Adolfo Molina

Adolfo MolinaSamira Ouf

Adolfo Molina, Delegado de Gobierno de la Junta de Andalucía en Córdoba

«Aquí hay estabilidad política e institucional»

Nuevos presupuestos y un año electoral por delante: Adolfo Molina reflexiona con La Voz de Córdoba sobre lo conseguido y lo que está por venir

Es muy de agradecer que todo un delegado de Gobierno busque rápidamente un hueco en la agenda para atender a los medios. Esa facilidad se valora sobre todo cuando, con quienes tienen menos responsabilidades y un reloj inteligente que avisa con mucha menos frecuencia, solo se encuentran trabas a la hora de estipular una entrevista o sencillamente tomarles alguna declaración.

Porque a Adolfo Molina Rascón (Cabra, Córdoba, 1975) no para de vibrarle el reloj durante la conversación y también después, cuando con toda amabilidad enseña parte de las nuevas instalaciones del remozado edificio de los antiguos juzgados. Una remodelación finalizada pero aún no inaugurada oficialmente, que ya acoge a varias delegaciones, a unos 500 funcionarios y a las ruedas de prensa que se agendan desde hace algo más de un mes.

La intención de este encuentro era detenernos en los presupuestos autonómicos recién aprobados («No todos lo hacen en tiempo y forma») pero, como está acabando 2025, es un momento bueno para mirar algo hacia atrás y anticipar lo que nos traerá el próximo: un año electoral, con todo lo que ello supone.

Molina es un egabrense con cierta flema británica, tanto en el talante como en el vestir. En tiempos polarizados, algo chabacanos y cargados de ruido, esa manera de ser es un valor significativo. Su accesibilidad suma en el perfil. Y no solo es personal: si hay un mensaje constante que sobrevuela en la charla es que desde la Junta se está con la gente, se la escucha y atiende. Seguramente habrá quien no lo vea así. Bueno, la uniformidad sería algo impropio de una Andalucía rica en matices, acentos y paisajes. Y esa tierra abundante en talantes sí que parece que se ha sabido acoger desde el gobierno regional, sin andaluces de primera y de segunda.

Adolfo Molina, desde la terraza de su nuevo despacho

Adolfo Molina, desde la terraza de su nuevo despachoSamira Ouf

- Estamos en un edificio remozado. Entiendo que todavía se está haciendo al entorno, ¿no?

- Es fácil hacerse, porque llevamos mucho tiempo esperando poder darle uso a este nuevo edificio de la Plaza de la Constitución. Viene a conformar, junto con el otro edificio de la Junta - el conocido como «los ministerios»- y la Subdelegación del Gobierno, un centro administrativo de la ciudad donde se presta servicio a los cordobeses con más calidad y comodidad. A mí me ha ilusionado mucho llegar a estas instalaciones después de recuperar un edificio magnífico, que eran los antiguos juzgados y la Audiencia, abandonado durante ocho años desde la apertura de la Ciudad de la Justicia. Esa marcha de funcionarios afectó también al barrio y ahora se le ha devuelto la vida. Uniendo dos edificios que no estaban conectados hoy trabajan aquí más de quinientas personas entre la Delegación del Gobierno, Hacienda y Economía, la Agencia Tributaria y Empleo. Hemos facilitado el acceso de los ciudadanos a la Junta de Andalucía y, además, hemos activado el barrio: las cafeterías están encantadas con el movimiento que se ha generado.

- Esto, además, responde a un plan con el llevan tiempo reubicando servicios.

- Sí, se trataba de optimizar recursos. Existía una gran dispersión de sedes y heredamos decisiones como aquella operación de gobiernos socialistas en la que se vendieron sedes de la Junta a un fondo de inversión para luego alquilárselas, imagino que para tener «cash» en un momento determinado. Eso terminó costando mucho más a los andaluces. Finalmente se revirtió y se recompraron para que volvieran a ser propiedad pública. Dentro de ese plan de ordenación seguimos reorganizando la presencia de la Junta en Córdoba: eliminando alquileres, reduciendo dispersión y suprimiendo dependencias que no eran cómodas ni para los trabajadores ni para los ciudadanos. La gran operación administrativa de Córdoba en mucho tiempo es la que se está llevando a cabo, y el buque insignia es este edificio Plaza de la Constitución: moderno, eficiente, con ahorro energético y del que nos sentimos muy orgullosos.

- Si ustedes llegan a vender edificios públicos a un fondo de inversión, les montan una huelga en dos días, ¿no?

- Seguro, no tengo la menor duda. Pero eran cosas que se hacían en Andalucía y que terminaron pasando factura. Por eso creo que se pudo producir el cambio de gobierno en 2018. Vender edificios de la Junta a un fondo de inversión para luego alquilarlos pagando mucho más dinero del contribuyente fue una decisión difícil de entender.

- ¿Qué ahorro supone al contribuyente esta reordenación?

- No tengo ahora mismo el dato final, pero es evidente que todo esto busca optimizar recursos. Tener un edificio como este, con la calidad estructural que tiene, abandonado durante años, no se podía permitir. Recuperarlo permite eliminar alquileres y aprovechar patrimonio público. Incluso en algunos casos el planteamiento es vender inmuebles. Por ejemplo, el edificio de la Delegación de Empleo en la calle Manríquez, en plena Judería. Estamos en conversaciones con la Universidad para que lo use un tiempo, pero la idea es venderlo porque no tenía sentido como dependencia pública y generaba incomodidad a quien tenía que hacer gestiones de empleo. Su venta generará ingresos para las arcas públicas: dinero de todos.

Adolfo Molina durante la entrevista

Adolfo Molina durante la entrevistaSamira Ouf

- Del ahorro pasamos a la inversión. Córdoba lidera la inversión por habitante en los presupuestos para 2026. ¿Era una deuda histórica, algo peleado, o sencillamente tocaba?

- A todos nos gusta aparecer los primeros, pero los presupuestos de la Junta en estos años han sido muy equilibrados entre las provincias. Córdoba suele rondar el 10 % que representa dentro de Andalucía. Es cierto que este año hay una subida importante de la inversión, entre otros motivos por los 100 millones de euros ya consignados para la Base Logística del Ejército, que es el gran proyecto tractor de la provincia. Eso nos lleva a un récord de 523 millones de euros de inversión para Córdoba —aquí no contamos personal, solo el anexo de inversiones—. A los 100 millones de la Base se suman, por ejemplo, los 4,6 millones para el proyecto singular formativo y los 4 millones para urbanizar el polígono de La Rinconada. En total, unos fondos que nos sitúan a la cabeza en inversión por habitante: 678,85 euros por persona.

- Hablemos de ejecución. ¿Está satisfecho con cómo ha ido el año?

- Aún no tengo el dato cerrado, pero sí hay algo evidente: se ve ladrillo, edificios, realidades. Durante años tuvimos presupuestos que se quedaban en la maqueta. Recuerdo cómo la reforma del Palacio de Congresos aparecía año tras año y nunca se hacía realidad; hoy la reforma existe y supone una oportunidad de negocio para Córdoba.

El edificio de consultas externas de Materno-Infantil se llevaba décadas esperando; estaba en el plan director del Reina Sofía en los noventa y hoy estamos terminando de equiparlo para poder inaugurarlo, espero que en el primer trimestre del próximo año. Lo mismo en centros de salud: Montoro, otros en la capital, Villanueva de Córdoba, Bujalance… En estos presupuestos hay 40 millones de euros para la sanidad en Córdoba.

Son los presupuestos más sociales: dos de cada tres euros se destinan a sanidad, educación y dependencia, y un tercio íntegro para la sanidad pública andaluza.

- ¿Cuál es la mayor urgencia de la provincia ahora mismo: la electricidad o el agua?

