Un F-35C Lightning II se dispone a despegar de la cubierta del portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN 72)
Fuerzas Armadas El polémico despliegue de más de 210 días del portaaviones USS Abraham Lincoln sin recalar en puerto
El portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln (CVN-72) ha alcanzado un hito operativo al completar 210 días consecutivos desplegado sin realizar escalas en puerto. El hito ha sido considerado una muestra de la capacidad logística y la resistencia de las tripulaciones de la Marina de los Estados Unidos. Pero también ha sido cuestionado en medios estadounidenses por el desgaste de la dotación a causa de estancias tan prolongadas en el mar. Teniendo en cuenta, además, que este despliegue prolongado coincide con la intensa actividad militar en el área de responsabilidad del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) en Oriente Medio. El buque insignia del Grupo de Combate 3 ha mantenido un ritmo incesante de ataques aéreos y bloqueos navales contra Irán.
El pasado 30 de junio de 2026, el Grupo de Ataque del Portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72), el Grupo de Ataque del Portaaviones USS George H. W. Bush (CVN-77) y el Grupo de Preparación Anfibia USS Tripoli (LHA-7) llevaron a cabo operaciones conjuntas en Oriente Medio. En total, participaron 19 buques de guerra y 28 aeronaves, integrando capacidades de la U.S. Navy y del U.S. Marine Corps en una demostración de fuerza e interoperabilidad en una zona de alta tensión militar.
19 buques y 28 aviones de los grupos de ataque de portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN 72) y GHWB (CVN 77) y el grupo anfibio oficial USS Tripoli operaron juntos en la zona de responsabilidad del Comando Central de los Estados Unidos
Sin embargo, este despliegue ininterrumpido ha provocado también la preocupación sobre la salud física y mental de una dotación agotada. Algunos medios estadounidenses se han hecho eco de testimonios anónimos que reclaman ayuda tras meses de aislamiento y fatiga acumulada.
Con base en San Diego (California), el USS Abraham Lincoln es el quinto portaaviones de la clase Nimitz construido para la Marina de los Estados Unidos. El buque recibe su nombre del decimosexto presidente estadounidense, Abraham Lincoln, y es el segundo navío de la Armada que honra su memoria.
Los portaaviones de la clase Nimitz constituyen el núcleo de la capacidad expedicionaria naval estadounidense. Gracias a su propulsión nuclear, pueden permanecer largos periodos en el mar sin necesidad de repostar combustible, una ventaja estratégica que les permite operar prácticamente de forma continua en cualquier escenario del planeta. Aunque requieren reabastecimiento periódico de víveres, municiones y otros suministros mediante buques logísticos, su autonomía energética es una de las claves de su capacidad de permanencia.
Además de servir como bases aéreas móviles, estos buques pueden desplegar decenas de aeronaves embarcadas para ejecutar misiones de superioridad aérea, ataque a objetivos terrestres y marítimos, guerra antisubmarina, vigilancia, reconocimiento y apoyo a operaciones conjuntas. Su capacidad para proyectar poder a miles de kilómetros de territorio estadounidense los convierte en uno de los principales instrumentos de disuasión de Washington.
El portaaviones USS Abraham Lincoln
La Marina estadounidense recuerda que los portaaviones son el elemento central de sus fuerzas navales y que, de forma permanente, desarrollan las directrices marcadas por el Jefe de Operaciones Navales (Chief of Naval Operations), centradas en tres prioridades: mantener la preparación para el combate, operar adelantados y reforzar la capacidad de combate de la flota.
Grupos de ataque
Los grupos de ataque que acompañan a un portaaviones multiplican sus capacidades defensivas y ofensivas. Habitualmente, están compuestos por destructores equipados con el sistema de combate Aegis, cruceros, submarinos de ataque y buques logísticos, proporcionando defensa antiaérea, antisubmarina y antimisil, además de protección frente a amenazas de superficie.
En el caso del despliegue desarrollado en el área de responsabilidad de CENTCOM, la presencia simultánea de dos grupos de ataque de portaaviones y un grupo anfibio evidencia la capacidad de Estados Unidos para concentrar un elevado volumen de fuerzas navales en muy poco tiempo. El USS Tripoli (LHA-7) aporta además una importante capacidad anfibia, permitiendo el despliegue de infantes de marina, aeronaves de despegue corto y aterrizaje vertical, así como helicópteros para operaciones de asalto, evacuación o ayuda humanitaria.
Más allá de las misiones de combate, los portaaviones estadounidenses desempeñan un papel esencial en operaciones de seguridad marítima. Sus aeronaves y escoltas participan en la vigilancia de rutas comerciales, la protección de la navegación internacional y la interceptación de actividades relacionadas con la piratería, el terrorismo o el tráfico ilícito en alta mar.
Asimismo, estos buques han demostrado en numerosas ocasiones su utilidad durante crisis humanitarias y catástrofes naturales. Gracias a sus hospitales, capacidad de generación eléctrica, producción de agua potable y medios aéreos embarcados, pueden actuar como plataformas logísticas avanzadas para prestar asistencia a poblaciones afectadas.
Al completar más de 200 días consecutivos sin tocar puerto, el USS Abraham Lincoln pone de manifiesto no solo la autonomía que proporciona su propulsión nuclear, sino también la eficacia de la logística naval estadounidense y la capacidad de sostener operaciones prolongadas lejos de territorio nacional. Este tipo de despliegues constituye uno de los principales elementos de la estrategia de presencia avanzada de Estados Unidos, cuyo objetivo es garantizar una respuesta rápida ante cualquier crisis y reforzar la disuasión mediante fuerzas navales permanentemente listas para el combate.