Denuncian problemas de seguridad, salubridad y convivencia por la presencia de personas toxicómanas en una casa okupada
La pesadilla que viven unos vecinos de Vigo por culpa de un grupo de politoxicómanos que han okupado una vivienda
Denuncian una «situación insostenible» de inseguridad, con amenazas, peleas y venta de drogas
La parroquia viguesa de Cabral está atravesando momentos de dificultad después de que «un grupo de politoxicómanos» haya okupado una vivienda en la zona de Fontiñas. Un grupo de 60 vecinos ha denunciado públicamente este lunes una «situación insostenible» de inseguridad, con amenazas, peleas y venta de drogas.
Mediante un comunicado, los vecinos afectados han informado de que ya el pasado verano pidieron al Ayuntamiento medidas urgentes, así como a la Policía Nacional y al juzgado, sin obtener respuesta. Según han advertido, la convivencia a día de hoy «se ha convertido en una auténtica pesadilla», con una sucesión de episodios de violencia, ruidos, enganches ilegales a la red eléctrica «e incluso un aumento de la presencia de ratas».
Confrontación directa con los vecinos
El origen de los problemas está, según han apuntado, en una vivienda en el número 8 de la calle Fontiñas de Arriba, que está okupada desde septiembre del año pasado «por un grupo de personas con problemas de drogadicción y comportamiento violento». «Por ahora, ninguna institución ha tomado medida alguna», han lamentado.
Los residentes de la zona han afirmado que «hay gritos, golpes, música a todo volumen y peleas que llegan hasta el amanecer», y que la escalada de violencia ha llegado ya a la confrontación directa con los vecinos. Así, han explicado que en la mañana de este sábado han aparecido pinchadas las ruedas de algunos coches, y se preguntan «qué será lo próximo».
Además de los 'enganches' ilegales a la red eléctrica, han explicado que la propia concesionaria les ha cortado el acceso al agua, de manera que un grupo de estos okupas «se está lavando y lavando ropa en el lavadero del barrio, desaguando químicos tóxicos directamente al río Lagares».
Desesperados
A todo esto, insisten los vecinos, se suman robos y daños en coches, personas en estado de embriaguez o bajo los efectos de las drogas por la vía pública, venta de drogas «a todas horas» en la casa okupada, y problemas de insalubridad y suciedad.
«Vivimos con miedo y no podemos descansar ni dejar que nuestros hijos e hijas anden tranquilos por la calle», han subrayado y han vuelto a urgir una intervención de las autoridades policiales y municipales, así como de la propiedad de la casa okupada, «para recuperar la convivencia y la seguridad» en la zona.