Reino Unido invierte más de 650 millones para modernizar los Eurofighter Typhoon de la RAF
Fuerzas Armadas
Reino Unido reinventa el Eurofighter Typhoon con poderosos radares Mk2
El Ejecutivo británico ha dado un nuevo impulso a la modernización de su principal plataforma de combate aéreo con la adjudicación de varios contratos estratégicos destinados a mantener y reforzar las capacidades del Eurofighter Typhoon. La inversión, anunciada esta semana por el Ministerio de Defensa, supera los 650 millones de libras y se enmarca en los compromisos adquiridos en la Revisión Estratégica de Defensa, que identifica al Typhoon como un pilar esencial de la seguridad nacional.
Uno de los elementos centrales de este esfuerzo es la adjudicación de un contrato de 453 millones de libras a la industria británica para la fabricación de radares de última generación destinados a los Typhoon de la RAF. El anuncio fue confirmado durante una visita del secretario de Defensa, John Healey, a las instalaciones de Leonardo UK en Edimburgo, uno de los principales centros industriales implicados en el programa.
El contrato permitirá dotar a la flota con 40 radares adicionales del Sistema Común Europeo de Radar ECRS Mk2, incluidos 38 sistemas nuevos y la modificación de dos equipos de prueba. Estos radares se instalarán en 40 aeronaves y aportarán una mejora sustancial en la capacidad de detección, identificación y seguimiento simultáneo de múltiples objetivos tanto en el aire como en superficie.
El ECRS Mk2 está concebido para operar en entornos altamente disputados y proporciona, además de capacidades avanzadas de vigilancia, funciones de guerra electrónica y ataque electrónico. Según el Ministerio de Defensa, este radar permitirá a los Typhoon mantener su ventaja operativa frente a amenazas modernas, al tiempo que amplía su capacidad para actuar fuera del alcance de los sistemas adversarios.
Reino Unido ha ampliado su contrato con QinetiQ para mantener la flota Typhoon de la Royal Air Force lista para las misiones
La ejecución del contrato recaerá en un consorcio industrial formado por BAE Systems, Leonardo UK y Parker Meggitt, que serán responsables de integrar los nuevos sistemas de radar en los aviones de la RAF durante los próximos años. El impacto industrial del programa es significativo: solo en Edimburgo se mantendrán alrededor de 300 puestos de trabajo altamente cualificados, mientras que en Lancashire se sostendrán unos 120 empleos y en Luton más de un centenar adicionales. En conjunto, el programa Typhoon respalda más de 20.000 puestos de trabajo en unas 330 empresas repartidas por todo el Reino Unido.
A esta inversión se suma un contrato adicional de 205 millones de libras, anunciado a comienzos de la semana, adjudicado a QinetiQ para la provisión a largo plazo de soporte de ingeniería especializado para el Typhoon. Este acuerdo permitirá mantener y actualizar el sistema de armas del avión, garantizando su seguridad y disponibilidad operativa en los próximos años, y respalda hasta 250 empleos en el país.
El caso de Escocia
Desde el Ministerio de Defensa subrayan que la combinación de ambos contratos demuestra el papel de la defensa como motor de crecimiento económico, al generar empleo de alto valor añadido y fortalecer al mismo tiempo la seguridad nacional. En el caso de Escocia, la inversión tiene un impacto destacado, ya que más de la mitad de los cerca de 3.000 empleados de Leonardo UK en Edimburgo trabajan en áreas altamente especializadas como ingeniería de hardware, software, electrónica y sistemas.
El secretario de Defensa, John Healey, destacó que la flota Typhoon constituye la base de la defensa aérea del Reino Unido y un elemento clave de las operaciones de la OTAN en Europa. En su intervención, subrayó que el refuerzo de las capacidades de radar es especialmente relevante en un contexto de aumento de las amenazas, marcado por el uso intensivo de drones y misiles en el conflicto de Ucrania y por las repetidas violaciones del espacio aéreo aliado.
Healey afirmó que esta modernización permitirá mantener al Reino Unido «seguro en casa y fuerte en el exterior» durante muchos años, al tiempo que respalda a una fuerza laboral altamente cualificada que garantiza la preparación operativa de la RAF. El ministro enmarcó la inversión dentro del compromiso del Gobierno de aumentar de forma sostenida el gasto en defensa hasta alcanzar el 2,6 % del PIB a partir de 2027, el mayor incremento de este tipo desde el final de la Guerra Fría.
El programa Typhoon se verá además reforzado por el mayor acuerdo de exportación de aviones de combate en una generación, valorado en 8.000 millones de libras, alcanzado con Turquía en octubre. Este contrato, según el Ejecutivo, contribuirá a mantener la carga de trabajo industrial y el empleo asociado al avión durante los próximos años.
Desde Escocia, el secretario escocés Douglas Alexander destacó la relevancia del contrato de radares para la industria local y para la seguridad nacional del Reino Unido. A su juicio, la adjudicación confirma el papel de Escocia como centro de excelencia en el ámbito de la defensa y pone de relieve la importancia de su base industrial en el sostenimiento de capacidades estratégicas clave.
Por parte de la industria, el director general de Electrónica de Leonardo en el Reino Unido, Mark Hamilton, señaló que el ECRS Mk2 no solo es un radar avanzado, sino un sistema dotado de capacidades integradas de vigilancia y ataque electrónico que aumentarán de forma significativa la potencia del Typhoon frente a adversarios actuales y futuros. Además de asegurar empleo directo, el programa dará soporte a más de 70 proveedores del Reino Unido y podría extenderse a otros operadores internacionales del Typhoon.
En una línea similar, el director general de BAE Systems para Europa e Internacional, Richard Hamilton, subrayó que el Typhoon es un pilar fundamental de la defensa y la seguridad nacional británica. Operando en el núcleo de las misiones de la OTAN, especialmente en el flanco oriental de Europa, el avión desempeña un papel central en la vigilancia aérea aliada. La inversión continuada, añadió, es clave para maximizar el retorno de la inversión realizada por el Reino Unido y para acelerar el desarrollo de tecnologías críticas de combate aéreo.