Contenedores de Sadeco en una calle de Córdoba
Esta es la distancia a la que puede llegar el mal olor de un contenedor lleno en Córdoba
Una investigación de la UCO ha analizado 232 puntos de recogida durante dos años y plantea que las rutas tengan en cuenta las emisiones, además del nivel de llenado
Los malos olores procedentes de un contenedor lleno pueden alcanzar hasta 8,5 metros a su alrededor cuando apenas sopla el viento. La distancia se reduce por debajo de los tres metros si aumenta la velocidad del aire, según una investigación de la Universidad de Córdoba (UCO) que ha analizado durante dos años la recogida de residuos en los ocho distritos de la capital.
El estudio, liderado por investigadores del Instituto Químico para la Energía y el Medioambiente (Iquema), ha evaluado 232 puntos de depósito de residuos sólidos urbanos en distintas épocas del año y bajo diferentes condiciones meteorológicas. El objetivo ha sido determinar qué factores favorecen la aparición de malos olores y cómo podrían incorporarse estos datos a la gestión inteligente de la recogida.
Los investigadores han analizado la composición de los residuos, sus propiedades físicas y químicas, las emisiones de compuestos orgánicos volátiles y la intensidad del olor. También han empleado modelos matemáticos para conocer cómo se dispersan esas emisiones por el entorno.
«La temperatura ambiental y el nivel de llenado de los contenedores son los factores con mayor impacto, por encima de otros aspectos socioeconómicos», ha explicado María Salinas, responsable del análisis estadístico.
La influencia del viento
Las condiciones meteorológicas resultan determinantes para establecer hasta dónde llega el olor. «En situaciones de poco viento, los olores pueden alcanzar hasta 8,5 metros alrededor de un contenedor lleno, mientras que con mayor velocidad del viento esa distancia se reduce por debajo de los tres metros», ha señalado la investigadora Encarnación Muñoz.
El trabajo parte de que los malos olores no representan únicamente una molestia para los vecinos, sino que también ofrecen información sobre la eficacia del sistema de recogida. «Queríamos aportar una base científica que permitiera diseñar sistemas más inteligentes y eficientes», ha indicado José Ángel Siles, que ha dirigido el estudio junto a María Ángeles Martín.
Más de la mitad de los residuos, en el contenedor equivocado
La investigación ha revelado además una elevada presencia de residuos depositados de forma incorrecta. El 54 por ciento del contenido encontrado en los contenedores de envases e inertes correspondía a materiales que debían haberse arrojado en otro depósito. El porcentaje ha alcanzado el 28 por ciento en el caso de los contenedores de materia orgánica.
«Esta situación no solo dificulta el reciclaje, sino que también modifica la degradación de los residuos y favorece la generación de olores», han advertido los investigadores Arturo Chica y María del Carmen Gutiérrez.
El equipo de la UCO propone que los sistemas inteligentes de recogida dejen de considerar únicamente el nivel de llenado de los contenedores. La incorporación de sensores capaces de medir las emisiones y de modelos predictivos permitiría priorizar los lugares en los que el olor cause mayores molestias a los vecinos.
«Es necesario ampliar el concepto de ciudad inteligente aplicado a la gestión de residuos e incorporar también indicadores relacionados con la emisión de olores», ha defendido María Ángeles Martín.
La investigación ha sido publicada en la revista Process Safety and Environmental Protection y ha contado con la colaboración de Sadeco, que ha autorizado el estudio y ha facilitado los datos necesarios. El trabajo se ha desarrollado dentro de un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación.