Restaurante O Pontón

Restaurante O Pontón

El restaurante más singular de Galicia: hecho con madera quemada y con un baño dentro de un barril

Abrió sus puertas en 1996 en Ferreiro de Abaixo, un pueblo de solo diez habitantes

El otoño es, sin duda, la estación dorada para los amantes de la naturaleza. Los bosques se transforman, tiñéndose de una paleta de tonos ocres, amarillos intensos y marrones cálidos que ofrecen un espectáculo visual inigualable. En Galicia, existen un sinfín de lugares perfectos para deleitarse con esta explosión de color, pero si hay un rincón que brilla con luz propia, ese es, sin duda, la Sierra de O Courel, al sureste de la provincia de Lugo.

Sus valles y laderas se convierten en un lienzo vivo, en el que impera la majestuosidad de castaños y robles centenarios. Cada paseo, con el único sonido de fondo del crujir de las hojas y el sonido del viento, se convierte en una experiencia única. En pleno corazón de O Courel, a orillas del río, se ubica el que sin duda es el restaurante más singular de Galicia: O Pontón.

Abrió sus puertas en 1996 en Ferreiro de Abaixo, un pueblo de Folgoso do Courel que, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), solo cuenta con diez habitantes. A pesar de su reducido tamaño, el restaurante ha logrado atraer a miles de comensales desde que empezó a funcionar.

El local, rodeado de naturaleza, posee varias singularidades que lo hacen especial. Está construido únicamente con madera de castaño trabajada a mano. Lo más curioso, sin embargo, es que ni una sola viga procede de árboles vivos. Tal como explican en su página web: «Todo viene de árboles quemados en incendios, ramas secas o árboles caídos por el viento». Desprende profundo respeto por la naturaleza. Otra de sus peculiaridades más llamativas es que su cuarto de baño está literalmente dentro de un enorme barril de madera.

O Pontón

O Pontón

Menú cerrado por 25 euros

Gracias al buen hacer de su propietario, Manuel, el local ha atraído desde su apertura a miles de visitantes de todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, Francia y Alemania. Su libro de visitas es prueba fehaciente de este éxito.

La experiencia gastronómica está a la altura del establecimiento. Ofrecen un menú cerrado por 25 euros que incluye cecina, carne de vacuno a la brasa, ensalada y una tarta de castañas. La sencillez de los platos no es un inconveniente, sino su mayor virtud.

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