Cuntis

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De la tierra al telar: el rescate del oficio artesanal del tejido tradicional gallego

Instituciones, colectivos locales y el sector de la moda suman fuerzas a través de diversos proyectos para recuperar el cultivo y proteger el legado gallego

Galicia es una tierra esculpida por el trabajo de las manos. Su identidad se ha moldeado mediante la paciencia y el esfuerzo de los oficios tradicionales como las palilleras de Camariñas, los oleiros de Buño o los maestros canteros, que esculpieron el granito que define el paisaje de la comunidad autónoma.

A este grupo de artesanos se suman las hilanderas y las tejedoras, quienes desempeñaban un papel fundamental en el rural hasta mediados del siglo XX. El lino representó el motor textil de Galicia, una materia prima esencial en la economía doméstica con la que se autoabastecían las familias y se confeccionaban desde sábanas y mantelerías hasta el ajuar y prendas de vestir.

El lino, uno de los tejidos más sostenibles

Esta labor textil experimentó un profundo declive con la irrupción de los materiales sintéticos y la industrialización masiva. La llegada de la fabricación industrial fue desplazando estas técnicas manuales, relegándolas al olvido y transformándolas en un vestigio del pasado. Hoy apenas sobreviven algunos obradores.

Sin embargo, la búsqueda de tejidos naturales y la apuesta por la sostenibilidad da la posibilidad de rescatar este oficio como una alternativa de futuro, respetuosa con el medio ambiente al ser uno de los tejidos más ecológicos del mundo.

Son muchas las iniciativas que se están llevando a cabo para recuperar el cultivo de esta planta que antaño cubría los campos de Galicia e impulsar este oficio tradicional. Hace tan solo unos meses era la Fundación Adolfo Domínguez y la Xunta de Galicia, con el apoyo de la asociación Legados, las que lanzaron el proyecto Iniciativa gallega por el lino.

De hecho, ya se buscan las vías para recuperar su producción en el campo a gran escala con la colaboración del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM) y otros en Guísamo, Sergude y Monforte de Lemos.

A este movimiento institucional se suman proyectos locales que buscan devolver la vida a estas prácticas en los propios pueblos. La Comunidade Téxtil do Umia (CTU), una asociación que nació en Cuntis con el propósito de investigar y divulgar el patrimonio textil gallego, tiene como objetivos futuros la creación de un centro de investigación y el impulso de la declaración de este patrimonio tradicional como Bien de Interés Cultural (BIC).

Como iniciativas, la antigua rectoral de Estacas, en Cuntis, se convirtió recientemente en el escenario donde se revivió paso a paso todo el proceso artesanal: desde la recolección y el secado, hasta el enriado, el espadado, el rastrillado y el hilado definitivo con los procedimientos y herramientas tradicionales.

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