Grupo de Combate Expedicionario «Despliegue Atlántico 2 6

Grupo de Combate Expedicionario «Despliegue Atlántico 2 6Kindelan

Armada española

Despliegue atlántico de la Armada: portaaeronaves Juan Carlos I, dos fragatas, un buque de asalto y otro de aprovisionamiento

La Armada ha puesto en marcha el Grupo de Combate Expedicionario

La Armada ha puesto en marcha el Grupo de Combate Expedicionario «Despliegue Atlántico 2 6», la mayor operación naval de las Fuerzas Armadas españolas prevista para este año. La agrupación, integrada por cinco buques, cerca de 2.500 militares, 75 vehículos, 10 aeronaves y 12 embarcaciones anfibias , permanecerá desplegada durante más de dos meses en una misión que combinará adiestramiento avanzado, ejercicios internacionales y actividades de vigilancia y disuasión en el marco de la OTAN.

Grupo de Combate Expedicionario «Despliegue Atlántico 2 6

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La fuerza naval partió tras participar en los actos del Día de las Fuerzas Armadas celebrados en Vigo y afronta ahora una intensa navegación a través del Atlántico. El despliegue está bajo el mando del vicealmirante comandante del Cuartel General Marítimo de Alta Disponibilidad (CGMAD) y del Cuartel General de las Fuerzas Marítimas Españolas (SPMARFOR), embarcado en el buque de asalto anfibio Castilla.

La agrupación naval está compuesta además por el buque de proyección estratégica Juan Carlos I, donde se encuentra embarcado el comandante del Grupo de Proyección de la Flota junto al segundo comandante del Tercio de Armada y Fuerza de Desembarco. Completan la fuerza las fragatas Blas de Lezo y Reina Sofía, además del buque de aprovisionamiento de combate Patiño.

El componente terrestre está formado por un Batallón de Desembarco Reforzado de Infantería de Marina, capaz de proyectar fuerza desde el mar hacia tierra en operaciones anfibias. Junto a él participan diversos medios aéreos de la Armada y del Ejército de Tierra, entre ellos aviones AV-8B Harrier, helicópteros SH-60 Seahawk y H135 Nival, además de helicópteros HT-27 Cougar y HA-28 Tigre.

Ejercicio con la Marina estadounidense

La primera fase del despliegue se desarrollará durante la travesía atlántica. En este período, las distintas unidades realizarán ejercicios de integración y adiestramiento conjunto para perfeccionar procedimientos de combate, operaciones anfibias, defensa aérea, guerra antisubmarina y coordinación entre fuerzas navales, terrestres y aéreas.

Una vez alcanzada la costa este de Estados Unidos, el Grupo de Combate Expedicionario participará en el ejercicio internacional FLEETEX-250, organizado y dirigido por la Marina estadounidense. Este tipo de maniobras permiten evaluar la capacidad de interoperabilidad entre fuerzas aliadas y mejorar la coordinación en escenarios de alta intensidad.

La presencia española coincidirá además con la Revista Naval Internacional prevista en Nueva York, incluida en el programa de actos conmemorativos del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos y de la creación de su Marina.

Uno de los hitos más relevantes de la misión llegará durante el tránsito de regreso a España. En esa fase, el SPMARFOR asumirá el mando de la agrupación OTAN denominada CTF ATLANTIC, responsable de la vigilancia y protección del Atlántico Norte.

La activación tiene un carácter especialmente significativo porque será la primera realizada por cualquier país aliado bajo el nuevo modelo de Planes Regionales de la OTAN. Además, pone de manifiesto una capacidad de liderazgo que solo poseen seis de los 32 miembros de la Alianza Atlántica: la de aportar un cuartel general marítimo plenamente cualificado para dirigir fuerzas navales multinacionales.

Durante esta fase, la Armada participará también por primera vez en la actividad de vigilancia reforzada eVA Arctic Sentry, una iniciativa puesta en marcha en enero de 2026 para incrementar la presencia aliada en el flanco norte de la OTAN ante el creciente interés estratégico del Ártico.

Infraestructuras críticas

El despliegue se desarrolla en uno de los espacios marítimos más importantes para la seguridad occidental. El Atlántico concentra gran parte del comercio internacional, rutas energéticas esenciales y una extensa red de cables submarinos por los que circulan las comunicaciones digitales y financieras de Europa y Norteamérica.

La protección de estas infraestructuras se ha convertido en una prioridad para la OTAN tras el aumento de las amenazas híbridas, los incidentes registrados en cables submarinos y la creciente competencia estratégica entre potencias en el entorno marítimo.

En este contexto, la participación española refuerza las capacidades de disuasión y defensa colectiva de la Alianza, al tiempo que permite mantener un elevado nivel de preparación operativa de las unidades participantes.

El factor humano, clave

Detrás de los buques, aeronaves y sistemas de armas se encuentran cerca de 2.500 hombres y mujeres que permanecerán desplegados durante más de sesenta días lejos de sus bases. Su preparación, entrenamiento y capacidad de adaptación resultan fundamentales para el éxito de una misión de estas características.

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