El portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford llega a la base de Souda, en Creta

El portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford llega a la base de Souda, en CretaAFP

Fuerzas Armadas  La adversidad se ceba con el mayor portaaviones del mundo: desde inodoros atascados a un fuego en la lavandería

El portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford ha recalado en la base naval de Souda, en la isla de Creta, tras semanas de intensa actividad operativa y después de sufrir un incendio a bordo que obligará a realizar inspecciones técnicas. El buque, considerado el más grande y potente del mundo, llega procedente del mar Rojo en el marco de su prolongado despliegue en apoyo a las operaciones militares estadounidenses en Oriente Medio.

Según la información difundida por la radiotelevisión pública griega, la escala en la base de Souda responde principalmente a necesidades de reabastecimiento, aunque también permitirá evaluar los daños derivados del incendio declarado el pasado 12 de marzo en la lavandería principal del portaaviones. Esta instalación en Creta es la única de la región con capacidad para acoger a un buque de propulsión nuclear de estas características, lo que refuerza su valor estratégico dentro del dispositivo militar de Estados Unidos en el Mediterráneo.

El incendio, que no estuvo relacionado con los bombardeos contra Irán —tal y como subrayó el Comando Central de las Fuerzas Navales de Estados Unidos—, se prolongó durante más de 30 horas antes de ser completamente sofocado por la tripulación. Las llamas afectaron de forma significativa a la habitabilidad del buque: alrededor de 600 marineros, de un total cercano a 4.500, perdieron sus camas y se vieron obligados a dormir en espacios improvisados como mesas o el suelo, según informó The New York Times.

El imponente USS Gerald R. Ford (CVN-78) llega a la base de Souda en Creta proveniente del mar Rojo

El imponente USS Gerald R. Ford (CVN-78) llega a la base de Souda en Creta proveniente del mar RojoAFP

Además, dos marineros resultaron heridos leves y varios miembros de la dotación sufrieron inhalación de humo, en un incidente que puso a prueba la capacidad de respuesta interna del buque. Según la investigación preliminar, el origen del fuego se situó en el sistema de ventilación de una secadora, desde donde se propagó rápidamente por la zona de lavandería.

Pese a la gravedad del suceso, las autoridades militares estadounidenses han insistido en que el portaaviones mantiene intacta su capacidad operativa. No se registraron daños en la planta de propulsión nuclear ni en los sistemas críticos de combate, lo que ha permitido que el buque continúe desarrollando operaciones aéreas de forma ininterrumpida, con vuelos las 24 horas del día.

El USS Gerald R. Ford acumula ya cerca de diez meses de despliegue continuo, un periodo excepcionalmente largo para este tipo de unidades. De prolongarse su misión más allá de abril, podría superar el récord del despliegue más extenso de un portaaviones estadounidense desde la guerra de Vietnam, lo que refleja la intensidad del actual contexto geopolítico.

Inicialmente desplegado en el Mediterráneo, el buque fue redirigido al Caribe para participar en las operaciones sobre Venezuela que culminaron con la captura de Nicolás Maduro y posteriormente enviado a Oriente Medio, donde ha jugado un papel relevante en el apoyo a las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán.

El portaaviones USS Gerald R. Ford llega a la isla de Creta tras diez meses de despliegue naval

El portaaviones USS Gerald R. Ford llega a la isla de Creta tras diez meses de despliegue navalAFP

Este desgaste operativo empieza a pasar factura. Expertos navales advierten de que despliegues tan prolongados afectan tanto a los sistemas del buque como a la moral y el rendimiento de la tripulación. De hecho, el relevo del Ford ya estaría en preparación, con el portaaviones USS George H. W. Bush listo para asumir sus funciones en la zona en las próximas semanas.

El incidente del incendio se suma, además, a otros problemas técnicos detectados en este buque de última generación, incluyendo fallos recurrentes en sistemas auxiliares como el de saneamiento, lo que pone de manifiesto los retos de operar plataformas tan complejas en escenarios de alta exigencia.

En este contexto, la escala en Souda no solo responde a necesidades logísticas inmediatas, sino que se inscribe en un momento clave para garantizar la sostenibilidad operativa de uno de los activos más estratégicos de la proyección naval estadounidense.

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