- Ambas. A veces los ciudadanos no perciben la gravedad, pero las dos cuestiones son importantes y afectan sobre todo al Norte, zona clave también en la lucha contra la despoblación.

En materia eléctrica llevamos tiempo denunciando que el Norte no tiene capacidad eléctrica. He recibido empresas que han venido a esta Delegación a decirme literalmente que no se pueden instalar porque no hay capacidad eléctrica y tienen que irse a otro sitio. Lo hemos trabajado en varias planificaciones: primero dijeron que sí, luego apareció un documento que reconocía la necesidad pero lo posponía para después de 2030. Dijimos que no podíamos esperar. Vinieron responsables del Gobierno, incluida la vicepresidenta, que anunció en la reciente Feria del Jamón de Villanueva que todo se haría y con 100 millones de euros, pero eso no está aún en ningún papel. Ojalá aparezca; es urgente para no lastrar el futuro de la provincia.

Con el agua pasa algo parecido. 80.000 vecinos estuvieron un año entero sin agua potable. Como ha llovido, parece que se olvida. Pero no podemos repetir el error de paralizar la red secundaria de La Colada cuando llovió. Ese error nos llevó a un año sin agua potable. Ahora queremos invertir 9 millones de euros —ya licitados y adjudicados, con la empresa esperando— para robustecer la conexión de emergencia que ejecutó la Confederación, y han dicho que no, cuando ya estaba todo preparado. No lo entendemos.

Adolfo Molina

Adolfo MolinaSamira Ouf

- La Confederación del Guadalquivir ha sido protagonista esta semana por la canalización de arroyos en la ciudad. La del Guadiana se plantea como obstáculo en La Colada. ¿Las confederaciones son organismos de cuenca o un muro político?

- La Junta de Andalucía no tiene la competencia del agua en la provincia de Córdoba: la tienen las confederaciones del Guadalquivir y del Guadiana. En otras provincias sí tenemos competencia, pero aquí —al ser cuencas que salen de Andalucía— es competencia del Estado.

Lo que debería haber en esos organismos son criterios técnicos, y hemos trabajado siempre sobre ellos. El proyecto de La Colada estuvo en exposición pública y hubo muchas ocasiones para que la Confederación dijera que no estaba bien planteado. No dijeron nada. Y, de pronto, la negativa aparece sin un argumento técnico; yo he llegado a hablar de soberbia: «yo hice una conexión, esto funciona y no quiero que ustedes digan ahora que no estaba bien hecho».

Recuerdo algunos de los momentos más tensos que hemos vivido: una reunión con alcaldes de la zona, con lágrimas en los ojos, porque se rompieron los generadores, no se bombeaba agua y había municipios sin suministro. A día de hoy seguimos con generadores. Ahora no hace falta bombear porque Sierra Boyera tiene agua, pero si volviera la sequía, tendríamos el mismo problema. No es sostenible funcionar a base de gasóleo, con el gasto que supone.

- La del Guadiana llegó incluso a reprochar el dinero empleado de Diputación y Junta. Algo inaudito.

- Sí, sí. Inaudito, cuando además utilizan como argumento el medio ambiente. Oiga, si soy yo quien tiene la competencia de medio ambiente y quien ve que esa actuación hace falta; si soy yo quien ha pasado todo el procedimiento para hacer un gasto de 9 millones de euros por parte del Gobierno andaluz. Eso tiene que pasar muchos filtros y autorizaciones y todo se ha hecho bien; ha sido un proyecto que ha tardado en tenerse, para que ahora digan que no.

Aun así, no tiramos la toalla. Vamos a presentar un modificado de la obra, aceptando sus condiciones, para poder ejecutarla y cumplir con nuestra obligación. Queremos que nos dejen ayudar a la gente. Y vamos a seguir reclamando la conexión de Sierra Boyera con Puente Nuevo. Los pantanos se construyen para prever sequías; si no están conectados, son piscinas gigantes en mitad del campo. Queremos llegar a la próxima sequía —porque vendrá, esto es cíclico— con las obras hechas.

