Placas solares instaladas en la azotea de un edificio
La cara B de las placas solares en Córdoba: el refugio perfecto para las palomas
En la provincia ya se han detectado numerosos palomares bajo instalaciones fotovoltaicas
La instalación de placas solares no deja de crecer en Córdoba. Las nuevas formas de autoconsumo energético han llenado campos, tejados de viviendas y empresas de paneles brillantes que debido a sus características y altura se están convirtiendo en hogar para algunas especies.
El hueco técnico de menos de 20 centímetros que queda entre el panel y el tejado ofrece un microclima perfecto para la paloma bravía en su forma asilvestrada: calor residual en invierno y un gran parasol que las protege de los rayos directos del sol en verano.
Aunque desde Sadeco afirman que no se han encontrado casos de anidamientos bajo este tipo de instalaciones en la capital, lo cierto es que desde el Club Baenense de Colombicultura, entidad deportiva y cultural con una larga trayectoria en la cría y cuidado de palomas de raza buchona, ya han alzado la voz sobre este problema que afecta a algunos inmuebles de la localidad de Baena y que, según confirma Fernando de Solarchain, empresa instaladora de paneles fotovoltaicos« el año pasado tuvimos muchos casos de palomas bajo las placas. Nos llamaban casi todas las semanas».
Sobrepoblación
El problema de base es la gran densidad de población que encontramos en entornos urbanos de este tipo de paloma que se ha adaptado a las ciudades y pueblos por la disponibilidad de alimento, la ausencia de depredadores y la existencia de edificios en los que anidar.
«Todo esto es consecuencia de haber quitado los palomares de los cortijos (zuritares) y estas aves se han venido al casco urbano. Antiguamente en casi todos los cortijos había un palomar abierto que les servía para dormir y criar», afirma Pablo Muñoz, secretario de dicho club de colombicultura.
La supresión de su hábitat natural les ha empujado a buscar nuevos espacios que ha supuesto un problema a largo plazo para instituciones públicas y empresas responsables, no sólo por el deterioro del patrimonio arquitectónico y las molestias, sino por la búsqueda de medidas de control que respeten la biodiversidad y mantengan el equilibrio poblacional.
Peligros
«Lo que empieza con una pareja de aves puede terminar en una colonia masiva. La paloma es un animal gregario: donde anida una, pronto acudirán má», afirman desde el club. Los excrementos no son sólo suciedad y pueden suponer un freno al ahorro de energía: « apenas 10 gramos de excrementos puede reducir la eficiencia de su sistema hasta en un 29%».
El anidamiento de estos animales aumenta el riesgo de incendio, ya que «construyen sus nidos con ramas, paja y plásticos, materiales altamente inflamables».
Solución
Aunque a priori el control público de las palomas urbanas supone el primer escalón para frenar este tipo de anidamientos, los particulares y empresas pueden evitar que las palomas entren en sus instalaciones con diferentes sistemas de barrera, como BirdBlocker o mallas, que se colocan en el perímetro del panel y bloquean el paso a las aves pero permiten que el aire circule para enfriar las placas.
Actualmente, el Club Baenense realiza un control habitual de los tejados y ahora mismo se encuentra actuando junto al Ayuntamiento de la ciudad para reducir la población de la paloma a través de capturas selectivas « y se traladan a otro lugar y se cuidan», afirma Justo Cruz, directo del club. «El objetivo no es la erradicación indiscriminada, sino el control poblacional responsable, ajustado a criterios técnicos y respetuoso con la normativa de bienestar animal».