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Jordi Benítez
La semana económicaJordi Benítez

Los más de cien 'gigas' de información que Estados Unidos capturó a Maduro hacen temblar a Zapatero y otros líderes europeos

Expertos internacionales auguran que en los próximos meses se conocerán nombres muy sorprendentes relacionados con la corrupción en Venezuela

Madrid

El solucionador de conflictos, José Luis Rodríguez Zapatero, junto con el dictador chavista, Nicolás Maduro

El ex presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el dictador chavista, Nicolás Maduro.Europa Press

En los medios de comunicación no se habla de una cuestión clave sobre la intervención en Venezuela: los más de 100 gigas de información -miles de folios si habláramos de documentos escaneados- que Estados Unidos ha capturado sobre la administración paralela de Maduro, en la que se contienen contratos opacos, pagos y todo lo que debe el régimen venezolano con todo lujo de detalles. «De ahí van a empezar a salir un montón de cosas, de un montón de gente», admite el economista Daniel Lacalle, muy al corriente de la situación en el país.

El nombre de Zapatero es uno de los que puede aparecer, teniendo en cuenta que el Gobierno de Trump lo incluye entre las cinco cabezas del régimen de Maduro, pero todo apunta a que puede haber muchas sorpresas: «Se habla mucho del dinero que ha robado Cuba en Venezuela, pero también saldrán nombres de líderes europeos y no solo de izquierdas; también de centro, y de lugares insospechados», añade una fuente conocedora de la situación.

No solo partidos de izquierdas han metido la mano en Venezuela

La normalización en el país llevará tiempo. La Administración de Trump se veía desde hace meses con la oposición venezolana liderada por María Corina Machado. Vieron que no tenía un gobierno en la sombra, ni un plan creíble para recuperar la democracia y el poder, limpiando de chavismo las instituciones, y tomando el Ejército, la policía, la judicatura... Quitar a Maduro y poner a Corina al frente al día siguiente podría haber puesto en riesgo la vida de la líder de la oposición y de su equipo, teniendo en cuenta que los colocados por Maduro siguen en sus puestos, y ahí quieren continuar, o, al menos, mantener su nivel económico.

De ahí que, según fuentes conocedoras, Estados Unidos haya apostado por Delcy Rodríguez como presidenta siempre que haga lo que Trump le dice. La congelación de los fondos de Maduro en Suiza ha sido un aviso a todos los que le rodeaban, muchos de los cuales tienen también cuentas en Suiza y propiedades en Miami, en donde viven a cuerpo de rey en urbanizaciones de lujo como Cocoplum, mientras sus compatriotas se mueren de hambre.

EE.UU. seguirá con Delcy y las demás cabezas del régimen de Maduro (Diosdado Cabello, Vladimir Padrino...) la estrategia del palo y la zanahoria, hasta que vayan desapareciendo del país, como ocurrió en Argentina, Chile, y se espera que suceda en Cuba. La oposición democráticamente elegida solo podrá recuperar el poder cuando se limpie el país de los agentes cubanos, iraníes y rusos que mantienen varias estructuras paralelas de poder y represión. Hoy por hoy el equipo de María Corina no podría con ellos.

La Administración Trump deberá actuar rápido y bien, porque la intervención en Venezuela está pasando factura a su partido, el Republicano. El 68 % de sus votantes no era partidario de que se produjera, y el apoyo de los latinos les ha caído al 25 %. De ahí que Trump esté incidiendo en los beneficios económicos que la intervención puede traer a su país y que los gobernadores más dependientes del voto latino estén mostrando de modo muy abierto su apoyo a María Corina Machado. Del buen final de esta intervención dependen en buena medida los resultados de las elecciones de mitad de mandato (midterm) que se celebrarán en noviembre en Estados Unidos, y en las que hoy en día Trump no tiene buenas perspectivas.

Expertos internacionales conocedores de primera mano de la situación en Venezuela aseguran a El Debate que las dos-tres próximas semanas serán claves para el encarrilamiento o no del gobierno en el país, y que debería estar concretado como muy tarde en julio para que los republicanos puedan aprovecharlo de cara a las elecciones.

Las dos-tres próximas semanas serán claves para el encarrilamiento o no de la situación en el país

La realidad es que no se sabe cuánto durará este proceso, que estará tutelado por Estados Unidos hasta que el chavismo y los cercanos a Maduro hayan desaparecido de las instituciones y pueda instaurarse la democracia. Daniel Lacalle estima que no habrá problemas con China. Se le garantizará que seguirá recibiendo petróleo venezolano -hoy en día adquiere el 80 % de la producción de petróleo venezolano- y se le dejará que sus dos empresas petrolíferas allí presentes sigan explotando el crudo venezolano. Básicamente, su relación con Venezuela seguirá siendo la misma. La situación con Rusia es algo distinta. Ha perdido decenas de miles de millones en Venezuela y su oportunidad es participar en la solución o desaparecer. Además, ha de encontrar una solución en Ucrania que sea ventajosa para todo el mundo. Tiene mucho más que perder y más dificultades.

Mientras tanto, los acontecimientos van sucediéndose, y uno de los más importantes es la posible caída del régimen iraní, algo que sería crucial de cara a la solución de Venezuela.

En medio de este contexto, España tiene que ver qué posición toma. Sánchez ya se ha ofrecido como mediador, pero en Estados Unidos se le ve como un aliado del chavismo. Tampoco en el Partido Republicano ven con buenos ojos al Partido Popular, del que perciben un rechazo, tanto hacia su partido como hacia Trump. Solo Vox tiene buena relación con el partido de Trump.

El Partido Popular tendrá que cambiar de posición si quiere colaborar con Trump en la recuperación de Venezuela

Fuentes conocedoras de primera mano indican que el Partido Republicano espera un giro de 180 grados hacia ellos por parte del PP, si es que quiere que le ayuden con la información que saldrá de los 100 gigas de Maduro, y de cara al futuro, en el protagonismo en Venezuela e Iberoamérica. «Estados Unidos puede llevar a cabo una transición en Venezuela, pero la Unión Europea y España deberían liderarla para que esa transición dure un año en lugar de dos o tres. Veo una oportunidad gigantesca para la Unión Europea», sostiene Lacalle.

Esto no quita para que haya un trabajo ingente que hacer en Venezuela. Expertos del sector dicen que en realidad harán falta más de 120.000 millones para recuperar la principal empresa petrolífera de Venezuela (PDVSA, Petróleos de Venezuela SA) -más que los 100.000 que se han dicho-. La empresa está devastada, y pozos petrolíferos como los de Maracaibo y Orinoco están en una situación calamitosa. Antes habrá que restaurar la seguridad jurídica -por ejemplo el derecho a la propiedad, dinamitado por Maduro-, y las empresas tendrán que percibir una posibilidad de retorno de sus inversiones. Hoy en día no la hay, y habrá que trabajar mucho para conseguirla. Por otro lado, hay expertos que no dan mucho recorrido a la supuesta vulneración del derecho internacional por parte de Estados Unidos: los primeros que lo habrían hecho son quienes han expoliado a Venezuela, y el propio reconocimiento de que en el país hay presos políticos ya indicaría que quienes lo han vulnerado son quienes han gobernado hasta ahora el país.

Lo que está claro es que Trump está dispuesto a luchar para que su país se imponga a la alianza internacional antioccidental y antiestadounidense que forman el chavismo de Venezuela, la dictadura cubana, el grupo de Puebla, Rusia, China e Irán. Europa y España tendrán que decidir en qué lado se ponen.

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