Fundado en 1910
Fernando Rayón
Crónica económicaFernando RayónCrónica desde Maastrich

Ferrovial se despide del todo de España tras su marcha a Holanda: allí sí que les va como un cohete

Si les contamos a los holandeses cómo funcionan los consejos de administración de las empresas españolas en función de que haya árabes, amigos de la infancia, o de tesis de Pedro Sánchez, o simplemente representantes «afines del partido», se echarían las manos a la cabeza

Act. 15 mar. 2026 - 13:55

El presidente de Ferrovial, Rafael del Pino

El presidente de Ferrovial, Rafael del PinoEuropa Press

Una de las muchas cosas buenas que tiene visitar la Feria Tefaf de Maastrich –la más importante de maestros antiguos y también contemporáneos y diseño– es que uno puede entrar en la galería Colnaghi y encontrarse a Rafael del Pino. Desde que su empresa familiar Ferrovial dejó España hace tres años, hace vida en los Países Bajos, algo que está a punto de convertirse en definitivo.

Ferrovial tuvo una salida complicada de España. La tuvo por decir aquello de éramos un país sin seguridad jurídica. Seguramente no sabía Rafael del Pino hasta que punto sus palabras iban a ser proféticas. Y no me refiero al acoso que han sufrido los jueces desde entonces, ni a la condena del Fiscal General del Estado, ni a los casos de corrupción que han salpicado la vida política y penal. Me refiero al intervencionismo que han sufrido las empresas españolas; con cambios de presidentes decididos en el palacio de la Moncloa, o inversiones políticas de la Sepi en función de que alguien decidiera que una empresa fuera o no estratégica. Por no hablar de los intentos de Opa de empresas europeas y nacionales que, como al Gobierno no le gustaban, no siguieron adelante.

Ya en aquella decisión del Consejo de Administración de Ferrovial tuvieron también mucho que ver las amenazas ministeriales, incluidas la de Hacienda. Pero en Ferrovial fueron rápidos –lo tenían ya todo preparado– y se instalaron en Holanda como primer paso para operar en la Bolsa de Nueva York.

Recordé en la Feria Tefaf aquel momento en que Ferrovial hizo una dación en pago de impuestos para comprar el Calvario de Juan de Flandes, hoy el Prado. Eran otros tiempos. Tiempos que esperemos que vuelvan algún día. Pero la noticia no está ya en las obras de arte sino en la decisión que la junta de accionistas de Ferrovial votará el próximo 9 de abril: la conversión jurídica del grupo. Dejar de ser una SE (societas europaea), una Sociedad Anónima Europea, para convertirse en algo que ya nos temíamos desde el principio, en una sociedad cotizada neerlandesa (NV). Con esta decisión, Ferrovial terminará el proceso iniciado hace tres años y que le llevó a trasladar su sede a Holanda. Una multinacional más que se va de España a la vista de que las circunstancias; circunstancias que no solo no han cambiado sino que han empeorado.

Este cambio jurídico de Ferrovial implica que perderá flexibilidad para determinadas operaciones fuera de Holanda, incluyendo la posibilidad de cambiar su domicilio social y fiscal a otro país de la Unión Europea. Podría hacerlo, pero disolviendo la sociedad y creando otra nueva. Al convertirse jurídicamente en una NV será un poco más difícil su represo a España. Como decía, tendría que cambiar su estructura y crear una nueva compañía. No sería fácil. Las leyes en Holanda y Europa se cumplen.

Cuando cambió su sede a Países Bajos en 2023, tuvo que someterse a una fusión inversa con una filial que ya tenía sede en Amsterdam, y así pudo registrarse como sociedad europea. Dos años después, la legislación holandesa permite a las empresas dar el paso que ahora está dando la empresa de construcción e infraestructuras. Ahora podrá estar sometida a los reguladores de aquel país que, como nadie duda, poseen un marco legal más transparente y con una jurisprudencia más contrastada. Entre los cambios más efectivos está que el registro de documentos en los Países Bajos se hace de forma digital. Es lo que tiene estar asentada en un país de comerciantes desde hace siglos. Las empresas son sagradas.

Los expertos han señalado también algunas desventajas que podría tener la nueva compañía. Quizá la más evidente es que tendrá que someter su consejo de administración a la normativa holandesa, a un régimen que llaman de «grandes empresas neerlandesas». Pero ya en Ferrovial están avanzando que prevén quedarse de momento fuera de ese marco. Así lo dicen en la convocatoria de su Junta. Y no sería una excepción, pues se permite que las empresas radicadas en los Países Bajos pero con mayoría de activos en otros países, puedan beneficiarse de esta circunstancia. Es el caso de Ferrovial que genera en Estados Unidos la mayor parte de su valor: unos 47.200 millones de dólares de capitalización. Pero bueno, si les contamos a los holandeses cómo funcionan los consejos de administración de las empresas españolas en función de que haya árabes, amigos de la infancia, o de tesis de Pedro Sánchez, o simplemente representantes «afines del partido», se echarían las manos a la cabeza. Pero ese es otro cantar.

La Junta de Ferrovial votará también algunas decisiones que en España hubieran sido, posiblemente, portada de algunos periódicos. Me refiero a la propuesta de subida salarial del Presidente, Rafael del Pino, y de su consejero delegado, Ignacio Madridejos. Algún diario económico ya ha señalado que, en el caso del CEO, esa subida se concreta en un 45 % desde 2021. Algo que podría parecer una barbaridad pero que en Ferrovial achacan a su mayor responsabilidad al tener que hacer compatibles las actividades en España, Países Bajos y Estados Unidos. Y digo yo: ¿Qué problema hay en que una empresa pague muy bien a su CEO si lo hace bien? Si lo deciden sus accionistas claro… Pero es que en España la cosa salarial siempre se ha utilizado como arma arrojadiza. O quizá es que pagamos unos sueldos tan altos a gente incompetente –Correos, Renfe y demás– que, para disimular tenemos que poder el grito en el cielo con aquellos que se ganan su salario a pulso o con las empresas que tienen los beneficios que se merecen. Otra hipocresía más.

Desde que se fue de España, Ferrovial va como un cohete

Lo que es un hecho, es que desde que se fue de España, Ferrovial va como un cohete –que diría Pedro Sánchez– y que ese éxito se ha notado también en el Nasdaq 100 de la bolsa neoyorkina. Sigue construyendo en todo el mundo. Y compite bien. Sin necesidad de mordidas como otras constructoras españolas que están en boca de todos. A veces pienso que si Ferrovial hubiera aparecido en las grabaciones de Koldo, o en los papeles del que fuera, ya la habrían destripado. Pero ahí está. Nostalgia de una de nuestras mejores empresas y también quizá de algún nuevo Juan de Flandes.

Y mientras tanto en España, seguimos a lo nuestro. Zapatero regresa a los mítines, y en Valladolid grita tres veces «No a la guerra». Una por cada chalé. ¡Así cualquiera!

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas