Mariano Rajoy, durante la presentación en Córdoba de su nuevo libro

Mariano Rajoy, durante la presentación en Córdoba de su nuevo libroSamira Ouf

Mariano Rajoy: «La política necesita gente que no necesite de la política»

El expresidente del Gobierno presenta en Córdoba su libro «El arte de gobernar» ante un repleto Salón Liceo del Real Círculo de la Amistad

«Hace muchos años que no asistía yo a un acto como este». El expresidente del Gobierno español Mariano Rajoy presentó anoche su nuevo libro ‘El arte de gobernar’ en el Salón Liceo del Real Círculo de la Amistad de Córdoba con el aforo lleno (unas 600 personas) y el patio central habilitado con una pantalla para los que llegaron algo más tarde. La expectación iba más allá de lo meramente literario: con Ábalos recién depositado en Soto del Real se hacía inevitable preguntarle a Rajoy por la situación. Pero el expresidente esquivó a la prensa, no hizo declaraciones y se dirigió directamente al salón para hablar de su libro. De hecho en la disertación no nombró a ningún cargo del Gobierno («Yo no me refiero a nadie») aunque sí abordó elegantemente la situación actual con toda la retranca gallega que le caracteriza.

El presiente del Real Círculo de la Amistad, Nicolas de Bari Millán, definió al invitado como alguien querido y respetado. «Don Mariano Rajoy ha sido un presidente y un político muy presente, muy respetado, y creo que hablo en nombre de una gran mayoría, que ha dejado una lección de respeto institucional y de honestidad. Yo añadiría que de un profundo sentido democrático», destacando tanto su manera de llegar al Gobierno «tan modélica como una salida ejemplar que ha quedado para la historia, porque respetó escrupulosamente las reglas de la democracia».

Entre el público, además de socios del Círculo, se encontraban el delegado del Gobierno andaluz, Adolfo Molina, el presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes, y los concejales Daniel García Ibarrola y Eva Contador.

Un libro «de sabiduría»

Manuel Pimentel, editor de Almuzara, fue segundo en intervenir y convirtió la presentación en un elogio a Córdoba y a la figura de Rajoy. Explicó que la convocatoria se llenó «a las pocas horas» porque «los buenos libros siempre están de moda» y porque «Mariano suscita cariño y admiración y la gente quiere demostrárselo». Pimentel situó El arte de gobernar en la tradición cordobesa de los grandes pensadores y de la sabiduría expresada en sentencias breves: «Este libro está hecho de aforismos, igual que la sabiduría de Córdoba: frases contundentes con aroma y fuerza». También deslizó una reflexión celebrada por el público: «Al poder se acerca el temor y la adulación; el gobernante sabio distingue entre lo uno y lo otro. Solo cuando se pierde el poder se cosecha la verdad de lo sembrado». Y remató con una imagen que resumió el ambiente: «Quizá alguno ha venido a escuchar a un gran político que ha escrito un libro… y se va a sorprender al encontrarse con un gran libro escrito por un gran político». Se daba la circunstancia, y así la destacó Pimentel, de que Córdoba es la segunda plaza para la presentación del libro tras la celebrada el pasado miércoles en Madrid, algo decidido personalmente por el expresidente.

Reflexiones y sugerencias tras una larga trayectoria

Rajoy situó el origen del libro en sus casi cuarenta años de vida política, catorce de ellos en el Consejo de Ministros. Diecisiete capítulos y un decálogo final en los que fija su mirada sobre la democracia, la Constitución, la economía o las llamadas «nuevas cuestiones»: redes sociales, digitalización, inmigración. «Todo lo que aquí se cuenta es mío», advirtió, como reflejo de su manera de ser y de ver la vida.