Eso mismo estamos haciendo con infraestructuras de depuración. Desde 2010 se cobra un canon del agua, pero no se hacían las obras. Ahora sí. Esta semana visité la depuradora de La Granjuela, ya en pruebas; antes el agua se vertía sin depurar y generaba contaminación. Con un sistema novedoso por capas está saliendo totalmente transparente. Se está haciendo un esfuerzo muy importante en infraestructuras hidráulicas y hay que seguir haciéndolo, llueva o no llueva.

Adolfo Molina, durante la entrevista

Adolfo Molina, durante la entrevistaSamira Ouf

- ¿Qué destaca de los presupuestos en materia de agua para el próximo ejercicio?

- El agua sigue siendo una prioridad. Queremos ser líderes en agua regenerada para usar en el campo y para riego. Las cooperativas y asociaciones agrarias —Asaja, Coag, UPA— nos trasladan la necesidad de más riego, y Córdoba tiene margen para crecer en regadío, una fuente de riqueza.

En estos presupuestos hay 27,5 millones de euros para infraestructuras hidráulicas: depuradoras de Rute, La Carlota, La Rambla, Montalbán, Santa Eufemia, Almodóvar del Río, Pozoblanco… Además, el mayor montante de los presupuestos va al sector primario: 160 millones de euros para agricultura y ganadería, la principal industria de Córdoba, que bate récords de exportación año tras año.

- ¿Y la industria?

- Córdoba vive un momento dulce de reindustrialización sostenible. Están llegando industrias y el alcalde está haciendo un trabajo muy bueno para atraerlas, con la Base como proyecto tractor y generador de empleo. Y al mismo tiempo trabajamos desde la FP adaptando los ciclos a lo que piden las empresas. Con la Base nos reunimos con el Ejército: nos dijeron qué perfiles laborales hará falta, estudiamos qué ciclos eran compatibles y hoy esa formación ya se ofrece en centros de la provincia.

También lo hacemos con empresas que necesitan mano de obra cualificada: les ofrecemos adaptación de la FP porque queremos que quien quiera vivir en Córdoba o en la provincia pueda hacerlo, tenga empleo, un proyecto de vida y un trabajo de calidad en su propio pueblo o en la capital.

- Con los números en la mano, los gobiernos de Juanma Moreno son los que más han venido invirtiendo en sanidad. Sin embargo, la percepción ciudadana sigue siendo crítica. ¿Qué está pasando?

- Ningún gobierno ha invertido en la sanidad pública como el de Juanma Moreno. Veníamos de estar a la cola en inversión por habitante y hoy superamos la media por primera vez, y aún más en el presupuesto de 2026, con más de 16.200 millones de euros. Nadie ha invertido tanto, nadie ha contratado tanto personal, nadie ha mejorado tanto las infraestructuras sanitarias.

Pero vivimos un momento en el que, si busca problemas de sanidad en cualquier lugar de España, aparecen en todas las comunidades. Hay una falta de profesionales a nivel nacional y un escenario pospandemia que ha cambiado formas de trabajar y expectativas de los ciudadanos. También se han olvidado imágenes de nuestra sanidad de hace años: camillas en los pasillos, listas de espera insoportables. Eso hoy no se ve.

La atención hospitalaria es de muchísima calidad, con tratamientos que salvan vidas y suponen inversiones tremendas —hablamos de tratamientos de un millón de euros por paciente— que la sanidad pública asume. Tenemos que sentirnos orgullosos de un centro de excelencia como Reina Sofía, referencia nacional en trasplantes.

Adolfo Molina, durante la entrevista

Adolfo Molina, durante la entrevistaSamira Ouf

Reconozco que el problema ha estado sobre todo en el acceso a la atención primaria, en la cita del centro de salud. Se está trabajando en ello. Cada vez que hay una baja se oferta la plaza, pero también hay profesionales que no quieren ir a municipios pequeños y hay que incentivarles. Siempre habrá mejoras pendientes, nunca será perfecto, pero se está avanzando. Y desde luego no tenemos peor sanidad que antes: tenemos más inversión, más profesionales y mejores equipamientos. Lo defiendo a capa y espada.

