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Así será el nuevo dron táctico español: 10 horas de autonomía, 150 kilos y podrá portar armamentoKindelán

Industria de defensa | Indra  Así será el nuevo dron táctico español: 10 horas de autonomía, 150 kilos y podrá portar micromisiles

La compañía Indra está desarrollando el programa SANTAM, un Programa Especial de Modernización destinado a dotar a las Fuerzas Armadas de nuevos sistemas aéreos no tripulados de clase I y, al mismo tiempo, generar en España las capacidades industriales y tecnológicas necesarias para garantizar su mantenimiento y evolución. El contrato, adjudicado a finales de 2025, tiene un volumen de 364 millones de euros y una duración de cuatro años, incluyendo las actividades de desarrollo y suministro.

Así lo explicaron durante un encuentro con medios Juan Mahón, director de Desarrollo de Negocio de Weapons & Ammunition en Indra, y Juan José Calvente, jefe de Programas de Sistemas Aéreos Autónomos en la compañía. Ambos detallaron las características del programa, las dos configuraciones de la plataforma Tarsis, sus cargas de pago, el proceso de certificación aeronáutica y la estrategia de nacionalización de sus principales sistemas.

El programa contempla el suministro de 49 sistemas aéreos no tripulados de clase I, correspondientes a la categoría small de la OTAN, es decir, plataformas de menos de 150 kilos. Cada sistema estará compuesto por tres aeronaves, por lo que el volumen total asciende a 147 aeronaves.

Así es la plataforma Tarsis

Así es la plataforma TarsisKindelán

Así es la plataforma Tarsis

Así es la plataforma TarsisKindelán

Mahón situó SANTAM dentro de la estrategia de Indra para reforzar su presencia en el ámbito de los sistemas aéreos autónomos. La compañía cuenta, según explicó, con distintas líneas de actividad relacionadas con sistemas de defensa de punto y contra sistemas aéreos no tripulados, plataformas aéreas autónomas, sistemas de ataque y combate colaborativo y participación en programas de misiles.

El directivo destacó que SANTAM responde a dos objetivos principales. El primero es proporcionar nuevas capacidades a las Fuerzas Armadas españolas. El segundo consiste en crear una capacidad industrial nacional que permita sostener el sistema durante su ciclo de vida y atender futuras necesidades de las Fuerzas Armadas. «El segundo objetivo fundamental dentro del programa es la generación de capacidades nacionalmente que permitan dar soporte a este programa y a futuras necesidades de las Fuerzas Armadas».

Dos configuraciones para Tierra, Armada y Aire

El programa contempla dos configuraciones de la familia Tharsis. Por un lado está el Tarsis W, de despegue y aterrizaje convencional, que además está diseñado para poder portar armamento ligero. Por otro, el Tarsis Vector, con capacidad de despegue y aterrizaje vertical. De los 49 sistemas incluidos en el contrato, 38 corresponden a la configuración Tarsis W y 11 a la configuración vertical. Los tres Ejércitos serán usuarios de las plataformas. El Ejército de Tierra recibirá ambas configuraciones, mientras que el Ejército del Aire y del Espacio contará con la configuración convencional y la Armada recibirá principalmente la versión de despegue y aterrizaje vertical.

Tarsis-VTOL, un sistema de ala fija y de despegue y aterrizaje vertical desarrollado por Indra

Tarsis-VTOL, un sistema de ala fija y de despegue y aterrizaje vertical desarrollado por IndraIndra Group

Cada sistema estará compuesto por tres aeronaves, dos estaciones de tierra y un conjunto de sensores y equipos. Entre las cargas de pago previstas figuran un radar de apertura sintética (SAR), un sistema electrónico, sensores electroópticos e infrarrojos y un designador láser. Además, el programa contempla el suministro de diez simuladores para la formación y entrenamiento de las unidades.

Las aeronaves tendrán unas dimensiones aproximadas de seis metros de envergadura, un peso máximo al despegue de 150 kilos, un techo de vuelo de 15.000 pies, una autonomía superior a diez horas y una capacidad de carga de pago situada entre 20 y 30 kilos.

Calvente destacó que no se trata únicamente de plataformas destinadas a labores de vigilancia. Su diseño está orientado a proporcionar capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, adquisición de objetivos y designación láser. «El objetivo principal de tener sistemas con estas capacidades es maximizar el valor operativo, es decir, reducir en un entorno táctico la incertidumbre». La plataforma puede, además, transferir el control de una aeronave de una estación terrestre a otra. También permite el denominado multi-control, mediante el cual un operador puede controlar simultáneamente varias aeronaves desde una misma estación.

El certificado de tipo, elemento clave

Uno de los elementos que Indra considera más relevantes es la certificación aeronáutica. Según explicó Calvente, el programa permitirá disponer del primer sistema nacional de clase I, por debajo de los 150 kilos, con certificado de tipo. El certificado de tipo es el documento emitido por la autoridad aeronáutica competente que acredita que el diseño de la aeronave y el sistema cumplen los requisitos establecidos en materia de calidad y seguridad.

Para Indra, este elemento es especialmente importante porque el certificado de aeronavegabilidad constituye un requisito para que este tipo de sistemas puedan ser operados por las Fuerzas Armadas. «El certificado de tipo va a ser el factor diferenciador que tendrán los sistemas Tarsis W y Tarsis Vector como producto». El programa se estructura en tres grandes fases. La primera corresponde al desarrollo y la certificación, que es en la que se encuentra actualmente el proyecto. A continuación llegará la fase de producción y suministro y, finalmente, la de formación y apoyo logístico.

Las primeras entregas están previstas para el primer trimestre de 2028, dentro de un calendario global que se extiende hasta 2029. Las entregas incluirán los sistemas completos, con las aeronaves, sensores, estaciones terrestres, enlaces de datos y formación. Indra puntualizó que la compañía entregará los sistemas al Ministerio de Defensa y que será posteriormente el propio Ministerio quien determine su distribución entre los Ejércitos.

Nacionalización de componentes críticos

Uno de los aspectos centrales del programa es la nacionalización de los principales elementos críticos de la plataforma. Indra pretende que la estructura y el núcleo del sistema, los ordenadores de a bordo, el piloto automático, el sistema de gestión de misión, la estación terrestre, el motor y los enlaces de datos sean productos bajo control nacional. La compañía desarrollará algunas de estas capacidades directamente y contará con colaboradores españoles para otras. «Todo lo que es la estructura y el core del sistema, es decir, computadores de abordo, autopiloto, sistema de gestión de misión, estación de tierra, la planta motor, los data links, toda esa parte sea producto de soberanía nacional».

La estrategia industrial tendrá también un impacto sobre el empleo. Indra calcula que el programa generará alrededor de 500 empleos directos, unos 100 dentro de la propia compañía y alrededor de 400 en su cadena de suministro. La empresa identifica Andalucía, Castilla y León, Madrid y Cataluña como territorios donde se producirá una parte importante de esa huella industrial. No obstante, los responsables de Indra precisaron que la distribución definitiva de las capacidades productivas todavía no está cerrada.

Indra contempla la posibilidad de integrar micromisiles, pequeñas bombas o municiones merodeadoras de reducido tamaño

En el caso de Cataluña, la compañía dispone de un centro de trabajo especializado en comunicaciones y actividades relacionadas con el espacio, que puede aportar capacidades al programa, pero Indra negó que esté decidido que las plataformas vayan a fabricarse allí. También se plantearon preguntas sobre posibles instalaciones en Valladolid o León, aunque los directivos indicaron que la distribución se decidirá internamente en función de las necesidades de los distintos programas.

