Un nuevo comportamiento incívico en el Camino de Santiago incendia las redes
Gorda y Carlos, los peregrinos más odiados del Camino de Santiago: su comportamiento desata la indignación
Desde mediados de septiembre, quienes recorren los últimos 100 kilómetros del Camino Francés entre Sarria y Santiago se encuentran con las mismas palabras escritas en rotulador permanente en casi todos los mojones
El Camino de Santiago, símbolo de espiritualidad, naturaleza y patrimonio cultural, no está exento de comportamientos incívicos que ponen en jaque su conservación.
Desde pintadas en fachadas y mojones hasta el abandono de basura o los restos de calzado quemado en Finisterre, los actos irrespetuosos con este bien declarado Patrimonio de la Humanidad se repiten cada año. El último episodio que ha indignado a los peregrinos tiene dos protagonistas con nombre propio: «Gorda y Carlos», los nuevos «villanos» del Camino de Santiago.
Una firma que indigna a los peregrinos
Desde mediados de septiembre, quienes recorren los últimos 100 kilómetros del Camino Francés, entre Sarria y Santiago, se topan con las mismas palabras escritas en rotulador permanente en casi todos los mojones: «Gorda y Carlos 14/09/2025».
Lo que comenzó como una simple curiosidad se ha convertido en motivo de enfado colectivo. Cientos de caminantes han compartido su malestar en redes sociales, denunciando lo que consideran un atentado contra el patrimonio del Camino.
El vídeo de un peregrino, viralizó la polémica en TikTok e Instagram. En él, muestra los mojones marcados uno tras otro y lanza un mensaje directo: «¿Qué necesidad hay de manchar estos lugares tan bonitos? Están consiguiendo que todo el Camino los odie».
Las redes sociales se han convertido en un altavoz de la indignación colectiva. Numerosos peregrinos han compartido imágenes y testimonios en los que aseguran haber visto las mismas inscripciones a lo largo de diferentes tramos del Camino, generando un sentimiento común de rechazo.
Para muchos, estas pintadas no son simples actos vandálicos, sino el reflejo de una preocupante pérdida de respeto hacia un recorrido que trasciende el turismo y que representa un patrimonio cultural, espiritual y emocional de valor incalculable.
Una huella difícil de borrar
Son millones los peregrinos que cada año recorren las distintas rutas jacobeas en busca de espiritualidad, naturaleza o simplemente una experiencia única.
Sin embargo, los comportamientos incívicos de algunos caminantes ensombrecen el espíritu del Camino y generan una creciente preocupación entre las autoridades, los vecinos y los propios peregrinos. Este tipo de actos no solo deterioran el entorno y la imagen de las rutas, sino que también empañan la vivencia que define al Camino de Santiago.
Uno de los símbolos más afectados por estas conductas son los mojones, esas piedras señalizadoras que guían al caminante y que, con frecuencia, aparecen pintadas, rotas o cubiertas de basura. Su deterioro no es solo una cuestión estética: representa una pérdida del patrimonio material y simbólico del Camino, un elemento que forma parte de su identidad y de su historia.
«El Camino es de todos y debe cuidarse», recuerdan los peregrinos que denuncian estos actos. Algunos incluso proponen organizar brigadas de limpieza para eliminar las marcas de «Gorda y Carlos».
Porque si algo une a los caminantes en esta historia, es el deseo común de preservar la magia del Camino de Santiago: un patrimonio que no necesita firmas, sino respeto.