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Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Lo que buscan volviendo al 23-F

Se trata de presentar al Rey como parte del golpe para condenar la Transición y avanzar hacia un orden constitucional al dictado de la izquierda y el separatismo

En España tenemos un gobierno que ha salido de rositas de un espantoso accidente achacable a su negligente gestión. Una encuesta publicada por El Debate refleja que el 40,6 % de los españoles consideran «lamentables» las explicaciones del Gobierno y un 26 % las ve «insuficientes». Solo el 23 % apoya la labor del Ejecutivo. ¿Y qué pasa? Nada. Ni una sola dimisión. Ni siquiera una petición de disculpas. El presidente del corazón de piedra incluso ha insultado nuestra inteligencia alardeando desde la tribuna del Congreso del magnífico servicio ferroviario que disfrutamos, ese que ha matado a 46 personas. Si estuviese gobernando la derecha, por supuesto temblarían las columnas del templo, con manifestaciones constantes de la izquierda, las televisiones al rojo vivo ardiendo y sus tertulianos a punto de inmolarse a lo bonzo.

Sánchez es un zombi. Si no media un pucherazo, está políticamente muerto, porque hoy PP y Vox suman unos 200 escaños en los sondeos, una ventaja irreversible. Sin embargo, el pato cojo sigue dirigiendo la conversación mediática y pública, merced a sus televisiones de combate y sus cortinas de humo. La última consiste en anunciar la desclasificación de la documentación del 23-F al hilo de su 45 aniversario.

Cuando se cumplieron los 40 años, Sánchez ya gobernaba, pero no tomó semejante medida. Lo hace ahora porque está en marcha un plan a largo plazo de la izquierda y el separatismo, y la desclasificación del 23-F supone un pasito más. Sin saber todavía qué aflorará mañana en esos papeles, que incluyen las conversaciones con Zarzuela en las horas claves, hasta el más pánfilo de los observadores puede deducir qué busca el Gobierno con esta operación: se trata de presentar al Rey Juan Carlos como cómplice del golpe.

Ayer mismo, los magazines de propaganda del régimen ya apuntaban en TVE en ese sentido. El petulante Javier Ruiz, que rivaliza con Intxaurrondo y Fortes por ser el más servil propagandista del PSOE, se molestó en sacar de algún desván a Anasagasti, aquel clásico del PNV, célebre por su tapadera capilar de alta ingeniería. El veterano político nacionalista no ha necesitado esperar a la desclasificación de los papeles para emitir su veredicto inapelable: «El Rey estaba súper involucrado en el golpe de Estado, clarísimamente», zanjó, mientras el tal Ruiz agitaba su cabeza en señal de satisfecha aprobación.

Nos esperan días, o semanas, de serial del 23-F (al Rey Juan Carlos lo acabarán mandando de Abu Dabi a la isla de Santa Elena...). El nuevo culebrón servirá para distraer un poco de la ola de corrupción y de la asombrosa evanescencia de un Gobierno que en realidad no hace nada. Pero no solo se busca distraer. La historia que se nos ha contado durante 45 años es que Juan Carlos I paró el golpe y salvó la democracia. Si ahora logran presentarlo como un golpista, se contribuirá a desacreditar la monarquía y la obra de la Transición, un extraordinario éxito de los españoles que la izquierda del rencor –y cierta derecha pasada de testosterona– desprecian como 'el régimen del 78'.

¿Y por qué es tan importante para ellos liquidar el 'régimen del 78'? Pues porque quieren sustituirlo por el imperio perpetuo de la coalición de la izquierda y el separatismo, retocando a salta de mata y a traición la Constitución. La meta es llegar a una España deshilachada –la 'nación de naciones'–, donde Cataluña y el País Vasco serán dos estados independientes en todo menos el nombre, a cambio de levantar un muro que aleje del poder a la derecha.

Tienen un plan y son muy tenaces. Si nos quedamos solo en las curiosidades que afloren del 23-F estaremos mirando al dedo en lugar de a la luna. Conviene no hacer el canelo. Aunque igual es mucho pedir para un pueblo que ni siquiera ha salido a la calle para pedir la dimisión del incompetente bravucón Óscar Puente (en un accidente similar en Grecia echaron al ministro del ramo en 24 horas, aquí estábamos hablando de si Julio Iglesias era un violador y de la comida de Mazón).

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