Yolanda, limpiadora y planchadora, pero en periodo electoral
En enero de 2022 había abundancia de pélets en la costa de Ferrol. No había elecciones y Yolanda Díaz, ferrolana, no apareció a limpiar las playas de su tierra
Y no con el tan, por ella publicitado, sueldo mínimo.
Si lo es o no lo es, ella lo sabrá, pero desde luego aparenta serlo en elecciones.
Planchaba por las noches en su casa-palacio cual pobre Cenicienta durante la campaña electoral del pasado 23 de julio de 2023; ahora limpia playas en Galicia, siempre a tiempo para la foto, por la campaña a las elecciones gallegas de febrero de 2024. Útil recordar su sueldo, al fin y al cabo, lo pagamos los ciudadanos, 7.050 euros/mes, 84.600,72 al año. A añadir alquiler de la casa palacio de 443 metros cuadrados, luz, agua, calefacción, coche, chófer, escoltas, hoteles, billetes de avión y muchas otras prebendas que no paga. Campañas electorales desde el cargo, con mando y prerrogativas. Campañas realizadas desde el Gobierno. No dejan el cargo provocando enorme desigualdad con otros partidos políticos. Pero, mas aun, se atreven a modificar y aprobar legislación, siempre y cuando sea positiva para sus cortoplacistas intereses electorales.
Ella y sus compañeros de Gobierno tienen muchos y buenos publicistas, asesores de imagen, creadores de mitos. Pero también se permiten usar televisión y otros medios a su favor y contratar campañas publicitarias cuando es más conveniente. Malo es que esa demagogia electoralista confunde y hace daño. Ocurre ahora que los daños y perjuicios para Galicia pueden ser irreparables. Bajo el barniz de defensa del medioambiente se esconden inequívocos intereses electorales.
Recuerda La Voz de Galicia una noticia del 26 enero de 2022 sobre la abundancia de pélets en la costa de Ferrol. No había elecciones: Yolanda Díaz, ferrolana, no apareció a limpiar las playas de su tierra. Ahora, en campaña electoral, lo que importa es la foto y la publicidad, así que Yolanda acude con Errejón, Pardo y otros, rodeada de medios de comunicación y aparentando limpiar las playas gallegas.
Vicepresidenta, candidata, ministra de Trabajo, en un totum revolutum. Mismo día, horas siguientes, mitin en Vigo, inicio electoral de Sumar. La ministra aquí, en el teatro, anuncia su decisión del día anterior de aumentar el Salario Mínimo Interprofesional en un 5 % (no cuenta, por supuesto, que el incremento será a costa de los empresarios y supondrá mayores ingresos para Hacienda y la Seguridad Social). Con precipitación por la publicidad electoral decreta la subida. No hay dialogo ni acuerdo, pero después del palo asestado por sus excompañeros de Podemos echando por tierra su decreto, en un golpe de efecto y ayuda a su imagen personal, acude pertrechada al mitin de Vigo con otro decreto de su ministerio; ordeno y mando. No mide, ni explica razones, ni busca o aporta informes económicos, el daño que se inferirá a los empresarios, especialmente a los pequeños (mayoría en este país) y a los propios trabajadores (despidos y no contratación). No importa, pues imagen y elecciones justifican cualquier decisión. Yolanda y los líderes de UGT y CCOO no verán peligrar sus sueldos; eternos liberados.
Sonríe, abraza, aplaude en el escenario. Yolanda y los suyos. Se le llena la boca con la palabra diálogo, pero impone, ordena y expulsa. Díganlo si no Irene Montero y Ione Belarra, defenestradas por ella, y algún empresario que claudicó ante su falsa actitud cariñosa. Tanto aplauso y palabrería no van a tapar tamaño estropicio.
Pero volvamos a las blancas bolitas… y los efectos de ciertas campañas. Gran preocupación en las cofradías de pescadores. Manifiestan: «Más daño que el vertido, el eco general mediático. Y puede haber más vertidos. El Gobierno está obligado a controlar el mar con sus muchos medios aéreos y marinos».
Daniel Castro, 67 años capitaneando barcos: «Quieren ganar las elecciones a costa de unas bolitas», frase que se ha hecho viral. Añade: «Yo soy ecologista, pero si no hubiera unas elecciones el 18 de febrero no pasaba nada. ¿Pasa algo en Tarragona que hay más pélets? Por un puñado de votos, estamos perjudicando a un montón de gente».
Adolfo García, presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores del Principado de Asturias y José Antonio Pérez, presidente de la Federación Gallega, coinciden en que la cosa hubiera sido distinta de no haber elecciones. «No es limpiar; desmontar y desmitificar el problema será lo que nos lleve más tiempo». Además, critican fuertemente que las juventudes socialistas hayan difundido la imagen de un pez de Sri Lanka con pélets en la boca. ¿Cómo se califica está mal intencionada mentira? «El pescado no come plástico; come cebo. Y, en el hipotético caso de que se trague un plástico, ¿quién come pescado con tripas?»
Un patrón mayor de Muxia critica la desinformación: «El centollo no se va a comer un pélet, ¿tú te comerías una piedra?». Para él, solo hay un culpable: el Gobierno. «¿Dónde cayó el container? Al mar. ¿Y quién puede controlar el mar? Los medios aéreos del Estado. Se sabe dónde había que recoger esos sacos y la dirección de las corrientes predominantes, era fácil avisar y buscar, pero ahora sabe Dios donde están». Recogido de prensa.
Esto dicen quienes entienden, lo viven y han conocido muchos naufragios a lo largo de los años. Esa es la dureza de nuestra costa, que ha traído el dolor en muchas ocasiones; no se debe desacreditar la región, mi región, soy gallega, y debemos escuchar a los expertos y defender el producto de nuestros esforzados pescadores, el medio de vida de tantas gentes que viven del mar. Y habrá que añadir el daño a turismo.
Parece quedar claro que el Gobierno no debía haber esperado tanto, a que llegasen los sacos a tierra. Se movilizaron entendiendo se podía utilizar electoralmente, como ha quedado evidenciado.
En el mitin en Vigo de Sumar, en el escenario Yolanda Díaz, Inigo Errejón, Marta Pardo y adláteres, aplauden continuamente. ¿Es licito aplaudir y reír ante lo que calificaban unas horas antes en una playa, para la foto y los micrófonos, como una catástrofe? Tras ellos un lema bien grande: «Imos con todo». ¿Qué quieren decir?
Carmen Lovelle Alen fue senadora en la II Legislatura, entre 1982 y 1986.