Un guiso marinero tipico del invierno gallego

Este guiso es ideal para el invierno por su contundencia y saborwikipedia

El guiso gallego que no puede faltar en tu recetario de invierno: es el mejor aliado contra el frío

Es una receta llena de pequeños matices según la casa en la que se cocine

En invierno, el recetario tradicional se llena de cazuelas y platos que reconfortan más allá del hambre. Cada comunidad autónoma tiene su respuesta al frío: el cocido madrileño, las fabes asturianas, la escudella catalana, el rancho canario o las migas extremeñas. Son recetas nacidas de la necesidad, del aprovechamiento y de la vida en torno al fuego, que hoy siguen ocupando un lugar privilegiado en nuestras mesas.

Dentro de ese patrimonio culinario, Galicia cuenta con un gran legado grastronómico. Su cocina, profundamente ligada al territorio y a la calidad de sus productos, ha convertido los platos de cuchara en auténticos emblemas regionales, como el reconocido caldo gallego. Pero más allá de los grandes clásicos, existe una cocina humilde, marinera y doméstica que permanece discreta pero refleja la verdadera tradición culinaria gallega.

Un guiso con un protagonista especial

Nos referimos al guiso de choupas, un plato marinero que nunca falta en el recetario de las abuelas gallegas. Su sencillez y sabor reconfortante lo convierten en un aliado perfecto para calentar el cuerpo en los días de frío.

La choupa, conocida también como pota o lura es un cefalópodo muy similar al calamar, aunque tradicionalmente ha sido considerado su ‘pariente pobre’.

Su carne es algo más firme y ligeramente rosada, lo que la hace menos apreciada para preparaciones rápidas, pero perfecta para guisos largos y pausados. Precisamente ahí está la clave de este plato: el tiempo.

Es una receta con pequeños matices según la casa en la que se cocine. Ingredientes como la hoja de laurel, la guindilla, pimentón y un buen sofrito son los que definen el carácter del plato. En muchas cocinas gallegas, además, se deja reposar la pota la noche anterior, en la nevera, con ajo y perejil picados, para que los sabores se mezclen y se intensifiquen antes de servir.

Esta es la receta de este guiso marinero

Para preparar este guiso, el primer paso consiste en pochar cebolla, ajo y pimiento. A continuación se incorporan las choupas, que al cocinarse lentamente liberan su propio jugo, creando un caldo intenso sin necesidad de grandes artificios.

Un chorrito de vino blanco y, en algunas variantes, un toque de coñac, potencia el fondo y aporta aroma, dejando que el alcohol se evapore antes de continuar con la cocción. La paciencia es clave: la pota requiere tiempo para quedar tierna.

La cocción lenta es fundamental. La pota necesita paciencia para quedar tierna. Cuando llega el turno de las patatas chascadas, el plato ya está prácticamente hecho. Basta con añadir un caldo de pescado suave, un poco de azafrán y dejar que todo se integre a fuego bajo hasta que la patata espese la salsa de forma natural.

El resultado es un guiso completo, equilibrado y sorprendentemente reconfortante, es uno de esos platos que saben aún mejor al día siguiente.

No es un plato de restaurante de moda ni un icono turístico, pero encarna como pocos el espíritu de la gastronomía gallega: respeto al producto, sencillez y calor de hogar.

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