El LHD Juan Carlos I de la Armada española llega a Santander
Armada española El portaaeronaves Juan Carlos I se luce ya en la bahía de Santander tras su gran reforma
El buque insignia de la Armada Española, el Juan Carlos I, ha iniciado este sábado en el Puerto de Santander una serie de actividades institucionales y de divulgación que culminarán con dos jornadas de puertas abiertas dirigidas a la ciudadanía. El mayor buque de guerra construido en España, diseñado como portaaviones y plataforma anfibia, permitirá a los visitantes conocer de primera mano sus capacidades operativas, así como la vida diaria de su dotación.
Durante la jornada previa, el buque ha recibido a autoridades civiles y militares en un acto institucional que marca el inicio de su presencia en la capital cántabra. Han estado presentes la presidenta del Parlamento de Cantabria, María José González Revuelta; el delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares; la alcaldesa, Gema Igual; el fiscal superior de Cantabria, Jesús Arteaga; el jefe de la Guardia Civil en Cantabria, el coronel Jorge Bodelón; el delegado de Defensa, el coronel Emiliano Blanco; y el comandante militar de Cantabria y director de la Residencia Militar 'Virgen del Puerto' de Santoña, el coronel Juan Castroviejo.
Por parte de las Fuerzas Armadas, han asistido el almirante comandante del Grupo Anfibio y de Proyección de la Flota, el contralmirante Antonio González-Tánago; el comandante del buque, el capitán de navío Santiago Martínez Mata; y el comandante naval de Santander, el capitán de navío Jorge Hernández de Armijo. A partir de este sábado y también el domingo 19 de abril, el acceso al público general estará habilitado en horario de mañana y tarde, con el objetivo de acercar la Armada a la sociedad y mostrar sus principales capacidades.
Autoridades civiles y militares reciben al LHD Juan Carlos I en Santander
Los ciudadanos que lo desean pueden recorrer distintas zonas del barco y observar de cerca cómo se organiza la actividad a bordo de una de las plataformas navales más versátiles de Europa. La iniciativa forma parte de las acciones de presencia naval y de cultura de defensa impulsadas por el Ministerio de Defensa y la Armada Española.
Proyección de fuerza
El Juan Carlos I constituye una de las piezas centrales de la capacidad expedicionaria española. Con 231 metros de eslora y más de 26.000 toneladas de desplazamiento, el buque está diseñado para operar tanto como portaaviones como buque de asalto anfibio, lo que le permite adaptarse a distintos escenarios operativos. A finales de noviembre de 2025 culminó un amplio proceso de reforma de casi medio año. Entre los principales trabajos destaca el reemplazo del sistema de propulsión, que permite optimizar su rendimiento y garantizar su operatividad durante los próximos años. Los trabajos, como informó El Debate, incluyeron el desmontaje de los «Pods» existentes, la desinstalación de 48 equipos del sistema anterior y la instalación de 50 nuevos equipos asociados a la propulsión de nueva generación. El proyecto ha requerido el tendido y conexionado de más de 35.000 metros de cableado, tanto de fuerza como de control, y el reconexionado de otros 31.000 metros existentes y reutilizables, para lograr la integración total del nuevo sistema.
Además, se desarrolló un amplio programa de trabajos de varada, entre los que se incluyeron: tratamiento de superficie de la superestructura y el casco; revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas; renovación de ánodos de casco, sistemas de protección catódica por corriente impresa (ICCP) y sistema anti-incrustante (MGPS en sus siglas en inglés); sustitución y revisión de más de 200 válvulas de fondo; limpieza y pintura de casi 80 tanques y sentinas, entre otros.
El portaaeronaves L-61 Juan Carlos I
Entre sus principales capacidades destaca la operación de aeronaves de despegue corto y aterrizaje vertical, como los AV-8B Harrier II Plus de la Armada Española, así como una amplia variedad de helicópteros. Esta versatilidad aérea convierte al buque en una plataforma fundamental para el control del espacio marítimo y el apoyo a operaciones en tierra.
A ello se suma su capacidad anfibia, que le permite transportar contingentes completos de Infantería de Marina junto con su material. El buque dispone de garajes diferenciados para carga ligera y pesada, además de un dique inundable desde el que pueden operar embarcaciones de desembarco. Esta configuración facilita la proyección de tropas y equipos directamente sobre la costa, incluso en entornos no preparados.
Escenarios de alta intensidad
El Juan Carlos I forma parte del Grupo Anfibio y de Proyección de la Flota (GRUPFLOT), una estructura clave dentro de la organización operativa de la Armada. Este grupo incluye también los buques de asalto anfibio Galicia y Castilla, así como el Grupo Naval de Playa y un Estado Mayor embarcado responsable de planificar y dirigir las operaciones.
Esta agrupación constituye el principal instrumento de España para llevar a cabo operaciones anfibias, ya sea en escenarios de alta intensidad o en misiones de respuesta a crisis. La integración de medios navales, aéreos y terrestres permite una actuación coordinada en distintos ámbitos, reforzando la capacidad de intervención rápida.
Aunque su diseño responde a necesidades militares, el Juan Carlos I también desempeña un papel relevante en operaciones no bélicas. El buque puede participar en evacuaciones de ciudadanos en zonas de conflicto, prestar apoyo humanitario o intervenir en situaciones de emergencia, gracias a su capacidad logística y sanitaria.
Estas funciones han cobrado especial relevancia en los últimos años, en un contexto en el que las Fuerzas Armadas amplían su papel en la gestión de crisis y en la protección de intereses nacionales en el exterior.
Operación Dédalo
El despliegue del Juan Carlos I se enmarca también en la operación Dédalo, un despliegue de la Armada orientado a reforzar la presencia naval en áreas estratégicas . Este tipo de operaciones busca mejorar la disuasión, demostrar capacidad de proyección y fortalecer la cooperación con aliados.
Construido por Navantia, el Juan Carlos I entró en servicio en 2010 y desde entonces ha participado en numerosos ejercicios y misiones tanto nacionales como internacionales. Su diseño ha servido además como referencia para otros países, lo que refuerza el posicionamiento de la industria naval española en el ámbito internacional.
A lo largo de su trayectoria, el buque ha demostrado su versatilidad y capacidad de adaptación a distintos escenarios, consolidándose como uno de los activos más importantes de la Armada.