Guardia Civil de Tráfico
Detenido en la A-4 en Córdoba tras huir sin carné y bajo los efectos de las drogas
La Guardia Civil investiga a un conductor por tres supuestos delitos contra la seguridad vial después de que circulara a gran velocidad y realizara maniobras temerarias
La Guardia Civil investiga a un conductor que se dio a la fuga por la autovía A-4 cuando los agentes trataron de identificarlo y que, tras ser interceptado, carecía de permiso de conducción y se encontraba bajo la influencia de sustancias estupefacientes.
Los hechos ocurrieron el pasado 2 de septiembre, cuando una patrulla del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Córdoba que realizaba labores de vigilancia detectó un turismo que circulaba de manera anómala por la autovía.
El conductor hizo caso omiso a las señales de los agentes y emprendió la huida. Durante la fuga realizó maniobras evasivas y circuló a gran velocidad tanto por un tramo de la A-4 como por otras vías, generando situaciones de peligro para el resto de usuarios.
Los agentes lograron interceptarlo posteriormente. Una vez identificado, comprobaron que no disponía de permiso de conducción y que se encontraba bajo los efectos de sustancias estupefacientes.
Tres supuestos delitos
El Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) de la Unidad de Investigación de Seguridad Vial del Subsector de Tráfico de Córdoba se ha hecho cargo de las diligencias.
El conductor figura como investigado por tres supuestos delitos contra la seguridad vial: conducción temeraria, conducción bajo los efectos de drogas y circular sin haber obtenido el correspondiente permiso.
El Código Penal contempla para la conducción temeraria penas de entre seis meses y dos años de prisión, además de la retirada del permiso para conducir durante un periodo de entre uno y seis años. Conducir bajo la influencia de drogas puede castigarse con entre tres y seis meses de prisión y la privación del derecho a conducir por un periodo de entre uno y cuatro años.
La Guardia Civil ha recordado que este tipo de comportamientos supone «un grave peligro» tanto para el propio conductor como para el resto de usuarios de la carretera y eleva considerablemente el riesgo de sufrir un siniestro vial.