Panorámica de la Isla Tambo
La isla que Google Maps mantuvo oculta durante años y que sigue siendo el gran enigma del litoral gallego
A pesar de su proximidad a tierra firme, su silueta pasa prácticamente desapercibida desde la costa
Galicia cuenta con un gran número de islas, cada una con su propia historia y características. Algunas destacan por su valor estratégico a lo largo del tiempo, mientras que otras han permanecido ocultass durante décadas, conservando vestigios de antiguos asentamientos, faros históricos o cambios de propiedad que hoy resultan curiosos.
Entre ellas se encuentra una pequeña isla situada frente a la costa de Combarro, en el municipio de Poio, que emerge en pleno corazón de la ría de Pontevedra. Su localización privilegiada y su uso histórico como espacio militar hicieron que permaneciese durante años fuera del acceso público e incluso ‘oculta’ en plataformas cartográficas, alimentando así su halo de misterio.
Un destino aún por descubrir
Nos referimos a la Isla de Tambo, que pese a su reducido tamaño reúne un patrimonio natural e histórico poco habitual. Su prolongado aislamiento ha favorecido la conservación de un ecosistema singular y de un paisaje prácticamente intacto, circunstancia que refuerza el interés que despierta entre los visitantes.
La Isla de Tambo continúa envuelta en un halo de misterio que la distingue del resto del litoral gallego. A pesar de su proximidad a tierra firme, su silueta pasa prácticamente desapercibida desde la costa, lo que ha contribuido durante décadas a alimentar su condición de lugar desconocido y restringido. Durante buena parte de su historia, el acceso estuvo vetado al público general, consolidando esa imagen de territorio inaccesible que todavía hoy persiste.
El interés por conocer este territorio prácticamente virgen ha crecido en los últimos años. La isla de Tambo no es un destino al que se llegue de manera improvisada. Su acceso sigue estando sujeto a condiciones muy concretas, con autorizaciones puntuales que obligan a planificar la visita con antelación y asumir estrictas normas de conservación.
El trayecto en barco es breve, y el recorrido circular de aproximadamente 2,5 kilómetros permite descubrir los principales enclaves de la isla. Este carácter limitado refuerza la percepción de estar ante uno de los enclaves más singulares de España.
Un pasado marcado por la historia
Con apenas 28 hectáreas y una altitud máxima de 80 metros en el monte San Facundo, la Isla de Tambo ha tenido diversos usos a lo largo de los siglos. En el siglo XIX albergó un lazareto para aislar enfermedades llegadas por mar, una infraestructura sanitaria que funcionó hasta 1879. Décadas después, el Ministerio de Defensa la convirtió en polvorín militar, uso que mantuvo hasta su abandono en 2002.
Entre los vestigios más llamativos de su pasado se encuentran las ruinas del destacamento, la antigua cantina, la capilla de San Miguel y el polvorín semienterrado. En el extremo sur se alza el Faro Tenlo Chico, probablemente la imagen más reconocible de la isla.
Uno de los datos más llamativos es su cobertura vegetal. Aproximadamente el 95 % de la superficie está ocupada por eucaliptos, un ‘paraguas’ verde plantado en los años sesenta, con el objetivo de camuflar las instalaciones militares de la isla. Ese origen explica el aspecto actual de Tambo, donde el bosque denso domina el paisaje y crea una atmósfera cerrada y misteriosa.
En una Galicia repleta de historias sorprendentes, Tambo confirma que todavía existen lugares capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer bien la costa. Un pequeño territorio que pasó de ser enclave estratégico a destino emergente y que hoy, lejos de permanecer oculto, comienza a mostrar todos sus secretos.