Un avión de combate colaborativo YFQ-44A realiza pruebas de fuego real sobre el desierto de Mojave
Fuerzas Armadas Un caza sin piloto dispara por primera vez un misil aire-aire AIM-120 en el desierto de Mojave
La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha alcanzado un nuevo hito en el desarrollo de sus futuros Aviones de Combate Colaborativos (Collaborative Combat Aircraft, CCA) al completar con éxito la primera prueba de fuego real de un YFQ-44A, que disparó un misil aire-aire AIM-120 AMRAAM contra un objetivo digital en un espacio aéreo restringido sobre el desierto de Mojave, en California.
La prueba, realizada el pasado 15 de julio, supone un avance decisivo en uno de los programas de mayor prioridad para la modernización del poder aéreo estadounidense. El objetivo es incorporar aeronaves semiautónomas capaces de operar junto a cazas tripulados como los F-35, F-22 y el futuro F-47, ampliando su alcance, aumentando la supervivencia de las formaciones y multiplicando su capacidad de combate.
El lanzamiento del misil culmina una campaña de ensayos desarrollada por fases. Durante los primeros meses del año, el YFQ-44A realizó vuelos con armamento inerte para comprobar el comportamiento de la aeronave y recopilar datos de vuelo. Posteriormente se verificó la integración entre el avión y el sistema de armas mediante pruebas del enlace de datos, asegurando que las órdenes transmitidas por el operador humano se ejecutaban correctamente en un entorno simulado.
El YFQ-44A se integra con la Unidad de Operaciones Experimentales de la US Air Force
Superadas esas etapas, el programa ha dado ahora el paso más importante hasta la fecha con el lanzamiento de un AIM-120 AMRAAM, uno de los principales misiles aire-aire de alcance medio utilizados por las fuerzas aéreas occidentales.
El jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea estadounidense, el general Ken Wilsbach, calificó el ensayo como un avance decisivo para el programa. «Esta prueba de fuego real es un importante paso adelante en el desarrollo del Avión de Combate Colaborativo. Estamos un paso más cerca de proporcionar estas capacidades al combatiente».
Control humano
La Fuerza Aérea subraya que uno de los principios fundamentales del programa CCA es mantener siempre el control humano sobre el empleo del armamento. Aunque estas aeronaves incorporan elevados niveles de automatización, no podrán abrir fuego de manera autónoma. La autorización para lanzar cualquier arma corresponderá exclusivamente a un operador humano, que mantendrá el mando y control de la plataforma durante toda la misión.
El general Dale White, responsable de la cartera de Sistemas de Armas Principales Críticos del Departamento de la Fuerza Aérea, explicó que el paso de vuelos con armamento inerte al empleo real de un misil demuestra el grado de madurez que está alcanzando el programa. Según White, los resultados obtenidos permiten validar con datos reales los modelos digitales utilizados durante el desarrollo y comprobar que la aeronave es capaz de ejecutar toda la secuencia de empleo del arma de forma autónoma, siempre dentro de los parámetros previamente establecidos por el piloto u operador.
Espacio aéreo restringido
La campaña de ensayos se desarrolló en coordinación con la 412th Test Wing Combined Air Domain Test Force, una organización integrada por militares, personal civil y contratistas especializados que trabaja en la validación de nuevas capacidades para la aviación militar estadounidense. El equipo fue responsable de perfeccionar los modelos de simulación y garantizar la seguridad durante el lanzamiento del misil en el espacio aéreo restringido del desierto de Mojave.
El programa Collaborative Combat Aircraft constituye uno de los pilares de la futura arquitectura de combate aéreo de Estados Unidos. Estos aviones semiautónomos actuarán como «compañeros de ala» de los cazas tripulados, pudiendo asumir misiones de escolta, reconocimiento, guerra electrónica, ataque o defensa aérea, reduciendo la exposición de los pilotos a los entornos más peligrosos.
Además de aumentar el número de plataformas disponibles durante una operación, los CCA permitirán distribuir sensores y armamento entre varias aeronaves, incrementando la capacidad de supervivencia de la fuerza y mejorando el conocimiento de la situación táctica mediante el intercambio continuo de información.
La Fuerza Aérea considera que este enfoque permitirá desplegar una capacidad de combate más flexible y asequible que la basada exclusivamente en aeronaves tripuladas, acelerando además los ciclos de desarrollo gracias al uso intensivo de ingeniería digital y nuevos modelos de adquisición.