La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, en rueda de prensa

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03/11/2025

La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, en una rueda de prensaBNG

El doble discurso del BNG en Lugo: cuando la aritmética pesa más que la ética

El partido que lidera Ana Pontón queda atrapado en sus propias líneas rojas tras anteponer la estabilidad del Gobierno en Lugo a su discurso de «tolerancia cero» contra el acoso sexual

Los seis casos de presunto acoso sexual contra José Tomé, que sacó a la luz el programa de televisión Código 10 el pasado 9 de diciembre, han actuado como el detonante de una fractura interna de proporciones épicas en el seno del PSOE de Galicia. Pero el escándalo ha ido más allá de las siglas socialistas: ha desnudado la vulnerabilidad del discurso del Bloque Nacionalista Gallego cuando lo que está en juego es la supervivencia en el poder.

En la práctica, ha quedado en papel mojado. Esas líneas rojas y la superioridad moral de la que tanto presume el partido que lidera Ana Pontón, y que pregonan ser inquebrantables en materia de acoso sexual, han quedado en segundo plano cuando se trata de mantener la cuota de poder en la Diputación de Lugo.

Lo que hace unas semanas era un discurso firme de tolerancia cero que pedía la dimisión de Tomé de todos sus cargos y exigía responsabilidades a la dirección socialista gallega, se ha transformado hoy en un silencio táctico que erosiona los cimientos de su programa y peor aún, de su credibilidad. Estas últimas semanas han demostrado que las líneas rojas del nacionalismo son, en realidad, móviles en función a los intereses.

Una votación clave

Aunque los tres diputados nacionalistas se ausentaron de la última Junta de Gobierno en señal de protesta por la tibia respuesta del PSOE gallego, a puerta cerrada es otro cantar. La viabilidad de su bipartito con los socialistas en la Diputación de Lugo depende ahora, irónicamente, de los votos del presunto acosador, que todavía mantiene su acta de diputado no adscrito y su alcaldía en Monforte. También de la diputada provincial del PSdeG Pilar García Porto, a quien los nacionalistas señalaron como «encubridora» tras saberse que ella, junto a José Ramón Gómez Besteiro y Lara Méndez, conocía al menos una de las denuncias pese a haber negado inicialmente cualquier información al respecto.

La votación para elegir a la nueva presidenta de la Diputación de Lugo se celebrará el próximo 14 de enero. Como candidata, la socialista Carmela López, que además de los apoyos mencionados, necesita los tres del BNG para alcanzar la mayoría. Solo así, su propio militante Efrén Castro podría seguir ostentando el cargo de vicepresidente, asegurando que el partido de Ana Pontón mantenga su cuota de poder en la institución provincial.

Esta aritmética parlamentaria obliga al Bloque a decidir si, en la votación del próximo miércoles, consuma el pacto con los socialistas o si cumple finalmente sus amenazas de ruptura ética. Antonio Ameijide, portavoz del PP en la Diputación de Lugo, ha sido tajante al señalar la contradicción nacionalista: «Ana Pontón lleva semanas en un gobierno presidido por un presunto acosador y codirigido por una encubridora. Ahora falta saber si lo prorrogarán aceptando sus votos».

En su opinión ni Tomé ni García Porto deberían de formar parte de la investidura. «Al reconocer que Pilar García Porto ocultó las denuncias, si ella y Tomé no se apartan, mancharán cualquier acuerdo, a Ana Pontón y al BNG también», sentenciaba Ameijide.

«Si aceptan tiene que saber todo el mundo que formarán gobierno con los votos de un presunto acosador sexual», afirmaba este viernes en la misma línea la secretaria general del PPdeG, Paula Prado.

A tenor de lo visto hasta ahora —un paripé de cara a la galería mientras se ultiman las negociaciones a puerta cerrada—, todo apunta a que en la sesión de investidura del próximo 14 de enero el bipartito volverá a sellar su alianza y el BNG se aferrará al sillón. La conveniencia de los cargos pesaría más, pero sería una derrota moral y una pérdida absoluta de confianza en la marca Pontón.

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