Miguel Castellano
Miguel Castellano, nuevo concejal de Vox en el Ayuntamiento de Córdoba
«Conocer la provincia y los barrios de la capital es un ejercicio que hay que plantearse antes de tomar posesión en ningún cargo público»
Tras la salida de la portavoz hacia el Parlamento andaluz, Castellano se convierte en nuevo edil del grupo municipal de Vox
Con el aterrizaje en el Parlamento andaluz de la hasta ahora portavoz municipal Paula Badanelli, Vox ha tenido que recomponerse en el Ayuntamiento de Córdoba. No es la primera vez en este mandato: ya hubo que mover fichas cuando la salida de Yolanda Almagro hacia la oficina económica del partido en Madrid. Para los que les señalan de conservadores habría que decir que hay meneo ahí, banquillo y actividad. Ahora le toca el turno a Miguel Castellano (Córdoba, 1990). Este perito judicial colegiado posee una trayectoria política iniciada en Pedro Abad, pasó por Ciudadanos y salió del armario político camino de Vox disfrazado de Luis de Góngora en un acto en Madrid, allá por 2022, lo que ciertamente fue original.
Es titulado en Mediación civil y mercantil y en Oratoria y Discurso por la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid e inició estudios de Derecho y Antropología Social en la UNED. Ha sido diputado provincial y portavoz en la Diputación y candidato al Senado por Vox en las elecciones de 2023. Fundó en 2021 el Círculo Cultural Beatriz Enríquez de Arana, institución que preside y cuyo objetivo es preservar y dar a conocer la historia y la cultura local de Santa María de Trassierra. También dirige el Legado Condes de Casa-Padilla desde ese año. El pasado jueves, en el pleno ordinario, se estrenó como edil. Y con un debate sobre memoria histórica. Así, de frente y sin anestesia.
Miguel Castellano
- ¿Con qué ánimo ha recibido el acta de concejal?
- Pues, la verdad que con mucha ilusión, con muchísima responsabilidad y con muchas ganas de seguir sirviendo a nuestra ciudad, a Córdoba y a los cordobeses.
- ¿Y cómo se encuentra Córdoba?
- Si hacemos un recorrido por sus barrios y por sus barriadas, a las que no quiero dejar atrás, asistimos a lo que es el mapa del abandono absoluto en limpieza, en seguridad, de infraestructuras, de instalaciones, de equipamiento. En los últimos años, la verdad es que lo que aportan los cordobeses a través de sus impuestos, no tiene nada que ver, no guarda relación ninguna con lo que el Ayuntamiento devuelve a los barrios, que es una escasez total de servicios y de equipamiento. Ese es el clamor de los cordobeses. Por eso nosotros recorremos cada barrio, cada calle, hablamos con los vecinos, con los comerciantes, y esa es la imagen de Córdoba que percibimos y que nos trasladan.
- ¿Están los políticos hoy más en las redes sociales que en los barrios?
- Yo creo que sí, que estamos en la política del titular, del anuncio, de las redes sociales. Lo vemos en nuestros concejales del equipo de gobierno, que están más preocupados por su imagen personal, mostrando cómo un domingo se afeitan, más allá de verlos en la calle, en la realidad de los barrios y hablando con los vecinos. Creo que este es un gobierno municipal que le da absolutamente la espalda a los vecinos.
- ¿La vanidad es inevitable en política?
- La vanidad es un pecado que hay que combatir. Si estamos más pendientes de nuestra imagen y de lo que queremos mostrar de nosotros que de la capacidad que tenemos para gestionar, pues sí, esa es la vanidad que creemos que hay que combatir.
- ¿Es Vox oposición al gobierno municipal y oposición a la oposición?
- Bueno, yo digo muchas veces que más que un partido somos un movimiento político, y nuestra característica principal es la rebeldía ante la forma de hacer política tradicional de los viejos partidos. Somos oposición en el sentido de que somos una voz crítica.
La vanidad es un pecado que hay que combatir"
- Militó en Ciudadanos y después pasó a Vox. ¿Cómo definiría su trayectoria política?
- Activamente en política comencé en el año 2019 como candidato a la Alcaldía en el municipio de Pedro Abad, junto a un grupo de vecinos muy proactivos que, cansados ya de décadas de comunismo y de izquierda, decidimos dar un paso, montar una candidatura con un programa y un proyecto bastante interesante para el pueblo. Conseguimos representación con un concejal. Entré también en la Diputación como diputado provincial. Eso me ha permitido conocer la realidad de nuestra provincia. En resumidas cuentas, esos fueron los inicios y, desde ese momento, activamente en política, aunque anteriormente ya estaba en los movimientos ciudadanos defendiendo los intereses de nuestra ciudad y el bienestar de nuestros vecinos.
- Tuvo usted antes una perspectiva de la provincia que de la capital. ¿Eso enriquece políticamente?
- Enriquece muchísimo, porque cada pueblo es un universo independiente del otro. Hay problemas comunes, pero cada uno tiene su casuística concreta. Conocer la provincia y conocer los barrios de la capital es un ejercicio que hay que plantearse antes de tomar posesión en ningún cargo público.
- Queda menos de un año para las elecciones municipales. ¿Cómo va a ser su trabajo hasta entonces?
- Bueno, venimos ya desarrollándolo. Llevo años vinculado al grupo municipal como trabajador del grupo y también como coordinador de Córdoba capital. Fui también candidato al Senado por Vox en las elecciones del 23. Ese trabajo va a ser el resumen de toda esa trayectoria anterior, trabajando por Córdoba bajo el amparo del grupo municipal. Seguiremos haciendo lo que sabemos hacer: estar en la calle, escuchar a la gente, una escucha activa e intentando dar respuesta a los problemas que nos plantean los vecinos.
