratégica.
Este primer vuelo representa un hito dentro de un proceso más amplio de modernización de capacidades ISR del Ejército del Aire y del Espacio. La actualización de la flota NR.05 mediante retrofit demuestra una apuesta por maximizar el rendimiento de sistemas ya en servicio, incorporando tecnologías avanzadas sin necesidad de adquirir nuevas plataformas.