Una parte central de su discurso giró en torno a la calidad democrática y la independencia de la Justicia. La democracia, defendió, es «el mejor sistema para ordenar la convivencia» porque se sustenta en el pluralismo, los derechos y libertades, el Estado de derecho y la separación de poderes. Alertó de quienes reducen la democracia a votar y, a partir de ahí, consideran que pueden hacer «lo que estimen oportuno». Reivindicó el control del Gobierno por el Parlamento y los jueces y advirtió de que cuestionar de forma sistemática al poder judicial hace que «la democracia retroceda».

Manuel Pimentel, Nicolás de Bari Millán y Mariano Rajoy

Manuel Pimentel, Nicolás de Bari Millán y Mariano RajoySamira Ouf

El Parlamento, añadió, es condición de posibilidad de la democracia y no puede someterse por completo «a los designios del gobierno de turno». En este punto cargó contra la ausencia de Presupuestos Generales del Estado, recordando que cualquier Ejecutivo tiene la obligación de presentarlos y que, en las democracias consolidadas, «cuando el gobierno no es capaz de aprobar los presupuestos, dimite y se convocan elecciones».

También dedicó un apartado a la Corona, a la que presenta en el libro como el mejor símbolo de la unidad y permanencia del Estado. Recordó el papel de Juan Carlos I en la Transición y la integración europea y elogió la «serenidad» y «madurez» de Felipe VI, que, sostuvo, permite a los españoles estar «tranquilos, a pesar de lo que estamos viendo».

El otro gran bloque estuvo dedicado al populismo y a la economía. Del populismo dijo que es uno de los retos más serios para las democracias liberales, capaz de adoptar rostros muy distintos —«puede ser de extrema izquierda, de extrema derecha, de extrema nada y siempre de extrema estupidez»— pero con un mismo peligro de fondo: el desafío a la ley y al Estado de derecho. Frente a los extremismos, defendió que no se les combate con más extremismo, sino «siendo demócrata», respetando la Constitución y gobernando «para todos» y no para súbditos.

El Salón Liceo se llenó de público en la presentación

El Salón Liceo se llenó de público en la presentaciónSamira Ouf

Las decisiones que hubo que tomar

Sobre la economía, Rajoy recordó las medidas más duras de su mandato: recorte de gasto, subida de impuestos y nacionalización de parte del sistema financiero. Admitió que nada de eso figuraba en su programa, pero lo presentó como la única forma de evitar «renunciar a todo». De ahí extrajo algunas de sus máximas liberales: la mejor política económica es la que crea empleo de calidad; el objetivo no es «hacer pobres a los ricos, sino hacer ricos a los pobres»; el Estado no es un buen empresario y no se puede vivir «gastando lo que no se tiene».

Llamó la atención que, tras defender menos regulación en la economía y criticar los aranceles y el exceso normativo, reclamara una regulación clara de las redes sociales. Se definió como «antirregulación», pero sostuvo que es necesario ordenar el espacio digital igual que se hizo en su día con el mundo analógico. Recordó el papel de cuentas radicadas en Rusia y Venezuela durante el desafío independentista catalán y lamentó que en las redes sociales «valga más la opinión de un energúmeno que la de un premio Nobel».

La parte final de la velada tuvo un tono casi de manual de bolsillo para aspirantes a político. Rajoy insistió en que «es obligación del gobernante unir a su país y gobernar para todos» y dejó una de las frases que da sentido al libro: «La política necesita gente que no necesite de la política». Aconsejó rodearse de colaboradores por su competencia y no por cuotas, escuchar a los funcionarios cualificados, desconfiar de los «profetas del pasado» y no dejarse arrastrar al barro del enfrentamiento. Citó a Ortega para recordar que «toda realidad ignorada prepara su venganza» y defendió que reconocerla exige más carácter que aferrarse a las propias ideas. El humor, concluyó, «relaja a las fieras» y es más eficaz que la agresividad. Y, tras confesar que «ha sido un placer y un honor estar con todos ustedes, son estupendos, y me voy de aquí encantado», se quedó a firmar ejemplares de El arte de gobernar ante una cola que ocupó de nuevo el patio del Círculo.

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