Miguel Castellano
- Aunque han ganado una parlamentaria en Andalucía, supongo que van a echar de menos a la portavoz.
- Hombre, por supuesto. Paula Badanelli es una persona con un carácter bastante fuerte que nos ha marcado y nos ha educado un poco en la forma de trabajar, tanto a mí como a mi compañera Marta. Esa impronta nos ha enriquecido y seguiremos teniéndola presente. La echamos de menos porque ha marcado un estilo propio.
En Córdoba asistimos a lo que es el mapa del abandono absoluto en limpieza, en seguridad, de infraestructuras, de instalaciones, de equipamiento"
- ¿Le ha sentado mal la mayoría absoluta al PP?
- Siempre ha sentado mal la mayoría absoluta al PP y al PSOE. Precisamente esa es nuestra bandera, nuestro caballo de batalla: que no logren esa mayoría absoluta y que tengan que estar presentes y cerca de la realidad de la sociedad. Las mayorías absolutas tienen ese problema, que ciegan un poco y elevan a quien gobierna a un podio muy lejos de la calle.
- Se abre un nuevo período en el Gobierno andaluz. ¿Podrá quitarse Vox alguna de las etiquetas que se le ponen ahora que va a estar en el Gobierno?
- El problema de las etiquetas es que normalmente son impuestas. Luchar contra un estigma que pone la izquierda y la extrema izquierda, y algunos medios subvencionados por ella, es muy complicado. Nos han tachado de racistas, machistas y homófobos, y hemos demostrado con hechos y con trabajo diario que no lo somos. Lo que queremos es que nos juzguen por la capacidad de trabajo que tengamos en el Gobierno andaluz y no por las etiquetas que nos pongan otros.
. Hablando de etiquetas, el señor Maíllo (IU) acusó a Juanma Moreno de pactar el gobierno con «quienes consideran enfermos mentales a los homosexuales» como él. ¿Qué piensa usted al escuchar acusaciones así?
- Me alegra que me haga esa pregunta porque Maíllo, al que he considerado durante esta campaña un tipo coherente con la ideología que representa, me ha parecido completamente alejado de la realidad con esas declaraciones. Yo creo que la sexualidad de una persona es una cuestión individual. Uno puede ser, como es mi caso, gay y muchas otras cosas. Mi sexualidad no condiciona el resto de lo que soy. Que alguien tenga que estar continuamente diciendo cuál es su condición sexual me parece un atraso. No me gusta colectivizar ni ponerse etiquetas. Y esas declaraciones... el único que se puede considerar un enfermo mental es él diciendo esas cosas. No creo que nadie haya considerado un enfermo mental a nadie.
Miguel Castellano
- Da la impresión de que los colectivos refugiados en siglas e identidades más que luchar por la igualdad, buscan la subvención.
- Sí. Por eso nosotros estamos en contra de que esos movimientos estén subvencionados. El Orgullo pudo tener sentido anteriormente, pero hoy creo que carece de él porque no hay nada que reivindicar. Juzgar a alguien por su condición sexual, su color de piel o el credo que profese es un atraso. Nosotros estamos en los problemas de la calle, de los barrios y en intentar que las familias lleguen a fin de mes, tengan capacidad económica y empleo. Esas son nuestras preocupaciones.
Mi sexualidad no condiciona el resto de lo que soy. Que alguien tenga que estar continuamente diciendo cuál es su condición sexual me parece un atraso.
- En ese sentido, ¿qué gasto superfluo eliminaría del Ayuntamiento de Córdoba?
- Para empezar, los dos millones de euros que ha puesto el señor Bellido para autobombo. También en asesores. Un alcalde no puede ser un César; tiene que ser una persona cercana a la calle y a los vecinos, no tener alrededor esa corte subvencionada o pagada con el dinero de todos nuestros impuestos. Y luego revisaría, delegación por delegación, en qué se gasta el dinero, porque con el dinero público hay que ser exquisito.
Miguel Castellano, visto por Samira Ouf
- Ha destacado varias veces que están en los barrios, con los vecinos ¿Qué les dice la gente?
- Me decían el otro día una cosa que me llamó bastante la atención. Todo el dinero que se ha pagado estos últimos siete años en impuestos municipales, ¿en qué ha repercutido en las barriadas? No se ha hecho ninguna inversión. Yo vivo en una barriada y lo he visto: la dejadez absoluta. Pero es que nos vamos a la calle Jesús María, a la calle Marqués del Boix, a Ciudad Jardín, Fátima o Levante y vemos los mismos problemas: suciedad, dejadez, falta de iluminación, falta de seguridad y poco o nulo apoyo al comercio local. Este Ayuntamiento no le está devolviendo nada a esa gente, que son los verdaderos héroes. Vemos cómo en algunos barrios son los propios vecinos quienes limpian sus calles o podan sus árboles porque el Ayuntamiento no responde. Está para recaudar, pero no para repercutir esos impuestos en una mejora de la calidad de vida. Y si nos vamos a barrios como Palmeras o Moreras vemos esa dejadez absoluta. La gente ya no se conforma con un anuncio político ni con promesas electorales cada cuatro años. Se ha dado cuenta de que esa estafa del Partido Popular, del Partido Socialista e Izquierda Unida, que son quienes han gestionado esta ciudad, ya no funciona.