El Plus Ultra ameriza en Córdoba cien años después
La Filmoteca de Andalucía ofrece hasta el 15 de agosto una exposición con setenta objetos originales relacionados con la gesta aérea
El Plus Ultra en aguas onubenses antes de levantar el vuelo
Cosas que pasaron hace cien años, ni más ni menos. En unos tiempos en los que la aviación estaba experimentando un inusitado auge con la construcción de aparatos que competían por ver cuál era el más veloz, el que alcanzaba mayor altura o podía realizar la travesía más larga, España volvió a poner una pica en Flandes; en este caso llevando a cabo un hito de la aviación: el primer vuelo transoceánico entre Europa y América.
Se trata del vuelo del Plus Ultra, un hidroavión Dornier Do J «Wal» (ballena en alemán), llevado a cabo por españoles entre el 22 de enero y el 10 de febrero de 1926. El dinero para adquirir un avión de las características del Dornier salió del bolsillo de Ramón Franco. En total, el aviador tuvo que desembolsar 300.000 pesetas, cifra considerada una auténtica fortuna en aquellos tiempos.
Anuncio de Dornier empleando el éxito del vuelo del Plus Ultra
El objetivo de este raid en siete etapas no solo era batir el récord del mundo de distancia recorrida por escalas, sino además abrir una línea de correo veloz a través del Atlántico. El vuelo, que partía del mismo lugar que lo hiciera siglos atrás Cristobal Colón en busca del Nuevo Mundo, iba a recorrer 10.270 kilómetros en 59 horas y 30 minutos, y tenía al frente un piloto, Ramón Franco, un observador, Julio Ruiz de Alda, un segundo observador enviado por la Armada, Juan Manuel Durán, y el mecánico Pablo Rada.
Las etapas del raid fueron: Palos de la Frontera–Las Palmas (1.300 kilómetros); Las Palmas–Porto Praia, Cabo Verde (1.745 kilómetros); Porto Praia– Noronha, Brasil (2.305 kilómetros); Noronha–Pernambuco (540 kilómetros); Pernambuco–Río de Janeiro (2.100 kilómetros); Río de Janeiro–Montevideo (2.000 kilómetros); y Montevideo–Buenos Aires (220 kilómetros), donde fueron recibidos como héroes.
El Plus Ultra tras amerizar en el Río de la Plata el 10 de febrero de 1926
Faltaba un año para que Charles Lindberg y su Espíritu de San Louis cruzaran el Atlántico, añadiendo un hito más a un sector, el de la aviación, que unía territorios donde antes solo se podía realizar la travesía a bordo de buques, con la prolongada duración que que el viaje requería. Han pasado cien años de la gesta aeronáutica española y al respecto se han realizado varias actividades como la inauguración a finales de febrero pasado de la exposición «El vuelo del Plus Ultra y sus protagonistas» en Palos de la Frontera.
Una selección de casi setenta objetos originales de la época pueden admirarse hasta el próximo 15 de agosto en la Filmoteca de Andalucía, con sede en Córdoba, en la que se recrea, mediante fotografías originales, prensa de la época y otros objetos originales, como retratos, juguetes, y hasta una botella de anís de una destilería malagueña, la epopeya de los aviadores que consiguieron llevar a término esta hazaña aérea en condiciones extremadamente difíciles, tanto meteorológicas como técnicas, quedando para los anales el arreglo de una de las hélices en pleno vuelo por el mecánico Rada.
Así reflejó la prensa de la época una de las etapas del vuelo
Un souvenir conmemorativo del vuelo del Plus Ultra
En conmemoración del centenario de la gesta del Plus Ultra, la Filmoteca de Andalucía, en colaboración con la Filmoteca Española, la Filmoteca de Galicia, la Filmoteca de Catalunya y la Filmoteca de Zaragoza, ha emprendido la recuperación de materiales fílmicos conservados que testimonian esta histórica hazaña, cuyo colofón será la proyección de la película completa, de más de sesenta minutos de duración, cuya fecha aún está por determinar.
El periódico La Nación dedicó especial atención a la gesta aérea
Loa aviadores volvieron a España el 5 de abril de ese mismo año, a bordo del crucero Buenos Aires, de la Armada Argentina, siendo recibidos con todos los honores por el rey Alfonso XIII. A todos ellos se les impuso la medalla al mérito aéreo.
Retratos de los cuatro aviadores del Plus Ultra
Ellos regresaron, pero el hidroavión quedó en tierras gauchas. En agradecimiento a la calurosa acogida y para estrechar lazos entre ambas naciones, el monarca español regaló la aeronave a Argentina, país que la conserva en el Complejo Museográfico Enrique Udaondo, dedicado al transporte, en Luján, provincia de Buenos Aires. Una réplica exacta del histórico hidroavión Plus Ultra se encuentra expuesta en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica, situado en el aeródromo de Cuatro Vientos en Madrid.
La hazaña del Plus Ultra también tuvo su reflejo en la música popular
Con motivo de tan egregia hazaña, los músicos se pusieron a cavilar para alumbrar composiciones que reflejaran el espíritu de la gesta. Se compusieron marchas como El raid del Plus Ultra , con música de Vicente Pastallé y letra de Joaquín Arques y, de tierras argentinas llegó el tango titulado La gloria del águila, interpretado por Carlos Gardel, algunos de cuyos versos reproducimos a continuación:
Desde Palos, el águila vuela
y a Colón, con su gran carabela,
nos recuerda con tal emoción
la hazaña que agita el corazón
Y cantarán con todas las naciones
entrelazando los corazones
y en el clamor surge un tango argentino
que dice a España, madre patria de amor
Dos países en un noble lazo
con el alma se dan un abrazo
Es la madre que va a visitar a los hijos
que viven en otro hogar…
Cien años se cumplen de una hazaña de la aeronáutica mundial llevada a cabo por españoles. En aquellos años ya había otro aviador que despuntaba con el ingenio de su invención: Juan de la Cierva y el autogiro. Pero como ocurrió con el submarino de Peral, la frase de Unamuno «que inventen ellos», pronunciada en 1909, tomaba de nuevo vigencia. Pero eso ya es otra historia...