chiringuito Los Pinares

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«Los camareros no son ni tus ligues ni tus criados»: Un chiringuito gallego se planta ante la mala educación

El establecimiento ha lanzado un duro mensaje en sus redes sociales a raíz de una experiencia con un cliente

Llega el verano y las terrazas y los chiringuitos son uno de los lugares favoritos de los españoles y turistas para pasar las tardes. El Chiringuito Los Pinares, situado en la playa de Cabañas, ha lanzado un contundente mensaje en redes sociales para denunciar algunos de los comportamientos que, según asegura, siguen sufriendo a diario los trabajadores de la hostelería. A través de una publicación en sus redes sociales, el establecimiento hace un llamamiento al respeto hacia los camareros y critica actitudes que considera normalizadas, como silbar para llamar al personal, golpear la mesa o utilizar expresiones despectivas.

El crítico mensaje está ilustrado con una captura de pantalla de un cliente que parece enfadado porque el restaurante no conteste inmediatamente a su mensaje de Whatsapp. Concretamente, la persona estaba realizando una reserva en la que pedía poder acudir con su perro.

La publicación comienza cuestionando una frase habitual en algunos bares y restaurantes: «Guapa, tráeme la dolorosa», frase usada en ciertos ambientes para pedir la cuenta. «Hay frases que ya huelen a fritanga rancia», afirma el texto publicado en Instagram, que rechaza también el uso del clásico «ts ts» para reclamar la atención de un camarero o los golpes sobre la mesa «como si estuvieras pidiendo sardinas en una lonja».

El establecimiento recuerda que quienes trabajan sirviendo mesas merecen el mismo trato que cualquier otro profesional. «A ti que vienes a disfrutar, te pedimos una cosa: respeto. Sí, el mismo que tú esperas cuando trabajas, cuando conduces, cuando estás en tu día libre», señala el restaurante. «Los camareros no son tus criados, ni tus ligues, ni tus asistentes personales», añade.

Por otro lado, el chiringuito exige a sus clientes que eviten tocar las bandejas del personal, utilizar apelativos como «bonita» o «chaval» o dirigirse a ellos con órdenes como «venga, corre». «No le pongas nombres si no vas a aprenderte el suyo», añade la publicación.

El texto también hace referencia a la presión que soportan los profesionales del sector durante el servicio. «Aquí el servicio es real, humano, y si algo se cae, no hace falta carcajada. Hace falta empatía», subraya.

«Si tú vienes con buena energía, el equipo lo nota. Y lo multiplica». «Y si vienes con aires de cuñado, igual acabas tomando tu cerveza... descafeinada», añade.

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