Galicia relacionada con un popular refrán español

Galicia relacionada con un popular refrán españolTurismo de Santiago

El origen gallego del refrán «Quien fue a Sevilla perdió su silla»

Hace referencia a una pugna de poder entre dos miembros de una misma familia y tiene como escenario principal las tierras gallegas

El refranero español es una de las manifestaciones más ricas del patrimonio oral de nuestra cultura. A través de frases breves, generalmente cargadas de ironía, humor o sentido práctico, se transmite la experiencia acumulada de generaciones.

Muchos de estos refranes han trascendido en el tiempo y a su lugar de origen para convertirse en expresiones universales que usamos sin pensar demasiado en su procedencia. Uno de ellos, comúnmente utilizado cuando alguien pierde algo por haberse ausentado, tiene una conexión con Galicia: «Quien fue a Sevilla perdió su silla»

Nació de un conflicto entre arzobispos

El origen de este refrán se sitúa en tiempos del Rey Enrique IV de Castilla (1454–1474). En el año 1460, el joven Alonso II de Fonseca fue nombrado arzobispo de Santiago de Compostela.

Aunque pertenecía a la nobleza castellana y no gallega, su ascenso estuvo marcado por las tensiones políticas y sociales que atravesaba Galicia en esa época, especialmente en Compostela.

Dado lo complejo del panorama, Alonso II pidió ayuda a su tío, Alonso I de Fonseca, arzobispo de Sevilla. Para estabilizar la situación, ambos acordaron un intercambio temporal de sedes: el tío se trasladó a Santiago para apaciguar los ánimos, mientras que el sobrino ocupó la sede de Sevilla. Sin embargo, cuando la situación se calmó y Alonso I quiso regresar a su puesto original, su sobrino se negó a devolvérselo, aferrándose a la 'silla' hispalense.

Esta resistencia generó un conflicto que solo se resolvió con la intervención papal, el apoyo del Rey y, finalmente, el uso de la fuerza militar. Fue necesario el respaldo del duque de Medina Sidonia y de Beltrán de la Cueva para restablecer el orden, tras lo cual ambos retornaron a sus sedes originales.

Figura clave de la historia compostelana

Alonso II de Fonseca, sin embargo, no se retiró de la escena. Aunque en 1461 debía asumir oficialmente su cargo en Santiago, mantuvo su resistencia desde Sevilla.

En 1462 fue apresado en Vimianzo y tuvo que exiliarse temporalmente. No obstante, finalmente se estableció definitivamente en Compostela, donde ejerció como arzobispo hasta 1507.

Su legado fue significativo. Fue el último arzobispo de Santiago con poder militar y tuvo un papel destacado en las luchas nobiliarias contra los Irmandiños. Bajo su dirección se consolidaron importantes obras como la actual Torre del Reloj de la catedral, así como varios pazos urbanos. Además, completó la demolición del castillo de Rocha Forte, cuyas piedras reutilizó para reconstruir el castillo de Pico Sacro.

Así, más allá de la anécdota que dio lugar al refrán, la figura de Alonso II de Fonseca quedó marcada como una de las más influyentes del siglo XV en Galicia, entre el poder religioso, la política nobiliaria y el legado arquitectónico que aún se conserva.

Curiosamente, si nos ceñimos al hecho histórico, quien realmente 'perdió la silla' fue quien se quedó en Sevilla (el sobrino), y no quien fue a ella. Por ello, algunos defienden que la versión más fiel a la historia sería 'Quien se fue de Sevilla, perdió su silla'.

Sea como fuere, esta anécdota entre Compostela y Sevilla ha dado lugar a una de las expresiones más populares del castellano.

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