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La cuidadora acusada de estafar 50.000 € a la anciana que cuidada: «El dinero era para ella»
La testigo ha afirmado que la mujer tenía «poca movilidad» desde que hace años había sufrido un ictus y que «no salía de casa»
La mujer acusada de estafar hasta 50.000 euros a la persona a la que cuidaba en Ribeira ha asegurado este miércoles que las retiradas de efectivo que realizó con la tarjeta de la víctima eran para la anciana: «El dinero no era para mi, era para ella».
Así lo ha dicho durante el juicio que se ha celebrado en la sección sexta de la Audiencia Provincial de La Coruña, con sede en Santiago, y en el que la procesada ha sostenido que todas las operaciones que realizó (disposición en efectivo y transferencias) fueron realizadas a petición de la mujer.
A preguntas del fiscal, la acusada ha explicado que trabajó durante unos ocho meses para la víctima, a la que cuidaba normalmente por las tardes, aunque ha afirmado que en ocasiones hacía turnos de mañana.
Durante se periodo, ha explicado, la mujer le facilitó su tarjeta y su número PIN para realizar extracciones de efectivo para pagar los gastos de la casa y la comida, al tiempo que le autorizó transferencias para abonarle su sueldo. Ha asegurado que en sus visitas al banco acudía habitualmente con la mujer, que le había autorizado para estas operaciones.
Además, ha asegurado que todo el gasto se correspondía con el de la anciana. «La señora gastaba mucho, yo no le apuntaba lo que gastaba al mes, pero gastaba mucho», dijo, en referencia a los 50.000 euros que se estima que se retiraron en ese periodo. También ha apuntado que la víctima, ya fallecida, era una mujer «muy desconfiada».
En esta vista ha declarado también otra mujer que trabajó en diferentes periodos para la víctima, y que ha admitido que retiraba dinero en efectivo empleando la tarjeta que le daba la anciana, aunque con cantidades que oscilaban entre los 300 y los 600 euros mensuales.
Fue esta mujer la que, en una ocasión que la llamó para que retirara dinero, observó en el extracto movimientos sospechosos y dio la voz de alarma.
La testigo ha afirmado que la mujer tenía «poca movilidad» desde que hace años había sufrido un ictus y que «no salía de casa».