La ciudad más antigua de Galicia

La ciudad más antigua de Galiciapixabay

Esta es la ciudad más antigua de Galicia: la única capital dentro de una reserva de la biosfera de la UNESCO

La ciudad combina su legado romano con una vida moderna tranquila y acogedora

Para entender cuál es la ciudad más antigua de Galicia conviene retroceder en el tiempo, mucho antes de la organización territorial actual. Durante la Edad Media, el llamado Reino de Galicia no se estructuraba en provincias como hoy las conocemos, sino en territorios vinculados principalmente a jurisdicciones eclesiásticas. Así, ciudades como Santiago de Compostela o Lugo estaban ligadas a sus respectivas diócesis, que ejercían un papel clave en la organización política y social.

Existían, no obstante, excepciones como Betanzos, que dependía directamente de la Corona. Con el paso de los siglos, especialmente ya en la Edad Moderna, esta estructura fue evolucionando hacia una separación más clara entre poder civil y eclesiástico, dando lugar progresivamente a un modelo territorial más parecido al actual. En este contexto histórico también se desarrollaron otras ciudades gallegas relevantes. Sin embargo, ninguna de ellas puede competir en antigüedad con Lugo, considerada las más antigua de la comunidad gallega.

Así es la ciudad más antigua de Galicia

Entre las siete grandes ciudades gallegas, Lugo ostenta el título de la más antigua. Su origen se remonta al año 25 a. C., cuando fue fundada por los romanos bajo el nombre de Lucus Augusti. Desde sus inicios, desempeñó un papel estratégico como enclave administrativo y militar en el noroeste de Hispania.

Este pasado romano sigue muy presente hoy en día y constituye uno de los principales atractivos de la ciudad. El mejor ejemplo es su Muralla Romana de Lugo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de una construcción única en el mundo, ya que conserva íntegro todo su perímetro, rodeando completamente el casco histórico.

Con más de dos kilómetros de longitud y decenas de torres, esta muralla no es solo un monumento, sino un espacio vivo por el que pasean a diario vecinos y visitantes. Caminar sobre ella es, literalmente, recorrer más de 2.000 años de historia.

Otro rasgo que distingue a Lugo es su entorno. Es la única capital de provincia de la Península Ibérica situada dentro de una reserva de la biosfera reconocida por la UNESCO, lo que refuerza su valor no solo histórico, sino también natural.

Además, la ciudad combina su legado romano con una vida moderna tranquila y acogedora. Su centro histórico, en gran parte peatonal, invita a recorrerlo sin prisas, disfrutando tanto de su patrimonio como de su gastronomía.

El recorrido por la ciudad lucense

Cualquier visita a Lugo suele comenzar en la Plaza Mayor, corazón de la ciudad. Este espacio está presidido por el ayuntamiento, una joya del barroco civil gallego. Desde allí, el paseo continúa hacia la catedral, otro de los grandes símbolos de la ciudad. En su interior destacan elementos como la capilla de la Virgen de los Ojos Grandes o su impresionante coro histórico. Muy cerca se encuentra el yacimiento del Domus del Mitreo, que permite asomarse a la vida cotidiana en época romana.

El recorrido no estaría completo sin acercarse al puente romano, una infraestructura clave en la antigüedad que conectaba la ciudad con otras importantes vías. De hecho, Lugo forma parte del trazado del Camino Primitivo, una de las rutas jacobeas más antiguas. También merecen una visita las termas romanas y el Museo Provincial.

En pleno auge del turismo cultural, Lugo se abre paso como una de las ciudades históricas mejor conservadas de España. Su Muralla Romana, única en el mundo por su estado íntegro y declarada Patrimonio de la Humanidad, es solo la puerta de entrada a un entramado urbano donde el pasado sigue plenamente integrado en la vida cotidiana. A su alrededor se articula un casco histórico dinámico, con restos arqueológicos, museos y una oferta cultural en crecimiento que refuerza su atractivo durante todo el año.

Pero el valor de Lugo no se limita a su legado monumental. La ciudad ha sabido complementar su herencia romana con una identidad propia basada en la calidad de vida, la accesibilidad y una gastronomía cada vez más reconocida, por lo que Lugo ya no es solo la ciudad más antigua de Galicia.

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