Los tres acusados y sus abogados en la Audiencia Provincial de  La Coruña,

M. Dylan / Europa Press
11 JUNIO 2026 JUICIO;PIXELADA
11/6/2026

Los tres acusados y sus abogados en la Audiencia Provincial de La Coruña,M. Dylan / Europa Press

«Si pudiera volver atrás, nada de esto habría pasado»: los acusados por la muerte de Yoel Quispe piden perdón

La jornada estuvo marcada además por la absolución de un tercer acusado que inicialmente había sido investigado por un posible papel de cómplice o encubridor

El juicio por la muerte de Yoel Quispe, el joven fallecido tras ser apuñalado en la Nochebuena de 2023 en La Coruña, afronta ya su fase final. En la última sesión celebrada en la Audiencia Provincial, los dos principales acusados aprovecharon su derecho a la última palabra para pedir perdón a la familia de la víctima antes de que el Tribunal del Jurado reciba el objeto del veredicto.

El autor confeso de la puñalada mortal expresó públicamente sus disculpas tanto a los familiares de Yoel como a su propia familia. «Perdón», manifestó ante la sala. El otro procesado, al que la Fiscalía considera cooperador necesario por haber facilitado presuntamente la navaja utilizada en la agresión, también pidió disculpas y aseguró que, de poder regresar al pasado, los hechos nunca habrían ocurrido.

La jornada estuvo marcada además por la absolución de un tercer acusado que inicialmente había sido investigado por un posible papel de cómplice o encubridor. El magistrado presidente del Tribunal del Jurado acordó retirarlo de la causa al considerar que no existían pruebas suficientes para sostener una acusación contra él. La decisión permitió al joven abandonar la sala antes de la entrega del objeto del veredicto prevista para los próximos días.

La Fiscalía habla de una «ejecución»

Durante la exposición de las conclusiones definitivas, la Fiscalía y las acusaciones particulares mantuvieron una posición contundente sobre lo sucedido aquella noche. Las tres partes coincidieron en definir la muerte de Yoel Quispe como una acción planificada y ejecutada con extrema violencia.

La fiscal describió los hechos como una «ejecución» caracterizada por una «violencia sorpresiva y desalmada», mientras que las acusaciones particulares insistieron en que la víctima no tuvo ninguna posibilidad real de defenderse. Según sostienen, se trató de un ataque a traición que derivó en una agresión letal.

Las acusaciones también rechazaron los argumentos de las defensas relativos a una posible legítima defensa o a que el autor actuase bajo los efectos de un arrebato, obcecación o consumo de sustancias. En este sentido, recordaron que los informes periciales descartaron alteraciones significativas de las capacidades cognitivas o volitivas del acusado.

Frente a esta versión, las defensas insistieron en que no existen pruebas suficientes para concluir que hubiera intención de matar. La abogada del autor confeso pidió al jurado que base su decisión exclusivamente en hechos acreditados y no en hipótesis o conjeturas.

Por su parte, el letrado del acusado señalado como cooperador necesario negó que su cliente entregase voluntariamente el arma. Según su relato, la navaja le fue arrebatada de forma inesperada por el otro procesado, una situación que, asegura, lo dejó paralizado y sin capacidad de reacción.

Peticiones de hasta 25 años de prisión

La Fiscalía solicita para los dos principales acusados una condena de 20 años de cárcel por un delito de asesinato, además de cinco años de libertad vigilada una vez cumplida la pena.

Las acusaciones particulares elevan la petición hasta los 25 años de prisión. En cambio, las defensas reclaman la absolución y, de manera subsidiaria para el autor material de la puñalada, plantean una condena por homicidio imprudente.

La víctima recibió una herida que alcanzó el corazón y provocó lesiones de extrema gravedad. Los forenses explicaron durante la vista que la cuchillada penetró profundamente en varias capas del órgano y llegó a fracturar algunas costillas.

La madre de Yoel Quispe, Maritza Yovana Gómez, protagonizó uno de los momentos más emotivos del juicio al recordar a su hijo como el principal apoyo de la familia. «Era mi mano derecha, mi vida», afirmó entre lágrimas ante el tribunal. Ahora será el jurado popular quien determine la responsabilidad de los dos acusados que permanecen sentados en el banquillo.

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