- ¿No cambiaría nada de la gestión sanitaria?

-La gestión responde a un contexto diferente. Para aumentar profesionales hemos abierto Facultades de Medicina en Almería, Jaén y Huelva, que antes no existían, para sustituir plantillas que se jubilan. También necesitamos que el Gobierno de España acompañe con más plazas MIR.

Y una reflexión personal: hemos convertido Medicina en una carrera para quien tiene un diez. Seguro que hay mucha gente con vocación que querría mejorar la vida de los demás en cualquier rincón de Andalucía y no ha podido acceder. Necesitamos más plazas para dar respuesta a esas vocaciones, en un contexto en el que la pandemia ha cambiado muchas cosas.

- Otro tema sensible es la dependencia ¿Ha mejorado realmente el sistema y va a aumentar la inversión?

- Estamos en el mejor momento de la historia del sistema andaluz de dependencia en cuanto a cobertura: más prestaciones que nunca y más personas atendidas que nunca. Pero no tenemos la misma financiación que otras comunidades. Debería ser 50 % Junta y 50 % Estado; aquí estamos poniendo en torno al 71 %. En el País Vasco sí pagan al 50-50. Exijo al Gobierno de España que pase del 29 % actual al 50 % y trate a los andaluces igual que a los vascos.

Gracias a la buena sanidad tenemos una sociedad más envejecida, lo cual es positivo, pero exige un sistema en el que siempre habrá lista de espera. Sin embargo, hoy tenemos la mitad de días de espera que con gobiernos socialistas. Entiendo la frustración de quien aún espera, pero se está avanzando. Nos encontramos un sistema roto: hasta seis aplicativos inconexos, expedientes en un limbo administrativo, muchos de ellos en cajones sin tramitar. Hoy se está haciendo un esfuerzo enorme con recursos propios y sin la financiación estatal que correspondería.

Y puedo decir, con datos actualizados, que hay una mejora significativa: a 31 de octubre Córdoba registra casi 2.000 beneficiarios más que en septiembre y 3.039 prestaciones adicionales reconocidas. Esto se debe en gran medida al decreto de simplificación aprobado el año pasado, que unificó los procesos y redujo la tramitación a un único acto para agilizar el acceso al sistema. También se ha reducido el tiempo de espera para la valoración: a finales de octubre era de 559 días y ahora es de 534, 25 días menos. Esta mejora responde tanto a la simplificación burocrática como a las medidas incorporadas para acelerar procedimientos.

- Esta semana se reunieron para hablar de los presupuestos con Construcor. ¿Qué destacaría de los mismos en materia de vivienda?

- La vivienda es una de las grandes preocupaciones de la sociedad, también de los cordobeses. Vamos a destinar más de 20 millones de euros para construcción de viviendas dirigidas al alquiler social, en edificios energéticamente eficientes, repartidas por la provincia: Aguilar, Baena, Cabra, Dos Torres, El Viso, Fuente Carreteros, Fuente Palmera, Hinojosa del Duque, La Carlota, Montoro, Nueva Carteya, Posadas, Villanueva del Duque…

También incluye la rehabilitación del Parque Figueroa o la reurbanización y rehabilitación de 90 viviendas en Puente Genil, en zonas más deprimidas.

En carreteras vamos a hacer un despliegue muy importante: 17,5 millones de euros para renovar firmes de vías de titularidad autonómica repartidas por toda la provincia: A-318, A-431, A-331…

Seguimos trabajando en la Ronda Norte, proyecto de ciudad con 9 millones de euros en estos presupuestos. Además, esta semana he visitado la última carretera que quedaba en Andalucía en zahorra —está en Córdoba, entre Valsequillo y Monterrubio de la Serena—, y ahora se va a asfaltar. Los vecinos están encantados.

