Rodrigo Paz Pereira, presidente electo de Bolivia

Rodrigo Paz Pereira, presidente electo de BoliviaMartin Bernetti / AFP

El origen gallego del nuevo presidente de Bolivia: nacido en Santiago y sobrino del nacionalista Beiras

Rodrigo Paz Pereira, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), sigue los pasos de su familia en el ámbito público

Bolivia encara una nueva era con la llegada al poder de Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), quien se impuso en la histórica segunda vuelta electoral con el 54,57 % de los votos frente al 45,43 % que obtuvo el exmandatario Jorge Tuto Quiroga. La elección supone el fin de dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido que fundó y lideró Evo Morales.

El nuevo presidente que promete «capitalismo para todos» consiguió convencer a los votantes en una jornada marcada por la alta participación, que rozó el 90 %. Interrumpió como una candidato prácticamente invisible que, poco a poco, fue ganando los corazones de esos ciudadanos hartos de las políticas de izquierda.

La política corre por las venas de Rodrigo Paz ya que proviene de una estirpe familiar dedicada a los asuntos públicos. Es sobrino nieto del cuatro veces presidente boliviano Víctor Paz y nieto del general Néstor Paz. Su padre, Jaime Paz Zamora, uno de los principales dirigentes del histórico Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), ejerció de presidente del país durante cuatro años en 1989. Por la rama materna no se queda atrás. Es sobrino político de Xosé Manuel Beiras, histórico dirigente de la izquierda nacionalista gallega, que se casó con su tía, la pintora 'Aurichu' Pereira. Pese a mamar desde bien pequeño este amor por la política, poco se le pegó de la ideología de sus parientes.

ADN gallego

Rodrigo Paz cuenta con ADN gallego. Nació en uno de los muchos exilios de su padre el 22 de septiembre de 1967 en Santiago de Compostela, ciudad de origen de su madre, Carmen Pereira. Sus progenitores se conocieron fruto de la casualidad. Jaime Paz se enamoró perdidamente de la enfermera santiaguesa a la que conoció en un hospital de Bruselas tras sufrir un accidente de coche en los años 60.

Con los años se acabaron trasladando a la capital de Galicia. La estancia de la familia fue breve porque su padre tenía que mudarse cada dos por tres por razones de seguridad, pero dejó huella en el nuevo presidente de Bolivia, devoto del Apóstol. También un amor incondicional por la tierriña a la que regresó en varias ocasiones y con la que se siente muy conectado.

Ni su hermano, Jaime, ni él tuvieron una infancia fácil por las continuas amenazas que sufría su familia. Tuvieron que ocultarse y huir en varias ocasiones, además de ser testigos de varios atentados contra sus padres. Sin embargo, aquellos años forjaron la identidad del nuevo presidente de Bolivia.

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