Afición del Deportivo de La Coruña

Afición del Deportivo de La CoruñaEL DEBATE

La marea blanquiazul toma las calles de La Coruña contra las exigencias del Deportivo

Más de un millar de aficionados secundan la manifestación de las peñas hasta la sede de Abanca en protesta por las «medidas abusivas» de la directiva para regular el acceso a Marathon Inferior y la subida de los abonos

Un sonoro clamor blanquiazul recorrió este jueves el centro de La Coruña. Más de un millar de aficionados del Deportivo tomaron las calles en una manifestación para protestar contra la subida de precios de los abonos y las «medidas abusivas» de control de acceso dictadas por la directiva para la grada de Marathon Inferior de Riazor. La marcha, convocada de forma conjunta por la Federación de Peñas, Riazor Blues y Old Faces, unió a la masa social bajo un lema unánime: «O Dépor somos nós».

Pasadas las ocho de la tarde, la marea blanquiazul avanzó desde la plaza de Pontevedra para inundar de cánticos la calle San Andrés. Durante todo el trayecto se escucharon consignas como «Esta hinchada nunca se rinde», «Marathon, solución» y «A muerte por tu escudo».

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El tono reivindicativo de la manifestación subió de intensidad al entonarse con fuerza lemas como «Aquí llegan los delincuentes», reflejando la profunda indignación de unos aficionados que se sienten criminalizados por las últimas decisiones de la directiva después de conseguir el ansiado ascenso a Primera.

El foco del conflicto, además de la subida de las tarifas de los abonos, se centra en Marathon Inferior. Mientras que los demás abonados de Riazor pueden renovar su abono de forma online, a los socios de esta zona se les impuso realizar el trámite de manera presencial y se les prohíbe ceder su asiento durante la temporada.

La versión del Deportivo

Además, el nuevo protocolo dicta que durante la temporada serán sometidos a controles aleatorios de identidad en los accesos y se les obligará a solicitar una autorización previa para portar elementos tradicionales de la grada como banderas, pancartas, bombos o megáfonos.

El club fundamenta esta decisión en un argumento económico: el peso de las sanciones disciplinarias acumuladas. La directiva reveló que, debido a los altercados en las últimas campañas, la entidad arrastra ya 90.000 euros en sanciones firmes, a los que se suma más de 340.000 euros por expedientes que aún permanecen abiertos. También argumenta que el ansiado regreso a la élite del fútbol español exige estándares de orden y seguridad mucho más estrictos.

De tal forma que si sucede algún incidente, gracias al registro nominal de la grada, la entidad podrá identificar al infractor de forma inmediata e individualizar el castigo.

Sede de Abanca

Precisamente para protestar contra este paquete de medidas, la marcha culminó a las puertas de la sede de Abanca, propietaria del Deportivo. Tres furgones de la Policía Nacional y cerca de dos decenas de agentes aguardaban a la salida del edificio para custodiar los accesos, blindando el recinto ante una marea blanquiazul indignada.

Los peñistas recordaron el orgullo de haber mantenido a flote la moral de un buque que parecía hundido durante los años que duró el infierno fuera de Primera. De eso precisamente se quejan los colectivos: de ser «tratados ahora como delincuentes» mediante estrictos controles justo cuando el club ha regresado al fútbol de élite.

Así lo aseguraron en el manifiesto leído ante las puertas de Abanca, en el que denuncian el agravio que sufren por parte de la directiva. Definen la situación actual como un momento «tan histórico como cualquier partido decisivo», advirtiendo de que las nuevas medidas atentan de forma directa contra la identidad de todo el deportivismo.

Los colectivos denuncian que la directiva pretende arrebatarles su futuro «imponiendo de manera unilateral unas condiciones abusivas para un sector donde hay niñas, abuelos, jóvenes, padres y madres que nunca deberían ser discriminados».

La afición del Deportivo se siente criminalizada

EL DEBATE

Asimismo, el texto incide en el agravio comparativo y la discriminación que sufre este sector del estadio, ya que las restricciones de acceso y la prohibición de ceder el carné a familiares o amigos no se aplican a ninguna otra grada de Riazor.

El documento concluye que esta estrategia de la directiva es «una falta de respeto sin ningún tipo de justificación y precedente en la historia» y exige al club que «escuche al deportivismo y muestre voluntad de rectificación para evitar que esta situación provocada única y exclusivamente por ellos se prolongue más». El mensaje final fue claro. Al igual que no claudicaron a la hora de alentar al club durante su calvario fuera de Primera, tampoco lo van a hacer ahora ante las imposiciones de la directiva.

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