Un tren AVE de Renfe en la línea Madrid-Galicia

Un tren AVE de Renfe en la línea Madrid-GaliciaEP

«Nos sentimos abandonados»: el caos ferroviario en Galicia desata la indignación contra el Gobierno

Las constantes incidencias son un retrato de un servicio que se desmorona entre parches y soluciones de emergencia

Subirse a un tren en España, a día de hoy, es una auténtica lotería. Nunca se sabe si va a aparecer, si lo hará con retraso o si una avería en la infraestructura dará al traste con los planes del viajero. Pero si hablamos en concreto de los de Galicia, la incertidumbre se convierte en un agravio diario.

«Nos sentimos abandonados y discriminados por el Gobierno. Exigimos medidas urgentes para solucionar una situación que hace mucho tiempo que dejó de ser normal», lamenta una viguesa en declaraciones a El Debate. Como muchos otros gallegos, asegura estar cansada de las condiciones de la infraestructura ferroviario. «Nunca se sabe si vas a llegar a tu destino, es indignante», añade.

Sin ir más lejos, el pasado 8 de abril se vivió un nuevo fiasco ferroviario: el estreno de la conexión directa entre Pontevedra y Vilagarcía con Barcelona terminó antes de empezar. Un fallo técnico obligó a los usuarios a cambiar el tren por la carretera, siendo trasladados en autobús hasta Orense para tratar de retomar la ruta desde allí.

Este incidente no es un caso aislado, sino el día a día en Galicia: el retrato de un servicio que se desmorona entre parches y soluciones de emergencia. Otro usuario coruñés no entiende que el Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible, cuya titularidad ostenta Óscar Puente, presuma encima del trazado ferroviario, como ha hecho en muchas ocasiones.

Falta de seguridad

Unas quejas que también recoge la Plataforma de Usuarios de Media Distancia a raíz de las últimas incidencias. «La paciencia de los usuarios del tren en Galicia ha llegado a su límite con la situaciones vividas en los últimas días. Los continuos fallos, retrasos y cancelaciones en el servicio ferroviario han desatado una indignación entre los miles de viajeros que utilizamos a diario este corredor», se puede leer en el comunicado. Como recalcan, los problemas «no son una excepción, son la norma».

La falta de información también preocupa mucho a los usuarios que denuncian que es «tardía, confusa o directamente inexistente». «Se está condenando a Galicia a un servicio ferroviario de segunda», dicen. De ahí que pidan «inversiones reales, una gestión transparente y un compromiso firme para garantizar un servicio esencial para la cohesión territorial, la movilidad sostenible y la vida diaria».

A la falta de puntualidad y el caos organizativo se suma una sombra más inquietante: la de la seguridad, en una tierra que aún arrastra las cicatrices de tragedias ferroviarias imborrables, que dan buena cuenta que las vías siguen siendo una asignatura pendiente y peligrosa.

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