Un parque eólico en Galicia
El parón eólico en Galicia ya se ha cobrado dos víctimas, con más de mil millones de euros de inversión perdidos
El banco de inversión Blackstone y Repsol, Reganosa y Naturgy desisten de sus proyectos al no estar garantizado el suministro de energía renovable
La Asociación Eólica de Galicia expresó hace pocas semanas su «decepción» y «frustración infinitas» tras conocerse que las empresas promotoras han desistido de seguir adelante con el proyecto de la planta de hidrógeno de Meirama «debido a la ausencia de energía renovable que necesitaría para su funcionamiento», así como por el «encarecimiento» de los costes asociados. También hizo hincapié en que de esta forma se pierden «64 millones de euros de inversión y la creación de innumerables empleos».
Esta agrupación también realizó un inquietante aviso. «Ni es el primer plan industrial en caer ni será el último, porque el goteo de deserciones ha comenzado, una nefasta circunstancia sobre la que venimos advirtiendo en los últimos años para la economía de Galicia, pero también para la transición energética y la emergencia climática».
Naturgy, Repsol y Reganosa formaron una alianza para crear una planta que permitiría obtener una producción de 4.500 toneladas al año de hidrógeno renovable. Supondría una inversión superior a los 64 millones de euros, y contaría, en una primera fase, con una potencia inicial de 30 megavatios.
Nada de esto se hará realidad, ya que los promotores han desistido de esta iniciativa debido a que estaba asociada a un parque eólico cuyos permisos han quedado suspendidos cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, como ha ocurrido en casi un centenar de casos. Además, alegaron un importante incremento en los costes de ejecución.
Inversiones millonarias
Este no es el único varapalo que ha sufrido el sector industrial en tierras gallegas. Hace apenas tres semanas, el presidente de la Autoridad Portuaria de La Coruña, Martín Fernández Prado, confirmó que el banco de inversión estadounidense Blackstone, a través de la empresa Fisterra Energy, ha renunciado al proyecto que pretendía desarrollar en el Puerto Exterior de Langosteira, para construir una factoría vinculada al hidrógeno, con una inversión que rondaría los mil millones de euros. El motivo que alegó es la falta de garantías para el suministro eléctrico.
«Como sociedad, como Galicia, tenemos que preocuparnos de que las empresas no se asienten porque no tienen energía renovable o no se les garantice el suministro de energía con las redes actuales. Eso es para preocuparse y creo que es uno de los temas más importantes que tenemos ahora en Galicia», explicó el dirigente portuario.
Suspensiones
Los parques eólicos han sido protagonistas en Galicia a lo largo de los últimos años, en el que se han enfrentado a la inseguridad normativa y jurídica. Los magistrados que han adoptado estas resoluciones han defendido, a la hora de acordar las suspensiones cautelares, que permitir la ejecución de los proyectos ahora «podría ocasionar daños irreversibles a valores ambientales sensibles» y que consideran que lo idóneo es esperar a que se resuelva una cuestión prejudicial planteada al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
La Xunta de Galicia asegura que hay 92 parques eólicos afectados por algún recurso judicial en curso, de los cuales 86 ya están actualmente suspendidos —70 de ellos paralizados por la prejudicialidad casacional y 16 por otras causas—.
«Todos estos parques, con una inversión estimada en 3.000 millones de euros, suman una potencia de casi 2.500 megavatios, lo que significa que estas 92 instalaciones eólicas proyectadas en Galicia habían estado ya en funcionamiento, se podría estar evitando la emisión a la atmósfera de alrededor de 2,5 millones de toneladas de dióxido de carbono anuales, es decir, una cuantía equivalente al impacto que producen 2 millones de coches circulando durante todo un año», señaló el Gobierno autonómico.