El parque natural más antiguo de Galicia
Así es el parque natural más antiguo de Galicia: fue el primero y cuenta con más de 100 años
Las especies autóctonas conviven con árboles procedentes de distintos rincones del mundo, como cedros del Líbano, cipreses y abetos
Galicia se ha consolidado como uno de los grandes destinos de naturaleza del norte de España. Su diversidad paisajística permite pasar, en apenas unos kilómetros, de acantilados a bosques o valles atravesados por ríos.
Espacios como las Islas Cíes, la Sierra del Courel o el Parque Natural de las Fraguas del Eume son solo algunos ejemplos de un territorio que invita a perderse sin prisa. Sin embargo, hay un enclave que destaca por encima del resto no solo por su belleza, sino también por su valor histórico: el primer parque natural declarado en Galicia.
Con más de un siglo de historia
Nos referimos al Monte Aloia, situado en el municipio de Tui, en el extremo sur de la Sierra do Galiñeiro, en la provincia de Pontevedra, un espacio protegido que a finales de los años 70 se convirtió en pionero de la conservación ambiental en Galicia. A pesar de su tamaño relativamente reducido, su riqueza natural, cultural y paisajística lo hace una escapada imprescindible.
Sin embargo, su aspecto actual no siempre fue el mismo. A principios del siglo XX, el ingeniero forestal Rafael Areses lideró un ambicioso proyecto de reforestación que transformó profundamente el entorno. Su iniciativa combinó especies autóctonas con árboles procedentes de distintos rincones del mundo, como cedros del Líbano, cipreses y abetos, dando lugar a un paisaje único donde lo local y lo exótico conviven en armonía.
Pero más allá de su riqueza botánica, el Monte Aloia conserva una profunda huella histórica. Sus senderos albergan restos arqueológicos que evidencian la presencia humana desde la prehistoria, así como vestigios de la época romana.
mismo tiempo, el lugar está envuelto en leyendas, siendo una de las más conocidas la que lo identifica con el mítico Monte Medulio, escenario de la resistencia de los pueblos celtas frente a la expansión romana. Esta combinación de historia y mito aporta un atractivo especial al recorrido.
Miradores y rutas de senderismo
Uno de los mayores atractivos del Monte Aloia son sus vistas panorámicas, que permiten al visitante contemplar los valles de los ríos Miño y Louro, así como el Monte Santa Tecla.
El Alto de San Xiao, con más de 600 metros de altitud, es uno de los puntos más destacados y ofrece algunas de las mejores panorámicas del sur de Galicia, llegando incluso a tierras portuguesas en días despejados. Muy cerca se encuentra una ermita que sigue siendo un punto de encuentro para celebraciones tradicionales, como la romería que se celebra cada invierno.
El parque cuenta además con varios miradores distribuidos estratégicamente, muchos de ellos construidos con materiales naturales para integrarse plenamente en el entorno.
Otro de los grandes atractivos del Monte Aloia es su accesibilidad. A diferencia de otros espacios naturales más exigentes, aquí es posible disfrutar del entorno sin necesidad de una gran preparación física. La red de senderos está diseñada para adaptarse a todo tipo de visitantes, desde familias hasta senderistas más experimentados.
Existen rutas cortas, como la senda botánica, que permite conocer distintas especies arbóreas a lo largo de un recorrido sencillo y didáctico. También hay itinerarios que atraviesan zonas de molinos restaurados, con pasarelas de madera y pequeños puentes que aportan un encanto especial al paseo. Para quienes buscan un mayor desafío, hay rutas más largas que recorren varios kilómetros y permiten adentrarse en zonas menos transitadas del parque.
La cercanía del Monte Aloia a ciudades como Vigo lo convierte en una opción perfecta para una escapada rápida. En menos de media hora, es posible pasar del entorno urbano a un paisaje natural lleno de historia, tranquilidad y belleza.