- Determinados sectores y partidos están poniendo palos en la rueda a la Ronda Norte. ¿Qué ocurre?

- Curiosamente, quienes ahora la rechazan son quienes la vendieron en su momento. Recuerdo que era Rosa Aguilar quien explicaba la necesidad de la Ronda Norte para cerrar la ronda que tienen todas las ciudades. Ahora que empezamos, tras tanto tiempo, con 30 millones de inversión en la primera fase —y 9 millones este año—, de pronto ya no la quieren.

Es una infraestructura de ciudad que mejora la calidad de vida de los vecinos, especialmente de los que viven en la zona. Aparta la vía de la puerta de sus casas; tendrán una vía de servicio más próxima y, más lejos, una calzada con más capacidad y amable ,no una autopista.

Hemos hablado con los vecinos, yo he estado en reuniones, se les ha atendido en muchas ocasiones y ha habido consenso. Trabajamos muy bien con el Ayuntamiento y además, la Ronda se integra en una zona ya en uso como el parque del Canal, siempre lleno de gente haciendo deporte.

Quienes la prometieron con una burrada de millones y de empleo —invito a mirar la hemeroteca— ahora dicen que no la quieren. Nuestro empeño es seguir adelante, respetando los restos encontrados y las indicaciones de Cultura, y seguir modernizando la ciudad.

Adolfo Molina, visto por Samira Ouf

Adolfo Molina, visto por Samira Ouf

- La última pregunta se la hago también como presidente provincial del PP. En el reciente congreso vuelven a destacar que son el partido que más escucha a la gente ¿Qué les preocupa a los andaluces en este momento y cómo afrontan el próximo año con las elecciones en el horizonte?

- Será un año de intensidad electoral. Tendremos elecciones autonómicas porque el presidente Juanma Moreno quiere agotar la legislatura, en torno a la primavera de 2026.

Lo que vamos a explicar es que, con todas las dificultades pendientes, Andalucía ha avanzado. Se ha convertido en una isla de estabilidad y tranquilidad frente al ruido, los bulos y el fango que vemos en la política nacional, en ese afán de levantar muros en lugar de tender puentes.

Aquí hay estabilidad política e institucional. Tener presupuestos parece una obviedad, pero no lo es: aquí los tenemos todos los años, en tiempo y forma, y eso da estabilidad, tranquilidad y credibilidad a quien quiere invertir en Andalucía. Eso no se da en otros sitios.

Aquí se bajan impuestos —y ya van siete— y, aun así, se recauda más. Con esa mayor recaudación se invierte en sanidad, educación y dependencia. Hay diálogo social y paz social: se escucha a empresarios y a sindicatos.

Estamos avanzando en simplificación burocrática y eso ha generado un ecosistema en el que Andalucía crece en empleo, en autónomos, en empresas que llegan, en oportunidades, en sanidad, en condiciones de colegios e institutos con planes de confort térmico. Córdoba es un ejemplo: están llegando industrias y proyectos de futuro.

Creo que eso hay que cuidarlo y mantenerlo, y se mantiene con una mayoría estable. Eso es lo que necesitamos para seguir haciendo cosas y trabajando por la gente, escuchándola. En Córdoba, lo que dicen las urnas en las últimas elecciones es que el Partido Popular es donde más ciudadanos se sienten reflejados: ahí están los treinta y tantos alcaldes, el gobierno de la Diputación, la Junta y la amplia mayoría de José María Bellido en la capital.

Son gobiernos sensatos, estables, sin ocurrencias, que trabajan día a día para resolver problemas. Algunos se solucionan rápido, otros a medio o largo plazo y, cuando algo no se puede resolver, lo más honesto es decirlo. Hay asuntos que no tienen solución, pero se trabaja, se explica y se es transparente.

Eso es lo que nos jugaremos el próximo año: si seguimos avanzando o volvemos atrás. Creo que hoy los ciudadanos valoran un gobierno que responde a sus problemas con honestidad y con una entrega total.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas