Catedral de Santiago
El eclipse que aterrorizó a Galicia: la procesión que organizó la Catedral de Santiago para evitar una «tempestad»
Un insólito ritual para frenar un eclipse que creían mortal
El eclipse total de Sol que podrá contemplarse el próximo 12 de agosto en buena parte de España ha despertado una enorme expectación. Sin embargo, hace más de tres siglos este fenómeno astronómico no se esperaba con ilusión, sino con auténtico miedo.
En Galicia, un eclipse parcial llegó a provocar tal alarma que la Catedral de Santiago organizó una solemne procesión para intentar evitar las desgracias que, según las creencias de la época, estaban a punto de llegar. La historia acaba de salir a la luz gracias a unos documentos conservados por el Archivo-Biblioteca de la Catedral de Santiago y difundidos en el último número de la publicación Galicia Histórica. En ellos se recoge cómo el cabildo compostelano preparó una respuesta extraordinaria ante el eclipse solar previsto para el 12 de julio de 1684.
Así se vivió el eclipse hace tres siglos
Los escritos reflejan el profundo temor que despertaba este fenómeno entre las autoridades eclesiásticas. En las actas se advertía de la llegada de una «tempestad», tal y como aparece escrita en los documentos originales, que podía desencadenar un periodo de malas cosechas, la muerte de animales y otros infortunios para la población. Para intentar impedir que aquellos presagios se cumplieran, el cabildo acordó celebrar una procesión solemne por el interior de la Catedral y el claustro. Además de pedir protección frente a las supuestas consecuencias del eclipse, las plegarias también solicitaban la salvaguarda de la Iglesia, la erradicación de las herejías y la conversión de los considerados infieles.
Aunque hoy pueda parecer una reacción sorprendente, en aquella época la astronomía convivía con numerosas creencias astrológicas. Durante el Renacimiento habían aumentado los estudios científicos sobre el cielo, especialmente bajo el reinado de Felipe II, pero seguían siendo habituales las interpretaciones que atribuían a los eclipses un significado sobrenatural.
Uno de los astrónomos de la época, el aragonés Pedro Barrada de Oliveros y Vela, calculó con notable precisión que el eclipse tendría lugar el 12 de julio de 1684 a las 14:37 horas. Sus previsiones resultaron correctas. Los registros actuales de la NASA confirman que aquel día el eclipse fue total en zonas del Algarve portugués, Huelva y Cádiz, mientras que en Santiago de Compostela y otras partes de Galicia se observó de forma parcial. A esas predicciones científicas se sumaban interpretaciones astrológicas como la del matemático y fraile Leonardo Ferrer, catedrático de la Universidad de Valencia, que calificó el eclipse de naturaleza «mortífera» por producirse bajo el signo de Cáncer y la influencia de Saturno, recomendando la oración como mejor protección.
Más de tres siglos después, el contexto no puede ser más distinto. El eclipse del próximo 12 de agosto no se afronta con miedo, sino con ilusión. Frente a las procesiones de 1684 para evitar una supuesta «tempestad», Galicia ultima un completo programa de observaciones, actividades científicas y propuestas turísticas para convertir este acontecimiento astronómico en una celebración abierta al público.