Tren de las Termas en la Plaza Mayor de Orense
Ni Santiago ni Vigo: esta es la ciudad gallega que 'National Geographic' recomienda visitar a partir de los 50
La comunidad gallega brilla por su versatilidad, pero un destino en particular sobresale como el refugio ideal para redescubrir el bienestar a partir de los 50
Las preferencias a la hora de viajar evolucionan con el paso de los años. No se busca lo mismo a los 20 que llegada la madurez, donde ese deseo de aventura se suele transforma en una búsqueda de paz y de experiencias con sentido que dejen huella.
Galicia es un lugar perfecto para todas las edades; brilla por su versatilidad con un sinfín de planes para todos los gustos. No obstante, llegados los 50 años, la búsqueda de la calma adquiere protagonismo. Es entonces cuando, según la prestigiosa revista National Geographic, ciertos lugares se hacen más apetecibles.
La ciudad que «lo tiene todo»
Entre los nueve destinos seleccionados por la prestigiosa cabecera para festejar la entrada en esta nueva década, Orense brilla con luz propia. National Geographic subraya que la comunidad gallega es una de las primeras opciones en España para quienes buscan desconexión, definiéndola como un «cóctel perfecto para la introspección». Sin embargo, sitúa a la ciudad de las Burgas en una posición privilegiada porque, sencillamente, «lo tiene todo».
«Conocida como la ciudad de las aguas termales, la localidad gallega no solo dispone de ellas en el centro de la ciudad, con lugares como las Burgas de Orense, sino que también a lo largo del Miño, con termas como las de Outariz y A Chavasqueira, al aire libre. Para llegar a ellas, se puede aprovechar para dar un paseo por la orilla del río o acercarse en el Tren de las Termas, que atraviesa el puente romano», se puede leer.
Las aguas medicinales no son su único atractivo. National Geographic destaca que «el Casco Antiguo, con la catedral y el Pórtico del Paraíso, además de museos tan interesantes como el Museo Catedralicio de Orense o el Centro Cultural Marcos Valcárcel» dan buena cuenta de la cultura local. Son lugares ideales para aquellos que quieran sumergirse en la historia a un ritmo pausado después de un día de relajación en las termas.
A nivel gastronómico, la oferta no puede ser más tentadora. El lacón con grelos, el pulpo á feira (típico de la zona de Carballiño) y los platos de cuchara son verdaderos manjares de Orense. Sin olvidarse de coronar una excelente comida con un vino de la Ribeira Sacra.