El Programa Especial de Modernización del Sistema Aéreo No Tripulado de Alcance Medio (SANTAM) de Indra permitirá fabricar dos configuraciones de sistemas aéreos no tripulados de Clase I (150 kg)

El Programa Especial de Modernización del Sistema Aéreo No Tripulado de Alcance Medio (SANTAM) de Indra permitirá fabricar dos configuraciones de sistemas aéreos no tripulados de Clase I (150 kg)Indra

El armamento queda fuera del contrato

El armamento no forma parte del alcance del PEM. Sin embargo, el Tarsis W está diseñado para poder incorporar armamento ligero mediante pilones situados bajo las alas. Indra contempla la posibilidad de integrar micromisiles, pequeñas bombas o municiones merodeadoras de reducido tamaño. La integración de estos sistemas se está estudiando de forma paralela. Entre las opciones mencionadas durante el encuentro figura el micro-misil Fox, procedente de las capacidades incorporadas por Indra con sus adquisiciones en este ámbito. «El armamento no es parte del alcance del programa. Lo que se entregan son plataformas con la capacidad de portar armamento».

Sí forma parte del suministro el designador láser. Indra prevé entregar un designador láser por cada sistema, lo que supone 49 unidades. Su función no tiene que limitarse a dirigir el armamento de la propia aeronave. El sistema puede designar un objetivo para que el ataque sea realizado por otro medio, que puede ser tripulado, no tripulado o incluso terrestre. Las dos configuraciones de Tarsis pueden incorporar las mismas familias principales de cargas de pago: radar SAR, sistema electrónico, sensores electroópticos e infrarrojos y designador láser. En el caso del radar de apertura sintética, Indra señaló que se tratará de un producto nacional y que está estudiando diferentes alternativas y colaboraciones. La solución definitiva todavía no se ha concretado públicamente.

Navegación resiliente e inteligencia artificial

La experiencia de los conflictos recientes, y en particular las enseñanzas extraídas de la guerra de Ucrania, también está influyendo en el desarrollo de las plataformas. Indra trabaja en sistemas de navegación autónoma y resiliente capaces de mantener la operatividad en entornos donde puedan producirse perturbaciones o denegación de determinadas señales. Para ello combina diferentes tipos de sensores y estudia la aplicación de inteligencia artificial.

Calvente explicó, sin embargo, que existe una diferencia entre utilizar inteligencia artificial en sistemas que pueden actualizarse con rapidez y hacerlo en sistemas críticos sometidos a procesos de certificación. «El empleo que proponemos del uso de IA es alternativo y adicional para sistemas de navegación para cierto entorno en los que se pueda prever una situación de ese tipo».

Entre las posibilidades citadas se encuentran la navegación apoyada por visión y la correlación de mapas. También se contemplan soluciones basadas en sensores y sistemas de navegación inerciales más resistentes. La certificación introduce, no obstante, limitaciones a la posibilidad de modificar constantemente determinados elementos del software. Según explicó el directivo, los sistemas certificados requieren metodología y trazabilidad, por lo que algunas funcionalidades deberán mantenerse más estables.

Integración en la red de mando y control

SANTAM está concebido para integrarse en los sistemas de mando y control de las Fuerzas Armadas y cumplir los estándares de interoperabilidad necesarios para participar en sus redes. La integración responde a la estrategia de Indra de avanzar hacia sistemas de sistemas y conceptos de combate en red y nube de combate, conectando plataformas aéreas, terrestres y navales. «El sistema estará integrado y cumplirá con los estándares de interoperabilidad para poder tener visibilidad y participar en la red de mando y control de las Fuerzas Armadas».

En este ámbito, Indra considera que una de sus principales fortalezas reside precisamente en su capacidad para integrar sistemas complejos, plataformas, comunicaciones y sistemas de mando y control. La capacidad de controlar simultáneamente varias aeronaves desde una misma estación no equivale necesariamente a una capacidad autónoma de enjambre. Lo que sí está confirmado en el programa es la posibilidad de realizar multi-control y transferir el control entre diferentes estaciones terrestres.

Aunque SANTAM es un programa de suministro destinado a las Fuerzas Armadas españolas, Indra considera que el desarrollo de una plataforma nacional, certificada y con un elevado grado de nacionalización puede abrir posteriormente una vía de comercialización internacional. La compañía ya trabaja con la familia Tharsis en mercados exteriores y asegura haber detectado interés especialmente en Hispanoamérica, África y Asia.

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