El techo secreto de Lugo que arrasa entre senderistas
El pico de Lugo que enamora a los senderistas: con vistas panorámicas a tres comunidades autónomas
Además en ella descubrirás un pueblo de pallozas en donde el tiempo parece haberse detenido
El senderismo ha dejado de ser una actividad minoritaria para convertirse en una de las prácticas deportivas con más crecimiento en los últimos años. Cada vez son más las personas que cambian el asfalto por los caminos de tierra en busca de ejercicio al aire libre, desconexión digital y contacto directo con el entorno. Caminar por la montaña no solo mejora la resistencia cardiovascular y reduce el estrés, sino que también se ha consolidado como una forma accesible y económica de ocio saludable, apta para distintos niveles y edades.
Este auge coincide con una mayor conciencia sobre el bienestar físico y mental. Frente a rutinas aceleradas y jornadas marcadas por pantallas, el senderismo ofrece una alternativa sencilla que no exige grandes inversiones ni equipamientos complejos, y permite adaptar la intensidad según la experiencia de cada persona.
En este sentido, Galicia gracias a su diversidad paisajística, la red de senderos señalizados y la combinación de montaña, bosque y patrimonio rural, se convierte en destino habitual para aficionados. Y la provincia de Lugo, en particular, con sus sierras de mayor altitud, concentra algunos de los recorridos más demandados. Entre ellos destaca la ruta que conduce al punto más alto de la provincia, una ascensión que ha ganado popularidad por sus panorámicas, su valor natural y la posibilidad de contemplar territorios de hasta tres comunidades autónomas.
Este es el techo de Lugo
Se trata de la ruta al Pico Mustallar que comienza en la aldea de Piornedo, en plena comarca de Los Ancares. Este pequeño núcleo de montaña, declarado Conjunto Histórico-Artístico. Sus pallozas, viviendas de origen prerromano con muros de piedra y cubiertas de paja, dibujan una estampa casi intacta del mundo rural tradicional.
Desde las inmediaciones de la iglesia de San Lorenzo arranca una subida progresiva que exige constancia. El sendero va ganando altura durante aproximadamente cinco kilómetros hasta alcanzar un antiguo circo glaciar, antesala de la ascensión final. En total, el recorrido ronda entre 10 y 13 kilómetros ida y vuelta, con un desnivel cercano a los 800 o 900 metros, y el tiempo estimado para completarlo oscila entre cuatro y cinco horas.
El paisaje es uno de los grandes atractivos del itinerario. Los primeros tramos atraviesan bosques de robles, abedules y acebos. A medida que se asciende, el entorno se abre y los piornos y el brezo dominan el terreno. El verde intenso da paso a tonos más ocres y a una vegetación adaptada al viento y a la altitud.
En el tramo final, la pendiente se endurece lo que demanda una buena forma física. La recompensa llega al coronar los 1.935 metros del Pico Mustallar, considerado el techo de la provincia lucense y que se ha convertido en un mirador natural. Desde allí, la vista se expande sin límites: hacia el este se distinguen montañas de León; al norte, picos asturianos; al oeste, el entramado de valles gallegos que se pierden en el horizonte.
Más allá de la panorámica, el entorno destaca por su valor ambiental. Esta zona de montaña es uno de los últimos bastiones de biodiversidad en Galicia. Aunque avistar especies como el oso pardo o el urogallo es cuestión de suerte lo que sí resulta más habitual es encontrarse con ganado en libertad, como la vaca cachena o la rubia gallega, pastando en praderas de altura. En el cielo, rapaces como el águila real o el buitre leonado aprovechan las corrientes térmicas, reforzando la sensación de aislamiento y naturaleza intacta.
Para quienes buscan ampliar la experiencia, existe la opción de convertir la ruta en circular, regresando por zonas como los Picos Lagos o el Agulleiro. Sea cual sea la elección, la mejor época para realizarla es primavera, verano y otoño, cuando la meteorología es más estable y el terreno se encuentra en mejores condiciones.
Al finalizar la caminata, el regreso a Piornedo permite completar la experiencia con una visita a las pallozas museo, adquirir artesanía local o degustar embutidos y platos tradicionales en los bares de la aldea.