Fuegos artificiales durante el espectáculo ‘Fuegos del Apóstol por el Día de Galicia, en Santiago de Compostela
Las cinco experiencias que solo puedes vivir durante las fiestas del Apóstol en Santiago de Compostela
Las fiestas del Apóstol transforman por completo la capital gallega durante varios días
Mientras miles de peregrinos continúan llegando cada día a Santiago de Compostela tras recorrer alguno de las rutas jacobeas, hay otro fenómeno que se repite cada final de julio y que explica por qué la capital de Galicia multiplica su población. No todos los visitantes llegan con una mochila a la espalda ni con la credencial del peregrino en el bolsillo. Muchos lo hacen atraídos por unas fiestas que, año tras año, sitúan a la ciudad entre los grandes referentes del verano español. Son las fiestas del Apóstol Santiago, una celebración que cada año cambia por completo el pulso de la capital gallega.
Hasta el 31 de julio, las calles y plazas de la ciudad se llenan de conciertos, espectáculos, tradición y actividades para todos los públicos. Durante cerca de dos semanas, Santiago deja de ser únicamente el destino final del Camino para convertirse en uno de los grandes escenarios culturales del verano en España.
Una ciudad que cambia por completo
El mayor atractivo de las fiestas del Apóstol no reside en un único acto, sino en la capacidad que tiene Santiago para reinventarse durante toda una semana. Desde primeras horas de la mañana hasta la noche, la ciudad ofrece actividades para todos los públicos. Hay espectáculos infantiles, pasacalles, teatro, música tradicional gallega, exposiciones, mercados, actuaciones de artistas nacionales e internacionales y propuestas culturales repartidas por plazas, parques y barrios.
A diferencia de otros grandes eventos estivales, aquí el escenario principal no es un recinto cerrado, sino la propia ciudad. Pasear por la Plaza da Quintana, atravesar la Rúa del Villar o llegar hasta el Obradoiro significa encontrarse con músicos, artistas, visitantes y peregrinos compartiendo un mismo espacio. La mezcla entre la solemnidad de la Catedral y el ambiente festivo de sus calles es una de las señas de identidad de estas celebraciones.
Este año, además, las fiestas recuperan uno de los espectáculos más esperados. La fachada del Pazo de Raxoi volverá a convertirse en un gran lienzo para un montaje audiovisual que no se celebraba desde antes de la pandemia y que acompañará durante tres noches la programación del Apóstol.
Pero si hay un instante capaz de resumir la magnitud de las fiestas del Apóstol es el espectáculo de fuegos artificiales de la noche del 24 al 25 de julio. Miles de personas se concentran cada año en la plaza del Obradoiro y en los alrededores de la Catedral para contemplar uno de los espectáculos pirotécnicos más esperados de Galicia y que volverá a dispararse de forma simultánea desde la Alameda, la Cidade da Cultura y el parque de Carlomagno.
El Botafumeiro es uno de los grandes atractivos de esta festividad
Para quienes acuden por primera vez, resulta difícil olvidar la imagen del Obradoiro completamente lleno mientras el cielo de Santiago se ilumina sobre uno de los monumentos más emblemáticos de España. El 31 de julio habrá un segundo espectáculo que servirá de despedida de las fiestas.
Otra de las razones es ver ‘volar’ el Botafumeiro, una tradición que sigue emocionando. Las fiestas alcanzan su momento más solemne el 25 de julio con la celebración de la misa en honor al Apóstol y la tradicional Ofrenda Nacional. Es también una de las jornadas en las que el Botafumeiro suele convertirse en protagonista. Suspendido por gruesas cuerdas y manejado por los conocidos como tiraboleiros, el incensario atraviesa el crucero de la Catedral a gran velocidad ante la mirada de miles de personas.
Experiencias menos solemnes
Mas allá de los actos religiosos, las fiestas del Apóstol han consolidados una programación cultural que convierte durante varios días a Santiago en un auténtico escenario al aire libre con conciertos gratuitos, música tradicional gallega, espectáculos de danza y teatro, cine al aire libre, actividades familiares y numerosas propuestas que llenan de ambiente cada rincón del casco histórico.
La convivencia entre peregrinos recién llegados, vecinos, turistas y estudiantes crea una atmósfera cosmopolita que convierte cada rincón del centro histórico en un punto de encuentro.
Y como no podía ser de otra manera, estas fiestas es una oportunidad para descubrir la mejor gastronomía gallega y disfrutar de algunos de los productos más representativos de Galicia. Pulpo á feira, empanada, mariscos, pimientos de Padrón, quesos artesanos o la tradicional tarta de Santiago. Muchos visitantes aprovechan además para recorrer el Mercado de Abastos.
Para millones de personas, Santiago de Compostela seguirá siendo el destino que pone fin a una experiencia única como es el Camino de Santiago. Sin embargo, quienes la visitan durante las fiestas del Apóstol descubren una ciudad diferente, vibrante y llena de vida.